INFLACIÓN, CANTIDAD DE DINERO Y SU VELOCIDAD DE CIRCULACIÓN.

Cada vez que echamos mano de la cartera o del bolsillo para pagar algo, estamos moviendo nuestro dinero de un sitio a otro. Esta persona, a la que por ejemplo, le hemos pagado el café , hará lo propio con ese euro. Tan pronto cómo lo necesite, se desprenderá de ese euro a cambio de algo. Pues bien, si contásemos el número de veces que un euro cambia de manos durante un periodo de un año, tendríamos definido lo que es la velocidad de circulación del dinero (V).

Un momento! ¿Se puede medir eso? Pues no es muy factible, la verdad. Por eso lo que se usa es el PIB Real que a corto plazo (menos de un año) está relacionado directamente con las transacciones.

Para relacionar La velocidad de circulación con la Oferta Monetaria (M), estuvo ágil el economista Fischer, obteniendo la siguiente expresión:

M x V = P x y

Siendo “M” la cantidad de dinero, “V” la velocidad de circulación del dinero,“P” el índice de precios e “y” el producto o renta nacional en términos reales.

Despejando V, obtendríamos

V= (P x Y)/M

que sería igual al VALOR de la PRODUCCIÓN entre la cantidad de dinero.

Y para entenderlo mejor, basta un ejemplo, supongamos un país en el que sólo se producen bananas Deluxe y en concreto, 1000 kg al año. El precio del kg es de 100 €. En este país hay una cantidad de dinero de soló 500 €

Si se venden todos las bananas, los habitantes se habrían gastado 100€ x 1000kg = 100.000 €.

Calcular V sería así de fácil:

V= (100€ x 1000kg /500€ = 200

La interpretación sería que para que los habitantes de este país se gastasen los 100.000€ antes mencionados y habiendo sólo 500 € en la economía doméstica, cada moneda de euro tendría que cambiar 200 veces de manos al año, en promedio.

Muy bonito, pero…

¿Para que sirve V? ¿Por qué es interesante conocer, y más aún, predecir su valor?

La respuesta está estrechamente relacionada con el tema de la Política Monetaria, con la cantidad de dinero necesaria a emitir. Una vez conocido el crecimiento y establecido un objetivo en cuanto a precios, conocer V se convierte en una cuestión esencial.

También sería importante conocer el caracter variable o constante de V.

Los Keynesianos lo tienen claro y ven la velocidad de circulación del dinero como algo variable, es decir, cambios en la cantidad de dinero afectan directa e imprevisiblemente a V.

En cambio, los monetaristas, de la mano de Friedman, demuestran que la velocidad de circulación es constante o al menos es predecible a corto plazo y, por tanto, que toda variación en la cantidad de dinero produce cambios sustanciales en el resto de las variables macroeconómicas.

Manuel Conthe, en un artículo titulado “Recetas monetarias”, explica la velocidad de circulación del dinero, poniendo como ejemplo el afán de muchos camareros por retirar el plato al comensal apenas lo juzgan vacío. En otras ocasiones, el camarero atribuirá imperiosamente a uno de los comensales esa última croqueta que la educación había dejado huérfana. Pero ese afán expropiatorio es comprensible: si el stock de platos es escaso (M3), cada plato tendrá que utilizarse varias veces (V) para poder servir todas las comidas (PIB nominal). Los camareros se tendrán que esforzar, pues, por aumentar su “velocidad de circulación” (V = número de veces que se usan los platos). Si multiplicamos el stock de platos (M3) por su “velocidad de circulación” (V), nos saldrá inexorablemente el flujo de comidas servidas al día. Ahora bien: si el propietario del establecimiento, optimista, decide aumentar la vajilla (M3) ¿hará eso que aparezcan automáticamente nuevos clientes (o que cada cliente pida ahora más platos de los que puede encontrar en el menú)? Así, si cada plato se venía usando 4 veces al día y la vajilla se duplica ¿se duplicará también el número de platos servidos? Parece que no.

Este ejemplo sirve a los Keynesianos para mostrar al mundo que la velocidad de circulación del dinero no es constante, en días de mucha actividad en el restaurante, los camareros se esmerarán por aumentar V, que crecerá de una forma más que proporcional.

Visto esto, el Banco Central Europeo, no tiene que estar tan preocupado por la cantidad de dinero. En este contexto de crisis, la velocidad de circulación es baja debido a el menor número de transacciones. Un aumento de M, no provocará inflación sí o sí, La velocidad de circulación no es constante, es más, está disminuyendo. Actualmente el BCE centra sus esfuerzos, en conseguir la estabilidad de precios y no tanto en la vieja preocupación de que inyectar dinero (como ha tenido que hacer para salvar la economía), es sinónimo de tensiones inflaccionistas.

Esto es todo amigos, espero que os haya gustado. Hasta el próximo artículo de LA BOLSA DE LANZA.

Anuncios