Microblogging: Humildad.

”La buena gestión de las personas no crece en la altura de las montañas, se desarrolla en la humildad de los valles”.

JML

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Microblogging: Un largo camino.

“Sin darme cuenta, emprendí el largo camino en patera hacia la libertad que me otorgó el aprender a pensar de manera diferente y disruptiva, tratando siempre de innovar y haciendo desaparecer de mi mente, los esquemas tradicionales de estructura organizacional, obsoletos, insuficientemente humanos y sostenidos por las diferencias en poder de negociación existentes entre subordinados y superiores. Al instante asimilé la hostilidad del camino y dudé. Segundos dudé, porque algo me empujaba a seguir remando hacia adelante”.

JML

Microblogging: Infravalorarse

“Generalmente, el ser humano es cobarde y tiende a infravalorarse. Además, suele también sobrestimar a otros que realmente no son mejores que ellos mismos. Muchas personas se llevarían una grata sorpresa si superasen ese miedo y se atrevieran a intentarlo”.

JML

En la España dePYMEnte.

Analicemos un poco la PYME y metámonos en la MENTE del empresario…Bienvenidos a la España dePYMEnte.

“Muy lentamente, los gramos de experiencia fueron sigilosamente acumulándose sobre mi espalda. Vivencias reales profesionales estiraron mis párpados haciéndome poco a poco escapar del idealismo en el que vivía. Día a día me iba dando cuenta que todo era una mentira, que todo era decir y parecer. No había espacio alguno para el hacer, ni para el construir. Con aparentar era más que suficiente. La ineficiencia y lo obsoleto te escupía por donde quisiera que fueses”.

Otra mañana más me encontraba ojeando el timeline de Linkedin observando la majestuosa catarata de publicaciones sobre las últimas tendencias en el tejido empresarial español. Compañías españolas y también multinacionales asentadas en nuestro territorio, infectaban de falacias la pantalla retina de mi iPad.

Enfoques empresariales sobre liderazgo, motivación, respeto al medio ambiente, apoyo a los colectivos desfavorecidos, profesionalización de PYMES, ayudas al emprendimiento y otras tendencias afines, me hacían creer que vivíamos en el país de las maravillas…

Como todas las mañanas, controlaba exhaustivamente mi reloj de pulsera para no llegar tarde al trabajo. Se acercaba el momento de escapar de ese mundo de mentiras y enfrentarme a la realidad.

Esa mañana, como parte de mi trabajo, me tocaba realizar una serie de entrevistas para un determinado proceso de selección que se estaba llevando a cabo en mi empresa. Simplemente con el hecho de transmitir naturalidad al candidato, no iba a ser complicado extraer de manera indirecta información de la realidad que se vive en la PYME española día tras día.

Jornadas de cincuenta y sesenta horas pagadas miserablemente era la información que transmitía el candidato sin apenas rozarle la lengua.

¿Sabíais por ejemplo que el pavo braseado que sirve una famosa empresa malagueña del sector cárnico es fruto de soplete conectado a bombona de butano común? ¡Que rico! Esa es la impresionante historia que me relataba un candidato. –Tengo la cara operada porque una vez estalló una bombona y nos quemó la cara y el cuerpo a mí y a un compañero, prosiguió.

-En mi anterior empresa me podía coger de media 4 o 5 días de vacaciones al año, comentaba otra persona, un humilde trabajador, padre de familia que aparentaba mucha más edad de la que figuraba en su currículum.

-Tenía que soportar insultos a diario por parte de mis superiores, comentaba indignado un joven candidato de unos treinta y cinco años.

-Los tres primeros meses tuve que trabajar en periodo de prueba sin estar dado de alta. Era eso o nada, explicaba con gesto de resignación.

Efectivamente, toda esa sensación de profesionalidad y de preocupación por las últimas tendencias empresariales, chocaban de bruces con la realidad diaria que vivía en mi entorno.

Como en casi todos los aspectos, no se podía ni debía generalizar. De vez en cuando, uno se llevaba alguna alegría al encontrarse con algún solitario gesto que plasmaba en fehaciente realidad toda la falsa apariencia de profesionalidad que existía en la empresa de España. Eran contadas excepciones.

La inmensa brecha existente entre el panorama real y el marco teórico que comunicaban las redes sociales, se hacía aún más aguda en el sur que en el norte del país, donde podías notar más acercamiento a modelos de gestión profesionales.

Estaba viviendo una pesadilla de la que debía escapar. Tenía que salir del mundo idealizado en el que vivía y adaptarme a la realidad para poder vivir tranquilamente en esta mentira. Tenía que mudarme a la España dePYMEnte y aceptar su generalizado modelo de gestión, aunque no fuese de mi gusto.

Y nada más, justo ahora dejo la narración en pasado y empiezo a adaptarme mejor al escenario real en el que me ha tocado estar, donde está todo por desarrollar. Me he armado de paciencia y resignación, o realismo…queda un duro trabajo por realizar.

Quizás atravesemos un momento vital para la renovación mental del tradicional gerente de PYME. Una primera fase en la que el marco teórico de estas tendencias innovadoras está aún aterrizando en las mentes de estas personas. Ellos están observando la aplicación real que realizan otras compañías pero todavía contemplan estas acciones como un gasto y ven lejana su implementación en sus empresas.

Voy a introducirme sigilosamente en sus mentes y tratar de dilucidar lo que piensan hoy y lo que deberían pensar según sea la tendencia empresarial que estemos analizando.

LIDERAZGO.

Pensamiento generalizado actual.

Mano dura es lo que necesito para controlar a los trabajadores de mi negocio. El látigo nunca falla. Infundir temor poniendo en duda la continuidad en la empresa del trabajador es lo que funciona.

Pensamiento a conseguir.

Es indudable que desde que estoy contando con la opinión del empleado a la hora de asumir cambios y desde que estoy reconociéndole verbal y económicamente su trabajo, ha aumentado su interés y su motivación por el trabajo, haciendo crecer su productividad y mi rentabilidad.

MEDIO AMBIENTE

Pensamiento generalizado actual.

¡Me importa un pimiento el medio ambiente! ¿Reciclar? No tengo espacio, tiempo ni ganas.
No me sobra un euro para eso por lo que no puedo permitirme ese gasto. ¡No sirve para nada!

Pensamiento a conseguir.

Sin espacio para la duda, desde que estoy relacionando mi marca con el respeto al medio ambiente, estoy abriendo camino para ganarme a ese segmento de clientes en auge que cada vez empiezan a estar más sensibilizados con estos temas. En situaciones de igualdad de calidad y precio, estoy inclinando hacia mi lado con respecto a la competencia, por lo que estoy ganando ventas.

COLECTIVOS DESFAVORECIDOS

Pensamiento generalizado actual.

Tengo pánico, no quiero arriesgarme. Me van a robar. Ese va a estar todo el día de baja.
Pensamiento a conseguir

Pensamiento a conseguir

Esa persona me va a devolver con creces la confianza que yo le he dado incorporándolo a mi organización. La sociedad y por tanto mi consumidor van a mejorar su percepción acerca de mi marca, van a querer participar de alguna manera en esa obra social tan necesaria. Va a aumentar el deseo de compra de mi cliente actual y potencial.

ESTRATEGIAS

Pensamiento generalizado actual.

Vender, vender, vender. Vender, vender, vender. Vender, vender, vender.

Pensamiento a conseguir.

Mejorando la estructura interna de mi organización, mis ventas van a aumentar por si solas.
Y claro, podríamos estar un buen rato así, pero eso ya os lo dejo a cada uno. Si queréis dejar un comentario, será muy bienvenido. El propósito de este pequeño post pienso ha quedado bien reflejado: hacer pensar a las personas sobre la visión que tenemos actualmente de cada cuestión analizada anteriormente y hacia dónde debe dirigirse ese pensamiento para estar más en consonancia con una gestión profesional y armonizada con el mercado real en el que habitamos hoy día.

Hasta la próxima y gracias por leer hasta aquí.

Seguimos.

LA ROTACIÓN EXCESIVA DE PERSONAS.

“Domingo de Ramos, quién no estrena, no tiene manos”

No tiene manos, se decía de aquellos que carecían de trabajo y que por tanto, no habían tenido la oportunidad de iniciarse en el arte de la costura. No saber coser, les había impedido elaborarse ropas y vestidos nuevos con los cuales destacar en este señalado día. Yo veo un mensaje un poco cruel en el refrán y puesto que la frase se viene utilizando desde hace siglos, podemos ahora mismo darnos cuenta que el problema del desempleo ya era una cuestión de vital importancia desde los orígenes del ser humano.

Yo no necesito manos para coser y poder estrenar algo hoy. Me basta con una idea sobre la que escribir para alimentar el blog y de esta manera, evitar ser encuadrado en el lado de aquellos que no estrenan nada.

Hoy voy a hablar de personas, y en concreto de una de las causas o fenómenos que tendremos que vigilar, tanto si estamos a punto de entrar en una nueva organización, como si ya formamos parte de la empresa y somos la persona encargada de gestionar el recurso más valioso con abrumadora diferencia con el que cuenta cualquier compañía, el capital humano, es decir, las personas.

El fenómeno que hoy quiero analizar es la llamada Rotación de Personal y el objetivo de este análisis será asegurarse de que esta rotación de personas dentro de la empresa, no esté siendo excesiva.

Desde el punto de vista, de quién accede a un nuevo trabajo, le aconsejaría poderosamente investigar sobre este hecho y le invitaría a pensárselo dos veces antes de entrar a un lugar, donde históricamente, la rotación de personal viene siendo excesiva.

Desde la visión de quién gestiona a las personas dentro de la organización, convendría vigilar la rotación de personas que se está produciendo y si comprobamos que es excesiva, poner en marcha las medidas oportunas para combatir este hecho no deseable de cara a un óptimo funcionamiento de la empresa.

Para que podamos hablar de rotación, las nuevas entradas de personas, siempre irán acompañadas de una salida. Una empresa que está contratando mucho, no tiene porque estar incurriendo en este error, puede estar simplemente creciendo. Las caras nuevas que constantemente se incorporan al equipo de trabajo, conviven en armonía con experimentados obreros, poseedores de multitud de años a sus espaldas dentro de la empresa. Un ejemplo claro de empresa de la que tenemos que huir despavoridos es esa típica oferta de trabajo de una empresa cuyo nombre no hemos oído en la vida, que está buscando puestos comerciales de idénticas características y funciones todos los días. Lleva años haciéndolo, pero no conocemos su nombre porque lo cambia periódicamente ante notario. Cierran y abren la misma basura, pero con distinta razón social, despistando a aquellos individuos, que azotados por el látigo del desempleo actual que vivimos, alimentan las malas conductas que impunemente se producen a diario en este país. Esto si es rotación excesiva y viene dada en este caso, por las penosas condiciones laborales que ofrecen, propias de los tiempos de Julio César. El tiempo que tardan las personas en desenmascarar el engaño al que han sido sometidos, es coincidente con el tiempo en que la empresa puede vivir sin sentir la necesidad de contratar a una nueva persona, a una nueva víctima. Cuidado con estas prácticas. Denunciemos por si algún día, a alguien de los de ahí arriba, les da por hacer algo.

A través del prisma de quién gestiona las personas, podríamos correr el peligro de incurrir en problemas de excesiva rotación de personal si no hemos analizado el esfuerzo demandado por el puesto, es decir las Funciones, en relación a la recompensa que ofrecemos, que no es otra cosa que el Salario. Una mala determinación de los pesos que equilibran esta balanza nos llevaría a caer en este error.

Otro freno común a la continuidad del trabajador en la empresa, tiene mucho que ver con las posibilidades de promoción. Sin estas, una parte de nuestra plantilla, en concreto la formada por gente hambrienta de éxitos profesionales, abandonará la empresa cuando su deseo de crecer no sea posible por la ausencia de planes de carrera internos.

Pero sin ningún género de dudas, uno de los aspectos que considero más importantes en aras de avanzar en este terreno, es la vigilancia exhaustiva en materia de Motivación, felicidad y niveles de satisfacción laboral, que debemos fijar en nuestros equipos de trabajo. Lo haremos mediante la implementación de medidas encaminadas a la estimulación moral o material de los trabajadores. Mejorar, o al menos mantener, un adecuado clima laboral será sinónimo de éxito en esta misión de combatir la rotación.

Pero tranquilicémonos un poco, tenemos que ser conscientes de que existen bajas, derivadas de aspectos biológicos o socialmente necesarios, que no podremos ni tendremos que combatir o tratar de evitar. Son los casos de finalización de la vida laboral y de las salidas de personal hacia empresas de la competencia, que por dimensión, podrían arrebatarnos alguna de nuestras piezas más importantes, cuidemos el tema, pero no nos frustremos, son bajas inevitables. Si por el contrario los motivos de las bajas están viniendo por el sendero de la desmotivación o insatisfacción con las condiciones laborales vigentes, debemos actuar rápidamente.

Ya para concluir, extraeremos a modo de resumen, las dos respuestas a la siguiente pregunta. La primera de ellas para el caso del desempleado que busca empleo o para aquel trabajador en vías de acometer un cambio de empresa. La segunda respuesta o conclusión será seguro de cierta utilidad para aquel profesional cuya misión, sea la gestión de personas dentro de la empresa.

¿Por qué debemos vigilar la rotación?

Si somos un desempleado o estamos pensando en cambiar, debemos evitar presencia de excesiva rotación por el bien de la durabilidad o estabilidad a largo plazo de nuestro futuro empleo. Esto, beneficiará a nuestra coherencia curricular y evitará saltos excesivos entre distintos sectores y distintas empresas dentro de nuestro currículum vitae.

Si nos han encomendado la misión de gestionar personas y queremos hacerlo, de forma que estemos maximizando productividades (cantidad / horas necesarias de mano de obra) y minimizando costes, evitemos la rotación para mantener alto el volumen de bien o servicio producido y bajo el nivel de horas de mano de obra directa necesaria y por otra parte para evitar costes derivados de selección, integración y capacitación.

A día de hoy la productividad y el coste, deben gobernar con fuerza, si queremos ir por el camino correcto.

Me voy, no quiero gastar más tiempo en esta tarea.

😉