FALTA HUMILDAD Y CONOCIMIENTO.

Ya estoy cansado y voy a contarlo. Desde el corazón, que es la mejor herramienta para escribir.En las PYMES españolas no termina de germinar la preocupación por el conocimiento, tanto a nivel de sus personas (formación), como a nivel estratégico (innovación). Una apestosa mancha de excusas asoma por la faringe del CEO de turno, cuando tiene que decidir sobre un proyecto relacionado con el conocimiento, con la mejora de las competencias de sus empleados o por ejemplo, con un proyecto de I+D para mejorar procesos o productos en su compañía.

Me aburre, deprime y ofusca profundamente ver a diario estas carencias en la esperpéntica orgía de empresas en la que cohabitan en el panorama nacional. Actores carentes de formación alguna, ahogados por el día a día y por su propia ineficiencia que lamentablemente ni ven, ni quieren ver. Eso es lo que mas me preocupa, esos directivos que no son realmente conscientes de las carencias que poseen. El entorno y los grupos de interés no paran de avanzar y evolucionar, más aún si cabe con la revolución tecnológica que estamos experimentando, pero la cosa no parece ir con ellos.

Ellos saben hacerlo todo bien y no necesitan actualizarse, a diferencia del resto de mortales, que nadamos en un océano de reciclaje profesional por miedo a quedarnos obsoletos.

Son la fuente de la perfección y conocen su empresa al milímetro. Sí, su empresa: esa en la que han incorporado a trabajadores como el pastor que llena de ovejas su corral. Su innata e infalible intuición hace inservible y poco valioso el trabajo de los pocos profesionales que viven temporalmente en su corral. Ellos gobiernan el corral con su política del miedo, y pueden estar seguros de que ninguna oveja se descarriará del rebaño. Probablemente porque esas ovejas tan feas, no encuentren hospicio en ningún otro lugar.

Tienen sin duda lo que merecen y lo único a lo que pueden aspirar dada su actual preocupación por el conocimiento: trabajadores de medio pelo que parecen zombis pero que en realidad son más inteligentes que ellos. Han conseguido reunir una plantilla de cumplidores dispuestos a arrastrar su culo las horas que haga falta con unos niveles de productividad tan negativos como el mismísimo averno.

¿Me estoy pasando? ¿Exagero?

No, sin dudarlo, no. Yo no juego a inventar, yo juego siempre a observar lo que pasa más allá de las puertas de la organización. Basta con ver economías medianamente desarrolladas para ver que el papel de los RRHH y la innovación aplicada a la adaptación digital de las empresas son parte fundamental para la supervivencia de las empresas hoy día. Son los departamentos más importantes en países como por ejemplo Estados Unidos.

Mientras tanto, aquí en el país de los sabelotodo, se condena a los RRHH y a la innovación a un papel tan secundario, que apenas tiene protagonismo relevante.

Las empresas se mueven en un marco tan cortoplacista que les impide mejorar a nivel de procesos. Se mueven así porque sus directivos no tienen ni la más remota idea de cómo gestionar su tiempo ni de cómo rodearse en términos profesionales.

Prefieren el pelota de turno que le diga sí a todas sus ideas, por incoherentes que sean, a alguien que les diga que toda su estrategia es una auténtica basura con fecha de caducidad.

Alguien que le diga que toda su estrategia es una auténtica basura, una consultora por ejemplo especializada en mejorar procesos… ¿Tienen cabida en las PYMES actuales? Lamentablemente en muy pocas.

¿Cómo va a venir alguien de fuera para decirle como trabajar en su empresa? Ojo, que puede que quieran medir su productividad, sí, esa que ellos mismos llevan midiendo a ojo de mal cubero toda la vida. También, al aceptar esto, podrían descubrir que llevan toda su vida equivocándose en la gestión de personas. Tranquilos lectores, su inmensa falta de humildad le impedirán darse cuenta de esto.


Empresas y directivos que no tienen en cuenta el entorno, que no miran más allá de sus puertas y que mantienen una opacidad propia del acero cómo sistema impecable de gestión. Algunas sobreviven de las rentas del pasado esperando a ser devoradas por el nuevo paradigma y otras, nacen sólo para morir a los pocos años o incluso meses de vida.

No me gustaría irme sin culpabilizar a los empleados que lo permitimos, permitimos que se nos denigre por un miserable sueldo, anteponemos el salario a los ideales y nuestro miedo siempre vence a nuestra valentía. Hay que pasar a la acción y abandonar a estas personas y empresas que sólo quieren ganar dinero a nuestra costa. Hay que abandonar estas organizaciones y abandonar a estos directivos que viven en fuera de juego gracias a que han comprado a ciertos árbitros. Si estamos en una de estas empresas, vamos a empezar a preparar un plan de escape. ¿Cuánto tiempo llevamos sin actualizar nuestro CV y salir al mercado? ¿Cuántas toneladas pesa el miedo a emprender? 


Este es el país donde me ha tocado trabajar y para solucionarlo, sólo se me ocurre un remedio.

Gracias por leer hasta aquí y sólo decir que me encantaría leer vuestros comentarios.

 

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En la España dePYMEnte.

Analicemos un poco la PYME y metámonos en la MENTE del empresario…Bienvenidos a la España dePYMEnte.

“Muy lentamente, los gramos de experiencia fueron sigilosamente acumulándose sobre mi espalda. Vivencias reales profesionales estiraron mis párpados haciéndome poco a poco escapar del idealismo en el que vivía. Día a día me iba dando cuenta que todo era una mentira, que todo era decir y parecer. No había espacio alguno para el hacer, ni para el construir. Con aparentar era más que suficiente. La ineficiencia y lo obsoleto te escupía por donde quisiera que fueses”.

Otra mañana más me encontraba ojeando el timeline de Linkedin observando la majestuosa catarata de publicaciones sobre las últimas tendencias en el tejido empresarial español. Compañías españolas y también multinacionales asentadas en nuestro territorio, infectaban de falacias la pantalla retina de mi iPad.

Enfoques empresariales sobre liderazgo, motivación, respeto al medio ambiente, apoyo a los colectivos desfavorecidos, profesionalización de PYMES, ayudas al emprendimiento y otras tendencias afines, me hacían creer que vivíamos en el país de las maravillas…

Como todas las mañanas, controlaba exhaustivamente mi reloj de pulsera para no llegar tarde al trabajo. Se acercaba el momento de escapar de ese mundo de mentiras y enfrentarme a la realidad.

Esa mañana, como parte de mi trabajo, me tocaba realizar una serie de entrevistas para un determinado proceso de selección que se estaba llevando a cabo en mi empresa. Simplemente con el hecho de transmitir naturalidad al candidato, no iba a ser complicado extraer de manera indirecta información de la realidad que se vive en la PYME española día tras día.

Jornadas de cincuenta y sesenta horas pagadas miserablemente era la información que transmitía el candidato sin apenas rozarle la lengua.

¿Sabíais por ejemplo que el pavo braseado que sirve una famosa empresa malagueña del sector cárnico es fruto de soplete conectado a bombona de butano común? ¡Que rico! Esa es la impresionante historia que me relataba un candidato. –Tengo la cara operada porque una vez estalló una bombona y nos quemó la cara y el cuerpo a mí y a un compañero, prosiguió.

-En mi anterior empresa me podía coger de media 4 o 5 días de vacaciones al año, comentaba otra persona, un humilde trabajador, padre de familia que aparentaba mucha más edad de la que figuraba en su currículum.

-Tenía que soportar insultos a diario por parte de mis superiores, comentaba indignado un joven candidato de unos treinta y cinco años.

-Los tres primeros meses tuve que trabajar en periodo de prueba sin estar dado de alta. Era eso o nada, explicaba con gesto de resignación.

Efectivamente, toda esa sensación de profesionalidad y de preocupación por las últimas tendencias empresariales, chocaban de bruces con la realidad diaria que vivía en mi entorno.

Como en casi todos los aspectos, no se podía ni debía generalizar. De vez en cuando, uno se llevaba alguna alegría al encontrarse con algún solitario gesto que plasmaba en fehaciente realidad toda la falsa apariencia de profesionalidad que existía en la empresa de España. Eran contadas excepciones.

La inmensa brecha existente entre el panorama real y el marco teórico que comunicaban las redes sociales, se hacía aún más aguda en el sur que en el norte del país, donde podías notar más acercamiento a modelos de gestión profesionales.

Estaba viviendo una pesadilla de la que debía escapar. Tenía que salir del mundo idealizado en el que vivía y adaptarme a la realidad para poder vivir tranquilamente en esta mentira. Tenía que mudarme a la España dePYMEnte y aceptar su generalizado modelo de gestión, aunque no fuese de mi gusto.

Y nada más, justo ahora dejo la narración en pasado y empiezo a adaptarme mejor al escenario real en el que me ha tocado estar, donde está todo por desarrollar. Me he armado de paciencia y resignación, o realismo…queda un duro trabajo por realizar.

Quizás atravesemos un momento vital para la renovación mental del tradicional gerente de PYME. Una primera fase en la que el marco teórico de estas tendencias innovadoras está aún aterrizando en las mentes de estas personas. Ellos están observando la aplicación real que realizan otras compañías pero todavía contemplan estas acciones como un gasto y ven lejana su implementación en sus empresas.

Voy a introducirme sigilosamente en sus mentes y tratar de dilucidar lo que piensan hoy y lo que deberían pensar según sea la tendencia empresarial que estemos analizando.

LIDERAZGO.

Pensamiento generalizado actual.

Mano dura es lo que necesito para controlar a los trabajadores de mi negocio. El látigo nunca falla. Infundir temor poniendo en duda la continuidad en la empresa del trabajador es lo que funciona.

Pensamiento a conseguir.

Es indudable que desde que estoy contando con la opinión del empleado a la hora de asumir cambios y desde que estoy reconociéndole verbal y económicamente su trabajo, ha aumentado su interés y su motivación por el trabajo, haciendo crecer su productividad y mi rentabilidad.

MEDIO AMBIENTE

Pensamiento generalizado actual.

¡Me importa un pimiento el medio ambiente! ¿Reciclar? No tengo espacio, tiempo ni ganas.
No me sobra un euro para eso por lo que no puedo permitirme ese gasto. ¡No sirve para nada!

Pensamiento a conseguir.

Sin espacio para la duda, desde que estoy relacionando mi marca con el respeto al medio ambiente, estoy abriendo camino para ganarme a ese segmento de clientes en auge que cada vez empiezan a estar más sensibilizados con estos temas. En situaciones de igualdad de calidad y precio, estoy inclinando hacia mi lado con respecto a la competencia, por lo que estoy ganando ventas.

COLECTIVOS DESFAVORECIDOS

Pensamiento generalizado actual.

Tengo pánico, no quiero arriesgarme. Me van a robar. Ese va a estar todo el día de baja.
Pensamiento a conseguir

Pensamiento a conseguir

Esa persona me va a devolver con creces la confianza que yo le he dado incorporándolo a mi organización. La sociedad y por tanto mi consumidor van a mejorar su percepción acerca de mi marca, van a querer participar de alguna manera en esa obra social tan necesaria. Va a aumentar el deseo de compra de mi cliente actual y potencial.

ESTRATEGIAS

Pensamiento generalizado actual.

Vender, vender, vender. Vender, vender, vender. Vender, vender, vender.

Pensamiento a conseguir.

Mejorando la estructura interna de mi organización, mis ventas van a aumentar por si solas.
Y claro, podríamos estar un buen rato así, pero eso ya os lo dejo a cada uno. Si queréis dejar un comentario, será muy bienvenido. El propósito de este pequeño post pienso ha quedado bien reflejado: hacer pensar a las personas sobre la visión que tenemos actualmente de cada cuestión analizada anteriormente y hacia dónde debe dirigirse ese pensamiento para estar más en consonancia con una gestión profesional y armonizada con el mercado real en el que habitamos hoy día.

Hasta la próxima y gracias por leer hasta aquí.

Seguimos.

¿SE LO PREGUNTAMOS A GOOGLE?

Innovar es ofrecer al mercado una propuesta de valor añadido sobre un bien o servicio que no existía antes ó más fácil: Innovar es crear algo que no existía antes y que mejora nuestro bienestar presente. Una innovación, bajo mi punto de vista, debe contener dos elementos:

  • Elemento novedad: el cambio introducido no se ha hecho nunca antes.
  • Elemento valor: con el cambio, el bien o servicio ha mejorado sustancialmente.

Decía mi compañero Joseph Schumpeter que la innovación es la imposición de una novedad técnica u organizacional en el proceso productivo y no sólo el correspondiente invento.

Para innovar en un determinado país o sector, harían falta lo que mi compañero llamaba empresarios creadores, que a diferencia de otros perfiles de empresario, generan ideas.

Ideas, de aquí sale todo. Del concepto de idea, surge la invención, que una vez aplicada al campo de la realidad, de la practicidad, puede ser llamada por fin innovación.

Este simple esquema deja claras las fases para llegar desde el concepto de idea, hasta el concepto de innovación.

Idea – Invención – Innovación.

Pero amigos…¿Deberían querer los empresarios o la economía de un determinado país ser innovadores? ¿Hay algo que les empuje a innovar? Es decir, si hemos dicho al principio que la innovación es beneficiosa en el sentido que aporta valor, ¿podemos estar tranquilos de que en nuestro país no se va a dejar de innovar?

Sí y no.

Bajo la perspectiva del sí, se encuentra la búsqueda más básica del “homo emprendedorus”
Desde que nació el dinero, para mí lo quiero. Con la innovación, el empresario busca una vez más -y hace bien-, maximizar beneficio. Veámoslo de forma más clara: desde el momento que el invento se introduce en el mercado y se convierte por tanto en innovación, ese empresario comienza a disfrutar de un monopolio (Estructura de mercado en la que existen muchos compradores y un solo vendedor) que le hace mejorar con respecto a su competencia. El carácter de ese monopolio, es totalmente temporal, ya que generalmente en poco tiempo, alguien de la competencia imita la innovación, y el monopolio desaparece. Con la desaparición del monopolio, desaparece el beneficio y por suerte, aparece de nuevo la sed o él hambre por innovar.

A favor del no, del no podemos estar tranquilos con el proceso innovador de nuestro país, os expongo la insuficiente importancia con respecto a otras economías más desarrolladas que se le da en nuestra querida España, a los departamentos de I+D+I de las empresas que configuran nuestro actual tejido. En 2013, gastamos unos 13.000 millones en I+D, casi un 3% menos que el año anterior. Esta inversión, solo representaba el 1,24 del P.I.B. Muy cerca nuestra, Alemania consiguió elevar un 4,42% la inversión en I+D e Inglaterra crecía al 2,8% entre 2009 y 2013)
Antes de seguir, hay que hacer una parada para preguntarse de dónde puede provenir una determinada innovación en una empresa. Hemos hablado del empresario como creador de la idea, pero a parte de eso, el empresario podría contemplar también otras opciones:

Extraer ideas de su propia plantilla de trabajadores. Una visión actualizada de empresa, en la que se pida opinión a todos los estamentos de la pirámide jerárquica, va a favorecer la generación de ideas dentro de la organización.
Extraer ideas del entorno. Es la llamada “Open Innovation” y apuesta a favor de qué la innovación no puede encontrarse únicamente dentro de la compañía. La integración y el uso compartido de información con otros elementos de su entorno (Clientes, competencia, etc.) puede hacerle generar ideas que a futuro generarán innovaciones.
¿Dónde puede producirse una innovación?

Normalmente, el concepto de innovación lo asociamos al de innovación técnica, relacionado con la aparición de un nuevo producto, como por ejemplo, la aparición del teléfono móvil.

No hay que olvidarse de otros tipos de innovación que no son menos importantes que las primeras.

Hablaríamos de innovación en diseño e innovación en tecnología cuando vimos convertirse gradualmente nuestros robustos y pesados televisores en bonitas y estilizadas pantallas planas. Mayor resolución y mejor diseño, bendita innovación. Como veis en este ejemplo, un producto final, puede tener dos tipos de innovación.

La innovación se dio en procesos cuando Henry Ford inventó la cadena de montaje móvil, en la que el producto en curso de fabricación, era manipulado por personal muy especializado según fuera la fase en la que se encontrase.

Ahora mismo me acabo de dar cuenta de que viví la innovación en modelos de negocio cuando de repente, tuve la posibilidad de pedir por primera vez, comida a domicilio.

Contemplé y aplaudí la innovación social cuando leí el caso de “Discovering Hands” una empresa alemana que apostó por contribuir a detectar precozmente el cáncer de mama, mediante la empleabilidad de mujeres invidentes.

Y no me voy a ir, no me voy a ir sin apostar por la innovación en las personas. En la manera de atribuirles un papel relevante dentro de la compañía, en la manera que las empresas y los empresarios deben gestionarlos, atendiendo a una ejecución práctica (no sólo verbal) de trabajo en equipo, de participación en la toma de decisiones, de prácticas de mejora de la conciliación entre la vida laboral y personal y de otras múltiples cuestiones que se pueden abordar para mejorar este último tipo de innovación dentro de las empresas. Lo mejor de todo, es que esta última tipología de innovación, también favorece y posibilita grandes incrementos en la tan deseada productividad.

¿Se lo preguntamos a Google?

Gracias por leer hasta aquí.

Nos leeremos, aunque no puedo decirte cuándo.

🙂

SE VENDE O ALQUILA TRABAJADOR

SE VENDE O ALQUILA

Trabajador incansable, serio, puntual, organizado e innovador.

Se adapta bien a la jerarquización pero aún mejor a los equipos de trabajo.

Sabe manejar a los clientes porque aprendió primero con las personas.

Nadie le enseñó a ser creativo, nació así.

Puede aportar mucho a su empresa, no lo dude.

Se vende o alquila a bajo precio debido a que la inactividad puede mermar sus prestaciones.

Soy yo.

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