FALTA HUMILDAD Y CONOCIMIENTO.

Ya estoy cansado y voy a contarlo. Desde el corazón, que es la mejor herramienta para escribir.En las PYMES españolas no termina de germinar la preocupación por el conocimiento, tanto a nivel de sus personas (formación), como a nivel estratégico (innovación). Una apestosa mancha de excusas asoma por la faringe del CEO de turno, cuando tiene que decidir sobre un proyecto relacionado con el conocimiento, con la mejora de las competencias de sus empleados o por ejemplo, con un proyecto de I+D para mejorar procesos o productos en su compañía.

Me aburre, deprime y ofusca profundamente ver a diario estas carencias en la esperpéntica orgía de empresas en la que cohabitan en el panorama nacional. Actores carentes de formación alguna, ahogados por el día a día y por su propia ineficiencia que lamentablemente ni ven, ni quieren ver. Eso es lo que mas me preocupa, esos directivos que no son realmente conscientes de las carencias que poseen. El entorno y los grupos de interés no paran de avanzar y evolucionar, más aún si cabe con la revolución tecnológica que estamos experimentando, pero la cosa no parece ir con ellos.

Ellos saben hacerlo todo bien y no necesitan actualizarse, a diferencia del resto de mortales, que nadamos en un océano de reciclaje profesional por miedo a quedarnos obsoletos.

Son la fuente de la perfección y conocen su empresa al milímetro. Sí, su empresa: esa en la que han incorporado a trabajadores como el pastor que llena de ovejas su corral. Su innata e infalible intuición hace inservible y poco valioso el trabajo de los pocos profesionales que viven temporalmente en su corral. Ellos gobiernan el corral con su política del miedo, y pueden estar seguros de que ninguna oveja se descarriará del rebaño. Probablemente porque esas ovejas tan feas, no encuentren hospicio en ningún otro lugar.

Tienen sin duda lo que merecen y lo único a lo que pueden aspirar dada su actual preocupación por el conocimiento: trabajadores de medio pelo que parecen zombis pero que en realidad son más inteligentes que ellos. Han conseguido reunir una plantilla de cumplidores dispuestos a arrastrar su culo las horas que haga falta con unos niveles de productividad tan negativos como el mismísimo averno.

¿Me estoy pasando? ¿Exagero?

No, sin dudarlo, no. Yo no juego a inventar, yo juego siempre a observar lo que pasa más allá de las puertas de la organización. Basta con ver economías medianamente desarrolladas para ver que el papel de los RRHH y la innovación aplicada a la adaptación digital de las empresas son parte fundamental para la supervivencia de las empresas hoy día. Son los departamentos más importantes en países como por ejemplo Estados Unidos.

Mientras tanto, aquí en el país de los sabelotodo, se condena a los RRHH y a la innovación a un papel tan secundario, que apenas tiene protagonismo relevante.

Las empresas se mueven en un marco tan cortoplacista que les impide mejorar a nivel de procesos. Se mueven así porque sus directivos no tienen ni la más remota idea de cómo gestionar su tiempo ni de cómo rodearse en términos profesionales.

Prefieren el pelota de turno que le diga sí a todas sus ideas, por incoherentes que sean, a alguien que les diga que toda su estrategia es una auténtica basura con fecha de caducidad.

Alguien que le diga que toda su estrategia es una auténtica basura, una consultora por ejemplo especializada en mejorar procesos… ¿Tienen cabida en las PYMES actuales? Lamentablemente en muy pocas.

¿Cómo va a venir alguien de fuera para decirle como trabajar en su empresa? Ojo, que puede que quieran medir su productividad, sí, esa que ellos mismos llevan midiendo a ojo de mal cubero toda la vida. También, al aceptar esto, podrían descubrir que llevan toda su vida equivocándose en la gestión de personas. Tranquilos lectores, su inmensa falta de humildad le impedirán darse cuenta de esto.


Empresas y directivos que no tienen en cuenta el entorno, que no miran más allá de sus puertas y que mantienen una opacidad propia del acero cómo sistema impecable de gestión. Algunas sobreviven de las rentas del pasado esperando a ser devoradas por el nuevo paradigma y otras, nacen sólo para morir a los pocos años o incluso meses de vida.

No me gustaría irme sin culpabilizar a los empleados que lo permitimos, permitimos que se nos denigre por un miserable sueldo, anteponemos el salario a los ideales y nuestro miedo siempre vence a nuestra valentía. Hay que pasar a la acción y abandonar a estas personas y empresas que sólo quieren ganar dinero a nuestra costa. Hay que abandonar estas organizaciones y abandonar a estos directivos que viven en fuera de juego gracias a que han comprado a ciertos árbitros. Si estamos en una de estas empresas, vamos a empezar a preparar un plan de escape. ¿Cuánto tiempo llevamos sin actualizar nuestro CV y salir al mercado? ¿Cuántas toneladas pesa el miedo a emprender? 


Este es el país donde me ha tocado trabajar y para solucionarlo, sólo se me ocurre un remedio.

Gracias por leer hasta aquí y sólo decir que me encantaría leer vuestros comentarios.

 

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En la España dePYMEnte.

Analicemos un poco la PYME y metámonos en la MENTE del empresario…Bienvenidos a la España dePYMEnte.

“Muy lentamente, los gramos de experiencia fueron sigilosamente acumulándose sobre mi espalda. Vivencias reales profesionales estiraron mis párpados haciéndome poco a poco escapar del idealismo en el que vivía. Día a día me iba dando cuenta que todo era una mentira, que todo era decir y parecer. No había espacio alguno para el hacer, ni para el construir. Con aparentar era más que suficiente. La ineficiencia y lo obsoleto te escupía por donde quisiera que fueses”.

Otra mañana más me encontraba ojeando el timeline de Linkedin observando la majestuosa catarata de publicaciones sobre las últimas tendencias en el tejido empresarial español. Compañías españolas y también multinacionales asentadas en nuestro territorio, infectaban de falacias la pantalla retina de mi iPad.

Enfoques empresariales sobre liderazgo, motivación, respeto al medio ambiente, apoyo a los colectivos desfavorecidos, profesionalización de PYMES, ayudas al emprendimiento y otras tendencias afines, me hacían creer que vivíamos en el país de las maravillas…

Como todas las mañanas, controlaba exhaustivamente mi reloj de pulsera para no llegar tarde al trabajo. Se acercaba el momento de escapar de ese mundo de mentiras y enfrentarme a la realidad.

Esa mañana, como parte de mi trabajo, me tocaba realizar una serie de entrevistas para un determinado proceso de selección que se estaba llevando a cabo en mi empresa. Simplemente con el hecho de transmitir naturalidad al candidato, no iba a ser complicado extraer de manera indirecta información de la realidad que se vive en la PYME española día tras día.

Jornadas de cincuenta y sesenta horas pagadas miserablemente era la información que transmitía el candidato sin apenas rozarle la lengua.

¿Sabíais por ejemplo que el pavo braseado que sirve una famosa empresa malagueña del sector cárnico es fruto de soplete conectado a bombona de butano común? ¡Que rico! Esa es la impresionante historia que me relataba un candidato. –Tengo la cara operada porque una vez estalló una bombona y nos quemó la cara y el cuerpo a mí y a un compañero, prosiguió.

-En mi anterior empresa me podía coger de media 4 o 5 días de vacaciones al año, comentaba otra persona, un humilde trabajador, padre de familia que aparentaba mucha más edad de la que figuraba en su currículum.

-Tenía que soportar insultos a diario por parte de mis superiores, comentaba indignado un joven candidato de unos treinta y cinco años.

-Los tres primeros meses tuve que trabajar en periodo de prueba sin estar dado de alta. Era eso o nada, explicaba con gesto de resignación.

Efectivamente, toda esa sensación de profesionalidad y de preocupación por las últimas tendencias empresariales, chocaban de bruces con la realidad diaria que vivía en mi entorno.

Como en casi todos los aspectos, no se podía ni debía generalizar. De vez en cuando, uno se llevaba alguna alegría al encontrarse con algún solitario gesto que plasmaba en fehaciente realidad toda la falsa apariencia de profesionalidad que existía en la empresa de España. Eran contadas excepciones.

La inmensa brecha existente entre el panorama real y el marco teórico que comunicaban las redes sociales, se hacía aún más aguda en el sur que en el norte del país, donde podías notar más acercamiento a modelos de gestión profesionales.

Estaba viviendo una pesadilla de la que debía escapar. Tenía que salir del mundo idealizado en el que vivía y adaptarme a la realidad para poder vivir tranquilamente en esta mentira. Tenía que mudarme a la España dePYMEnte y aceptar su generalizado modelo de gestión, aunque no fuese de mi gusto.

Y nada más, justo ahora dejo la narración en pasado y empiezo a adaptarme mejor al escenario real en el que me ha tocado estar, donde está todo por desarrollar. Me he armado de paciencia y resignación, o realismo…queda un duro trabajo por realizar.

Quizás atravesemos un momento vital para la renovación mental del tradicional gerente de PYME. Una primera fase en la que el marco teórico de estas tendencias innovadoras está aún aterrizando en las mentes de estas personas. Ellos están observando la aplicación real que realizan otras compañías pero todavía contemplan estas acciones como un gasto y ven lejana su implementación en sus empresas.

Voy a introducirme sigilosamente en sus mentes y tratar de dilucidar lo que piensan hoy y lo que deberían pensar según sea la tendencia empresarial que estemos analizando.

LIDERAZGO.

Pensamiento generalizado actual.

Mano dura es lo que necesito para controlar a los trabajadores de mi negocio. El látigo nunca falla. Infundir temor poniendo en duda la continuidad en la empresa del trabajador es lo que funciona.

Pensamiento a conseguir.

Es indudable que desde que estoy contando con la opinión del empleado a la hora de asumir cambios y desde que estoy reconociéndole verbal y económicamente su trabajo, ha aumentado su interés y su motivación por el trabajo, haciendo crecer su productividad y mi rentabilidad.

MEDIO AMBIENTE

Pensamiento generalizado actual.

¡Me importa un pimiento el medio ambiente! ¿Reciclar? No tengo espacio, tiempo ni ganas.
No me sobra un euro para eso por lo que no puedo permitirme ese gasto. ¡No sirve para nada!

Pensamiento a conseguir.

Sin espacio para la duda, desde que estoy relacionando mi marca con el respeto al medio ambiente, estoy abriendo camino para ganarme a ese segmento de clientes en auge que cada vez empiezan a estar más sensibilizados con estos temas. En situaciones de igualdad de calidad y precio, estoy inclinando hacia mi lado con respecto a la competencia, por lo que estoy ganando ventas.

COLECTIVOS DESFAVORECIDOS

Pensamiento generalizado actual.

Tengo pánico, no quiero arriesgarme. Me van a robar. Ese va a estar todo el día de baja.
Pensamiento a conseguir

Pensamiento a conseguir

Esa persona me va a devolver con creces la confianza que yo le he dado incorporándolo a mi organización. La sociedad y por tanto mi consumidor van a mejorar su percepción acerca de mi marca, van a querer participar de alguna manera en esa obra social tan necesaria. Va a aumentar el deseo de compra de mi cliente actual y potencial.

ESTRATEGIAS

Pensamiento generalizado actual.

Vender, vender, vender. Vender, vender, vender. Vender, vender, vender.

Pensamiento a conseguir.

Mejorando la estructura interna de mi organización, mis ventas van a aumentar por si solas.
Y claro, podríamos estar un buen rato así, pero eso ya os lo dejo a cada uno. Si queréis dejar un comentario, será muy bienvenido. El propósito de este pequeño post pienso ha quedado bien reflejado: hacer pensar a las personas sobre la visión que tenemos actualmente de cada cuestión analizada anteriormente y hacia dónde debe dirigirse ese pensamiento para estar más en consonancia con una gestión profesional y armonizada con el mercado real en el que habitamos hoy día.

Hasta la próxima y gracias por leer hasta aquí.

Seguimos.

LO QUÉ NO GRABARON LAS CÁMARAS: Una Historia de Lucha con Final Feliz (II Parte).

Para un mejor conocimiento y comprensión de la finalidad este post, es altamente recomendable leer la primera parte si es que aún no lo has hecho.
Aquí la tienes: UNA HISTORIA DE LUCHA CON FINAL FELIZ.

Las horas de aquella larga noche jugueteaban a los pies de mi cama perturbando el silencio de mi habitación. El hecho de comenzar una nueva aventura profesional en OP Plus, empresa del grupo BBVA, había acentuado el habitual insomnio que padezco desde niño. No sé en qué medida, pero había contribuido.

Galopaba incesante el mes de noviembre de 2014 y eran ya casi veinte, los meses que llevaba golpeando con fuerza las estrechas aunque robustas puertas del mercado laboral.

Tras el volante de mi Opel Astra, escondido entre una densa neblina, comenzaba a divisarse el Parque Tecnológico de Andalucía, evocándome al instante, etapas pasadas de mi vida laboral, pues allí había comenzado en su día mi andadura profesional por cuenta ajena, como becario en una empresa del Grupo Vértice.

También era el lugar donde se había gestado mi primer gran fracaso como emprendedor, la creación de una fuerza de ventas, Sales Professional Solutions. Bendito fracaso, aprendí tanto de él, que hoy día no me arrepiento de ninguno de los segundos que invertí en ese proyecto. Del proyecto, que como comentaba anteriormente, no llegó a buen puerto, surgieron interesantes contactos con los que trabajé posteriormente, con los que trabajo actualmente y muy posiblemente con los que trabajaré en un futuro. Algunas de estas personas, incluso me prestaron de manera altruista su ayuda, durante mi posterior, y para mí traumática, etapa como desempleado. A mi parecer, son algo más que contactos y aunque no mantengo una relación de amistad con ellos, sí que están más cerca de ser amigos, que de ser mercancía profesional. Lo siento, pero no uso la palabra amigo con facilidad, todo lo contrario. Eso sí, nunca se irán de mi recuerdo y contarán con mi ayuda siempre que lo necesiten.

Memoria.

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No voy a contar cómo fue mi trabajo en OP Plus, eso ya lo hice en SOY UN TORNILLO.
Voy a contar públicamente por primera vez, lo que no grabaron las cámaras, lo que acontecía en la sombra durante los cuatro meses que trabajé allí.

“Cada mañana me tiraba de la cama mucho más temprano de lo necesario para llegar hasta una hora y media antes de mi horario de entrada al trabajo. Desde bucólicos amaneceres hasta impetuosas mañanas de lluvia y barro, acogían a mi vehículo y le daban los buenos días cada vez que mi coche inauguraba aquel lodazal que tenía y tiene el Parque Tecnológico por aparcamiento.

Armado con mi termo de hirviente y muy concentrado café, gastaba el tiempo y la pantalla de mi iPhone intentando provocar algo que no sabía muy bien lo que era. Vitalizaba mis perfiles profesionales aportando, leyendo y reconociendo contenidos interesantes. Seguía instintivamente generando entradas en mi blog, este que lees ahora y cuya finalidad, que era ser ayudante fiel en mi búsqueda de empleo, debería por aquel entonces, haber llegado a su culmen. No fue así.

Día tras día y con muy contadas excepciones, repetía mi ritual cada mañana. Más freaky, imposible.

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En la media hora que tenía para comer, no leía el Diario Marca ( y eso que me gusta mucho el fútbol), de nuevo instintivamente y ya casi de forma robótica hacía lo mismo…Blog, Redes Sociales, Economía, Empresa…

Un auténtico enfermo.😜

Fueron cuatro meses bonitos, formaba parte un equipo de trabajo joven, gente agradable y simpática, pero yo no estaba del todo cómodo por algunas de las razones que se pueden leer en SOY UN TORNILLO.

Hubo días, en los que me pasé las siete horas que duraba la jornada, sin hacer absolutamente nada relacionado con el trabajo. No había trabajo, nuestra única obligación era estar sentados en una puñetera silla contando las horas que restaban para que finalizara la jornada. Todo esto le estaba pasando a cientos de personas a la vez, pero era yo, el novato, el único que no parecía entenderlo. Tenía hambre, y en días como esos, sentía que estaba perdiendo mi tiempo.

El año 2015 se detuvo para mí un ocho de febrero, un miembro del equipo directivo de una histórica empresa de Málaga, se había tropezado con uno de mis artículos del blog que había compartido a través de la red social, Facebook.

¡Facebook!

¡Facebook!

Era con bastante diferencia el canal que menos usaba para difundir mis contenidos y el que parecía que al final, había dado resultado.

Resulta que a las personas responsables de esta empresa les había gustado mi blog, y que precisamente en ese momento, estaban buscando una persona de mi perfil para desarrollar un nuevo e importante puesto dentro de la compañía. El acuerdo fue rápido y sencillo.

WordPress + Facebook, esa había sido la inesperada y sorpresiva fórmula mágica.

Yo seguramente hubiera apostado por InfoJobs + Linkedin, pero en este caso, el resultado del esfuerzo llegó por un camino diferente.

A los diez días de ese importante ocho de febrero, el despertador de mi iPhone sonó a las cinco menos cuarto de la madrugada.

Mi jornada comenzaba a las 6:00

Un nuevo reto, que actualmente vivo con intensidad, desempeñando las funciones con las que había soñado toda mi vida.

Ha pasado algo más de un año y todo está yendo sobre ruedas. El proyecto parece interminable y tiene unos cimientos de contrastada calidad.

Nada ha sido fruto de la casualidad.

El único secreto se llama trabajo.

Hasta la próxima y mucho ánimo.

Nada es imposible.”

😊

FIDELIZANDO AL EMPLEADO II (Experiencia real en Congelados M-Gutiérrez S.A.)

De repente, entre un imponente océano de silencio, respeto y atención, los ojos de una buena parte de los asistentes empezaron a enrojecer. Más de un rostro, y de dos, se encontraba involuntariamente desbordando emoción y desvelando sinceridad. Unos segundos más tarde, el brillante rojo se transformó en melancólica lágrima. Todo había salido bien.

El proyecto empezó con un comunicado por parte de la Dirección de la empresa. En el mismo, se convocaba a la totalidad de la plantilla de Congelados M-Gutiérrez a asistir a un acto navideño. En el texto, se categorizaba la presencia del trabajador como muy importante, pero no obligatoria.

Durante los meses previos, infinidad de comentarios y espontáneas sugerencias, desvelaban la incertidumbre y el interés de aquella plantilla, por obtener algo de información acerca de una posible cesta o comida de Navidad.

Finalmente, para saciar toda esta sed de información, el comunicado aportaba algo de información. Había que estar en la Explanada de la Avenida de Martiricos, frente al estadio del Málaga C.F. Allí, mejor que en otro lugar, habría espacio suficiente para aparcar el vehículo, pues un autobús iba a recoger a los trabajadores para llevarlos al lugar del evento.

Los condicionantes no hacían sino complicar las cosas. Debido al sector, en el que operaba la empresa; el pescado y marisco, cuyo horario es muy exigente con los trabajadores del mismo, había muy pocas horas de margen para poder reunir durante al menos un par de horas a todos los trabajadores de la empresa. Los primeros trabajadores entraban a las 2:00 de la madrugada, mientras que los últimos en salir, lo hacían a las 18:00 horas. La alta estacionalidad del sector agravaba el problema, era Diciembre y las ventas crecían. Por suerte.

La hora de comienzo propuesta eran las seis y media de la tarde. A esa hora, exactamente un 95% de la plantilla había acudido al lugar de la cita. Era el primero de de una serie de pequeños logros para las tres personas de nuestra empresa que habíamos organizado el evento.

La expectación era alta, impulsada por la incertidumbre. Un numeroso grupo de trabajadores charlaban, se saludaban, bromeaban, etc. A pesar del duro trabajo que tenían acumulado a sus espaldas, a cada instante regalaban una sonrisa o un gesto de complicidad a sus compañeros. No me sorprendió pero si me colmó de orgullo y tranquilidad. Muchas relaciones eran más propias de la amistad que de mero compañerismo. En este escenario, la motivación iba a campar a sus anchas.

Todo iba sobre ruedas, menos el autobús, que no llegaba. De la nada y entre aquella murmurante oscuridad, apareció un misterioso chófer indicando a los cabecillas del grupo, que se movieran, que había tenido que aparcar el vehículo en otro lugar. La indicación penetró en aquel alegre y numeroso grupo que se dispuso a seguir al chófer.

Frente a nosotros, abrigado por la iluminación de sus focos, se podía contemplar el Estadio de fútbol de la Rosaleda que se cruzaba imponente en el camino de los trabajadores hacía la ubicación del autobús.

Los más astutos, empezaron a darse cuenta de que el destino final no iba a ser un autobús, sino un Estadio, el estadio del que para bastantes de ellos, era la casa de su equipo favorito, el Málaga Club de Fútbol. Lo decían en voz alta, aunque su tono no desprendía una seguridad del 100%

Efectivamente, ese misterioso chófer, era en realidad un trabajador del del Málaga C.F. quien había hecho de cómplice para ayudar en esta encerrona. La anécdota del autobús ya estaba en boca de todos, quienes bromeaban y preguntaban por el mismo aún a sabiendas de que no íbamos a subirnos a ninguno.

Pero nada más entrar al estadio, en la penumbra de los aparcamientos interiores, se encontraba la mítica Flecha Azul, un vetusto bus de los años sesenta convertido actualmente en la pieza de mayor volumen del museo y frente a la cual, mucho de los asistentes se fotografiaron.

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Transcurridos unos minutos donde todos conversaban y se divertían, apareció otra persona del club, de porte elegante y rostro amigable. Su intención era que lo acompañásemos a la Sala de Prensa.

El moderno espacio, casi rozando el término lujoso, acaparaba todas las miradas de nuestra plantilla. La sala contaba con todo tipo de comodidades y uno por uno, todos los integrantes de Congelados M-Gutiérrez fueron tomando asiento. Frente a ellos, y en el lugar donde habitualmente hacen sus declaraciones los más prestigiosos jugadores y entrenadores del mundo, se encontraban esta vez tres personas de rostro muy familiar para todos ellos.

Eran tres hermanos, los propietarios de la empresa, los cuales agotaban sus últimos segundos para ojear los papeles que posteriormente les ayudarían a conducir sus intervenciones en público. Mientras estos segundos se desvanecían, el Málaga C.F., a través de la figura de su Responsable de Publicidad, nos daba una bonita bienvenida. Era un honor para el Málaga C.F. recibir a los trabajadores de Congelados M- Gutiérrez. Pienso que esas simples palabras tuvieron que gustar bastante a buena parte del respetable.

Un primer vídeo montaje de una reciente colaboración desinteresada entre ambas entidades, se proyectó para dar comienzo al acto.

Tras el mismo y tras unas palabras introductorias del menor de los hermanos (Quien formaba parte de los organizadores del evento sorpresa), se dio paso a un segundo vídeo montaje. Todos los miembros de la propiedad bajaron con decisión la pequeña escalinata y se aproximaron a la primera fila, donde les esperaban algunos familiares muy cercanos. El hermano pequeño sin embargo, permaneció de pie, a un lado de la sala de prensa.

Una armónica melodía, fundida con una serena y a su vez acompasada voz, comenzó a sonar y muy probablemente a calar hondo, en los oídos de los allí presentes.

Se estaba contando la historia de lucha, humildad y esfuerzo de un humilde trabajador jienense, Paco Gutiérrez, fundador de la cada vez más fuerte empresa malagueña. Esta voz llenaba de orgullo el sentimiento de los familiares de Paco, sorprendidos por lo inesperado del vídeo. El propio Paco, atento en primera fila y con una mirada y gesto, que hacía honor y verdad a todo lo que se estaba hablando de él en la proyección, comenzaba a utilizar su dedo índice como improvisado pañuelo. Los otros hermanos, tragaban saliva para no empezar a llorar como recién nacidos. De nuevo, todo estaba saliendo según nuestros planes.

Con un disimulo propio de espía ruso, la melodía que obraba detrás del narrador, fue cogiendo fuerzas para realzar algunos datos numéricos de la compañía y para agradecer el trabajo de todos y cada uno de los trabajadores de la empresa, haciendo mención especial a los más veteranos, cuyo rostro aparecía en el vídeo, siempre haciendo buena pareja con la palabra “gracias”.

El ritmo de la guitarra eléctrica, más tarde, dejó paso de nuevo al melódico piano. Era la hora de recordar a los que ya no están aquí. Era la hora de dejar claro una vez más, que para nosotros, sí que están. Porque su aportación de valor a esta empresa será eterna y no podrá ser borrada de ninguna de las maneras.

por la megafonía de la Sala de Prensa se escuchaban frases como:

“Además, no podemos olvidar lo afortunados que somos porque en un departamento que cada día va a ser más importante como es la Sala de Elaboración, dicen que siempre hay una persona que le da un toque especial a los filetes. Incluso, hay alguien que está siempre atento para que todo salga bien. Puede que haga un tiempo que no los veamos por aquí, pero siempre formarán parte de esta casa”


“Y evidentemente, no me voy a olvidar de la persona más carismática, especial y divertida que ha pasado y pasará por esta empresa. Porque por muchos años que hayan transcurrido, nunca dejará de ser el mejor de los ejemplos y el abuelo de todos”

Las emociones estaban a flor de piel. Sin lugar a dudas, estas frases estaban reconociendo lo que es de justicia reconocer y estaban a la vez, aderezando y removiendo los sentimientos de los asistentes.

Todo había salido bien.

Tras la emotiva proyección, hubo unas palabras de los emocionados propietarios, cuyo fin, era presentar en familia a las tres nuevas personas, que llevaban desde hace un tiempo, ayudándoles en las labores de dirección de una compañía que no para de crecer. Entre esas personas, se encontraba un servidor. Se había cumplido otro objetivo, esclarecer a los trabajadores el organigrama de la empresa, que hasta entonces no parecía del todo claro.

Este último acto formal, concluyó con una foto de todo el equipo de Congelados M-Gutiérrez en la Sala de Prensa.

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A continuación, se hizo un mini tour por el estadio. Las paradas estrella, fueron el vestuario visitante, muy bien adornado con las elásticas reales de famosos jugadores de fútbol que han pasado por La Rosaleda. Cada uno elegía su favorito y se fotografiaba con su camiseta. Las personas menos aficionadas al fútbol, se entretenían viendo las bonitas instalaciones, que la llegada del jeque (Propietario del Málaga C.F.) propició.

También gustó mucho en nuestros trabajadores, el momento de bajar a pie de campo, a ras de césped. Sentir el olor a hierba mojada, mirar arriba hacia la grada, sentirse algo parecido a un futbolista de élite, durante al menos unos pequeños e inolvidables instantes.

La última parte del evento, fue un catering de buena calidad en el ante palco de autoridades del estadio, obra de la empresa Doña Francisquita, que contrató el propio Málaga C.F. Todo excelente de sabor y aspecto. De fondo, tras una impecable cristalera que dotaba de bastante glamour a todo aquel escenario, el terreno de juego iluminado por la potente luz de los focos del estadio. Vaya lujazo, tener la oportunidad de ver un partido desde aquí, pensaríamos más de alguno.

Las sorpresas no se habían acabado, en mitad del apetitoso catering, hubo tiempo para que el azar premiará a algunos de nuestros trabajadores con una camiseta oficial del primer equipo, una bufanda, una maleta, entradas…

Se acercaban las nueve y cuarto de la noche, muy tarde para nosotros, con el estómago y muchas más necesidades bien satisfechas, nos fuimos retirando a nuestras casas.

Mañana tocaba trabajar.

Tocaba día de trabajo intenso.

Por suerte.

Todo había salido bien.

VER EL VÍDEO: Congelados M-Gutiérrez: Una Empresa Familiar

LEER EL ARTÍCULO: Fidelizando al empleado.