Otra cara del Mundial de fútbol.

En Senegal una persona vive de media con 836 euros brutos al año. En cambio, en Islandia, el PIB por habitante es de 70.019 euros.

Es otra cara del mundial, la cara en la que se ve la desigualdad en renta del planeta, pero también el carácter integrador de este deporte, capaz de unir a ricos y pobres. Un arte u oficio en el que los que menos tienen no siempre pierden.

¡Pasad un buen fin de semana!

España: 27.718 euros anuales.

Portugal: 20.407

Marruecos: 2.495

Irán: 4.398

Rusia: 10.001

Arabia Saudí: 17.786

Egipto: 10.197

Uruguay: 15.330

Francia: 33.863

Australia: 50.007

Perú: 10.847

Dinamarca: 52.139

Argentina: 11.891

ISLANDIA: 70.019

Croacia: 11.345

Nigeria: 1.916

Brasil: 8.572

Suiza: 67.183

Costa Rica: 9.845

Serbia: 4.894

Alemania: 37.475

México: 8.281

Suecia: 43.433

Corea del Sur: 47.608

Bélgica: 35.206

Panamá: 12.641

Túnez: 2.887

Inglaterra: 30.040

Polonia: 13.732

SENEGAL: 836

Colombia: 5.277

Japón: 33.099

🙂⚽️🙃

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LAS REDES ANTISOCIALES


Me vais a permitir que abandone el plano estrictamente técnico empresarial, para adentrarme hoy en algo meramente social y que está en el día a día de todos y cada uno de nosotros. Bueno, hay excepciones, pero no os preocupéis que también hablaremos de estas personas.

Estaba diciendo que iba a romper temporalmente la ligazón que une a este blog con el mundo de la economía y empresa, pero tengo que desdecirme, ya que a lo largo del post, observaremos que, la importancia que le demos y nuestro comportamiento dentro de las redes sociales, pueden condicionar hasta nuestra realidad laboral, que a posteriori, trasladaría al plano personal las posibles afecciones, fruto de nuestro uso de las mismas.

Este artículo, como todos los de la categoría Sociedad, expresa mi punto de vista de este asunto y no pretende ofender ni molestar a nadie, pero sí que pretende agitar algún cerebro que otro y ponerlo a reflexionar, a trabajar.

El motivo de que hoy esté escribiendo este post, surgió de una de las quinientas mil “foto frases” que circulan por las redes sociales. Atónito, pasmado a la vez que asombrado y enfurecido, contuve toda mi ira para no proceder a comentar aquella foto frase que rezaba algo así como “Menos contar tu vida en Facebook y más disfrutar en secreto con tus seres queridos”

Bien, cada uno es libre de mostrar en Facebook lo que le salga de las narices siempre que la ley lo ampare, pero criticar a quien hace o pedir que no se haga tal cosa, me parece cuanto menos discutible. Pero vamos a ver, ¿tenemos que pedir permiso a alguien para publicar lo que consideremos oportuno? Analicemos la frase con detenimiento y relacionémosla con el concepto de Red Social.

Red Social:

Una red social es una estructura social formada por un grupo de actores (tales como individuos u organizaciones) que están relacionados de acuerdo a algún criterio (relación profesional, amistad, etc.).

En el caso de Facebook, los actores serían los amigos y el criterio la amistad.

¿No pensáis?

Yo lo creo firmemente así, pero a su vez, reconozco que en muchas situaciones es complicado determinar dónde empieza la difusa línea de la amistad. Me explico, es difícil y puede resultar muy antisocial pero si esos son los actores y ese es el criterio, ya estamos tardando en llevar a cabo ese trabajo aunque debamos ejecutar una buena limpia.

Volviendo a la dichosa foto frase y empezando a leerla contemplamos:

“Menos contar tu vida en Facebook”

¡Pero buen hombre!, en Facebook tengo a mis amigos y me encanta contarle cómo me va en la vida, sobre todo a ese buen amigo que tengo trabajando en Bélgica y que estoy seguro de que se alegra cuando me ve comiéndome un chuletón. No le voy a colocar en su muro todo mi menú diario compuesto por platos anodinos ni tampoco cuando me hago mi lasaña de microondas, pero sí una vez al mes, o cada seis meses me como un chuletón que tiene un aspecto escandaloso, pienso que soy libre de compartirlo con mis amigos, ya que a estos, les alegrará saber al menos, que sigo vivo dando guerra en esta vida.

Ojo. Si te vas de viaje y tienes en frente un bucólico paisaje, ni pienses en compartir en tu muro esa bonita foto que acabas de hacer, te pueden tachar de presumido o como se dice coloquialmente, “fardón”. Mi opinión, es que no se debe juzgar a nadie porque haya estado de vacaciones en un bonito destino y posteriormente, haya querido enseñar alguna de sus fotos a sus contactos, que recordemos, debieran ser sus amigos. Todo parte de ahí.

La, bajo mi punto de vista, desacertada frase continúa diciendo que “disfrutes en secreto con tus seres queridos”. Por favor: hazlo, disfruta, diviértete, culturízate, conoce y aprende de otras culturas y amig@, si te apetece, inunda Facebook con cada uno de los rincones de ese maravilloso lugar que has visitado. Es totalmente procedente mantenerlo en secreto y que forme parte de tu intimidad familiar, pero lo que no tiene sentido, es leer esa frase reclamando secretismo en una red social, es como ir a pedir silencio a un concierto de Heavy Metal.

Cambiando de tema pero muy relacionado con el incorrecto uso que le damos a la red, está el tema de la fotografía de perfil.

Opciones posibles: Poner nuestra fotografía, poner nuestra fotografía junto a nuestra familia o amigos, poner cualquier otra fotografía en la que no aparecemos, no poner nada.

A día de hoy, Facebook es una herramienta muy utilizada en los procesos de selección de muchas empresas. Pienso que las dos últimas opciones, no nos benefician. Cuidado, cuando hay mucha competencia , cualquier mínimo detalle puede desequilibrar la balanza.

A fin de cuentas una red social está formada por una serie de nodos (puntos) unidos por líneas, en este caso nosotros y cada uno de nuestros amigos somos los nodos y la información que intercambiamos son esas líneas de las que hablamos anteriormente. Dejar sin poner esa foto es romper la línea, y por tanto, la red. Bajo mi perspectiva, es realizar un mal uso de la misma. Esa intimidad que probablemente buscamos, no tiene sentido ni con tus amigos, ni con el resto del mundo.

Es posible que en unos años, salga al mercado una tecnología que reconozca competencias atendiendo a los rasgos faciales. Si tú fotografía no está indexada en Google, seguramente estés en desventaja. Tal vez, no puedan reconocer tu identidad si estás inconsciente y necesitas ayuda. ¿Quién sabe?.

Los tiempos cambian y generalmente sobreviven aquellos que mejor se adaptan al cambio.

En este sentido adaptarnos a la revolución tecnológica es lo que nos queda. Mi opinión es que aquellos que se están resistiendo al cambio, partirán con desventaja en aspectos tan dispares como pudieran considerarse crear una vida sentimental o encontrar un trabajo. ¿Podríamos aplicar la famosa frase de empresa de Bill Gates: “Si no estás en internet no existes”, al plano individual que formamos como persona? ¿Qué pensáis?

Con los amigos se juega, sí, mucho. Pero de mutuo acuerdo, importunarlos con millones de invitaciones o tener tu propio muro construido al 98% de información relativa a que has superado cierto nivel de un juego de cultivar aguacates con peras o de amontonar piruletas y regalices, no va a desprender una imagen tan positiva de ti como pensabas.

A los amigos se les cuentan los problemas personales, pero normalmente no se reúne a toda la pandilla y se le relata al dedillo, todas y cada una de tus penas.

Para ir terminando y a modo de resumen, la situación es tal, que nosotros mismos, en función de la calidad de amigos que tenemos en nuestra red, debemos establecer el límite entre lo normal y lo ostentoso, entre lo social y lo íntimo. Pero, ¿puede existir el concepto de ostentación cuando estamos hablando de amigos? ¿Y el de intimidad? Este último sí, de ahí que no sea buena idea o buen uso convertir tu muro en el de las lamentaciones.

El equilibrio perfecto no lo vamos a encontrar, pero yo abogo por ser más naturales, más claros, más transparentes y generosos, abandonar envidias, críticas no fundamentadas y empezar a comportarnos de una forma más parecida a como somos en el mundo real. Dejemos de pedir permiso a nuestra consciencia para compartir y huyamos de los miedos injustificados sobre la privacidad. Adaptémonos al nuevo escenario antes de que sea tarde.

Comparte si te ha gustado y ayúdame a darle un empujón de sentido a este blog.

Gracias por leer hasta aquí y hasta la próxima.

VACACIONES COMPLETADAS CON ÉXITO

¡VACACIONES COMPLETADAS CON ÉXITO!

Buenas tardes mis queridos lectores. Este titular puede hacer pensar que durante este último mes y medio, mi cuerpo serrano ha descansado bajo la sombra de una palmera hawaiana. Por desgracia para mí, no ha sido así, pero no me preocupa, ya llegará ese momento. 

Al trapo. Este titular, hace referencia a que el parón estival que ha experimentado el blog en los dos únicos veranos que conoce la vida de este proyecto, ha finalizado. Este parón responde a una necesidad que siento para recargar pilas, refrescar la mente y no incurrir así en contenido absurdo o repetitivo. Yo no hago de eso. La bajada de usuarios que experimentan las redes sociales profesionales en estas fechas veraniegas que culminan estos próximos días, es el segundo motivo de estas vacaciones.

Vuelve La Bolsa de Lanza, mucho antes de lo que podáis imaginar. Nuevos contenidos, misma temática.

Economía de empresa clara, opiniones sin tapujos, teorías acertadas, puede que alguna reflexión errónea, propia del humano que llevo dentro. Veremos teorías del pasado, del presente y quizás, hasta del futuro.

Todo esto, sólo una vez cada semana.

Os espero con ilusión, ganas, fuerza e impaciencia.

Hasta pronto.

HUMANIDAD Y DESARROLLO: UNA RELACIÓN INVERSA (Unas líneas sobre mi visita a Marruecos)

Todo comenzó una gélida mañana de Noviembre. Era lunes y mi jornada laboral estaba a pocos minutos de comenzar. De pronto, el teléfono móvil, que descansaba plácidamente  en mi bolsillo, vibró advirtiéndome de que alguién había escrito un comentario en mi blog, para mi pesar, algo poco habitual aún. Al leerlo, la mueca habitual que tiene un servidor un lunes, a eso de las ocho de la mañana, se tornó raudamente en una sonrisa que elevó la comisura de mis labios casi por encima de mis orejas.
Era un viejo amigo de mi padre, antiguo compañero suyo de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Málaga. En muchas ocasiones, esta persona había intentado, sin éxito, saber algo de mi padre o de mi familia, a los que no veía desde los años setenta.
Fueron Google, la constancia de Omar y posiblemente “el cabeza” desde el cielo, los ingredientes que se conjugaron para que se obrara este pequeño milagro y para que de nuevo este blog sirviese para algo.
Pues bien, tras esta serie de coincidencias, acepté encantado la invitación de hoy mi amigo Omar. Sin pensármelo  mucho, decidí emprender el trayecto que separa Málaga – Mi tierra – de este país desconocido hasta ese momento para mí.
Estoy hablando de Marruecos.
Tuve la inmensa fortuna de pisar por primera vez suelo africano acompañado por esta persona, la cual posibilitó que me pudiese olvidar de aspectos como la planificación del día, alojamientos apropiados, etc. y así poder imbuirme de lleno en la sociedad marroquí.
Este que escribo ahora, es un post sobre todo social, hecho que no me preocupa. He comentado alguna vez, que un buen economista deber ser una buena combinación entre lo meramente numérico o analítico y lo humano.
Ahora mismo diviso mi tierra desde unos 5000 metros y la concepción que tenía sobre Marruecos ha cambiado de manera significativa.
No se el porqué, pero me ha sorprendido su paisaje, mucho más verde de lo que esperaba.
Me ha sorprendido su desarrollo, que en metrópolis como Rabat , Casablanca y Marrakech, se hace palpable en multitud de grúas que nos enseñan orgullosas, el hecho de que aquí no se ha parado de construir. Modernas estructuras incluso me hacen sentir envidia sana de lo que ellos tienen ahora y nosotros perdimos hace ya algunos años fruto de nuestra avaricia y nuestro consumismo sin mesura.
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No quiero llevar a confusión a mis lectores y hacer pensar que aquello es Disneylandia. La desigualdad en la distribución de la renta implica una brecha bastante amplia entre las clases altas y los más desfavorecidos, más profunda que en nuestro país. Aproximadamente sólo un 15% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Un 40% de la población se dedica a la agricultura.
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Marruecos ha crecido durante la crisis, aproximadamente un 5% lo que lo califica como un país emergente. Sin duda, lo es. Y es este hecho lo que te sorprenderá si lo visitas por primera vez.
Marruecos, el país de las cuatro capitales, tal cual me dijo un improvisado guía que nos encontramos en nuestro segundo día en Rabat.
Rabat, capital diplomática.
Casablanca, capital financiera.
Marrakech, capital turística.
Fez, capital cultural.
Un recorrido que no debes perderte y en el que encontrarás a gente que te ayuda, sin esperar nada a cambio y posiblemente, poseyendo muy poco.
Este emergente, aunque por ahora, inferior nivel de desarrollo contiene personas maravillosas y por desgracia  también contiene una fama errónea de cara al exterior que pienso yo, que no le hace justicia ni por asomo.
La relación humanidad/desarrollo, analizada desde esta óptica, es claramente inversa y este hecho me ha dado bastante que pensar estos últimos días.
Con este artículo sólo pretendo animaros a que visitéis Marruecos y sintáis su esencia. Yo os puedo asegurar que os hago esta invitación sin esperar nada a cambio. No tengo intereses económicos allí. Puede que algún día sí.
😉
Hasta otra amig@s!
Nunca lo he hecho antes, pero hoy quiero dedicar este artículo a dos personas: A mi padre, allá donde esté y a su amigo Omar, de quién hemos recibido un trato espectacular tanto mi señora como yo. ¡Va por ustedes, maestros!