LA TEORÍA DEL POSICIONAMIENTO VERTICAL EQUILIBRADO.

Allá lejos quedaron aquellos tiempos en los que los dueños de las empresas eran los reclutadores de éstas. Nadie entraba en la empresa sin la supervisión o el visto bueno de los propietarios. Al menos, querían verlos, querían saber quién era esa nueva persona que iba a trabajar en la empresa creada por ellos. En un país caracterizado por la invasión de micropymes, este fenómeno se sigue dando en el día a día.

Por suerte, en España también existen empresas que han sabido crecer y abandonaron hace tiempo el prefijo de micro. El aumento de la dimensión de la organización y un entorno cada vez más competitivo propició la profesionalización de la empresa, que se caracterizó por ser un proceso gradual mediante el cual, accedían al control y a la toma de decisiones personas o profesionales ajenos a la propiedad.

Acercándonos un poco más al tema que queremos analizar hoy, irrumpieron en las organizaciones profesionales de diversos ámbitos que poseían capacidad de control sobre otros trabajadores de la misma compañía, entre ellos los directores de Recursos Humanos, aunque también podríamos incluir en el saco a algunos mandos intermedios o directivos profesionales con funciones ajenas a la dirección de personas.

La propiedad, desbordada por el aumento de su empresa se vio obligada a recurrir a estas figuras profesionales que, a día de hoy, son un elemento fundamental para las compañías.

Estos profesionales en la actualidad canalizan la información entre la capa de propietarios y la escala operativa de la compañía. Transmiten las exigencias de la propiedad a los escalafones inferiores de la empresa y a su vez, deben conducir los comentarios o apreciaciones de los empleados hacia los propietarios de las compañías.

Pues bien, en este terreno de juego se enmarca la Teoría del posicionamiento vertical equilibrado, creada en mi cabeza hace ya varios meses y escrita por primera vez en este frío enero del año 2017. Esta teoría esta hecha a medida de los Directores de RRHH, o como hemos comentado anteriormente, está diseñada para mejorar el desempeño de aquellos profesionales que se encuentran entre estos dos estados jerárquicos, propietario y empleado.

Visualicemos una delgada línea imaginaria entre los propietarios y los profesionales encargados de dirigir a las personas de la empresa. Pensemos en una línea que se ha trazado entre la cúspide de la pirámide y el corazón de la misma. En un extremo siempre se encuentra la propiedad y en el extremo opuesto, como hemos comentado anteriormente, se encuentran aquellos directivos o mandos intermedios que nada tienen que ver en el accionariado de la compañía.

La información fluye incesante por esta línea y la toma de decisiones depende muy estrechamente de las características de la misma.

Gráficamente, podemos ver cómo la línea conecta Propiedad con Profesionales de la Dirección o en su defecto con mandos intermedios. Esta diferencia del extremo inferior vendrá determinada por las características del organigrama de la empresa. Hay propietarios que huyen de directivos profesionales, por lo que en estos casos la línea unirá a la propiedad con los mandos intermedios.

Generalizando, con el peligro que ello conlleva, es normalmente el extremo inferior el que se mueve desde la estación inferior hacia la cúspide de la extendida estructura piramidal. Es aquí donde aparece el actor principal de esta teoría, el extremo inferior o para que nos entendamos, el director de Recursos Humanos.

Dos factores deben estar equilibrados según esta teoría:

La velocidad y la imparcialidad. Analicémoslos.

1. La velocidad en la transmisión.

Está claro que cuando el propietario comunica, los enanitos (entre los que me incluyo) corren despavoridos a trasladar esa información hacia la escala operativa. No hay espacio para la duda, la información cae desde arriba por su propio peso. Pero, ¿Qué ocurre cuando la información quiere circular en el otro sentido? Nace el miedo, se alumbran las dudas y la cobardía o falta de profesionalidad de estos profesionales, ralentizan la velocidad con la que fluye esta información, alargando los tiempos excesivamente y en muchas ocasiones, haciendo perder el sentido práctico de la información que en esta ocasión se debía mover. Nos encontramos con profesionales incapaces, llenos de miedos y temores a la hora de gestionar algo tan sencillo como la petición de un día de asuntos propios o de vacaciones para un trabajador a su cargo. Por miedo a perder su cómodo puesto de trabajo, pisa el freno conforme avanza hacia la estación superior y produce un desequilibrio en la empresa, generando entre otros fenómenos perniciosos, desmotivación en el empleado con la consiguiente pérdida de productividad. Recuerdo un caso en el que la información llegó tarde y el operario perdió la posibilidad de disfrutar de ese viaje de fin de semana que tanto tiempo llevaba esperando. El había comunicado en plazo, pero el interlocutor había sido incapaz de hacer llegar la información a una velocidad adecuada.

En el otro extremo y no por ello menos dañino, podemos encontrarnos con el Robin Hood Social, quien constantemente reclama, reclama y reclama al propietario exigencias que en muchas ocasiones no son adecuadas. Si estamos atravesando una dura inspección, puede que no sea el momento de entrar a la estación superior a toda velocidad aunque nuestro personal a cargo nos mire con cara de perro hambriento.

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Hola Director de RRHH…¿Te has parado a pensar si comunicas a una velocidad equilibrada?

2. La imparcialidad entre las estaciones.

Se presupone, aunque en España no siempre ocurre, que los encargados de transmitir la información que circula por esta línea son profesionales formados y/o de dilatada experiencia profesional. Por desgracia, esto no ocurre siempre. Nuestro egocentrismo nos conduce a posicionarnos en uno de los extremos de la línea.

Sí, ahora se trata de observar de manera abstracta cuál es nuestra opinión profesional sobre una determinada información que debe circular. Los propietarios nos han contratado porque quieren que les ayudemos a mejorar su empresa, entonces, ¿tiene sentido comunicar hacia abajo esa información que choca bastante con nuestros conocimientos de gestión de personas?

Aparecen dos tipos de desequilibrios:

Superior: en este contexto encontramos un profesional que actúa como una marioneta comunicando como un papagayo toda la información que recibe de sus superiores sin pararse a pensar acerca del contenido del mensaje. Esta conducta puede ser explicada por el propio temor del profesional a perder su puesto de trabajo a la hora de rebatir o debatir las consignas de la propiedad. Para la compañía a L/P es un desequilibrio bastante perjudicial ya que frena la innovación y la creación de nuevos procesos y mejoras en el ámbito de la gestión de personas. La dirección de RRHH se vuelve entonces ineficaz, ya que no aporta nada de valor.

Inferior: el desequilibrio inferior se produce también como consecuencia del comportamiento humano. En este caso el profesional no quiere perder prestigio o carisma entre su plantilla, no quiere ser percibido como el malo de la compañía por lo que apuesta por posicionarse claramente en el lado inferior de la línea, convirtiéndose en un estorbo para el desarrollo de la organización. Antepone los intereses individuales frente a los organizacionales para “salvar” el corto plazo y bajo mi punto de vista, tiene los días contados en la compañía, pues no ha conseguido alcanzar un equilibrio dentro de la línea que une ambos estratos jerárquicos.

Una vez analizado todo esto sería un buen ejercicio tratar de analizar y detectar dónde nos encontramos como profesionales, en que parte de la línea estamos y cuál es la velocidad a la que comunicamos dentro de nuestra compañía.

¿Estás muy desequilibrado?

Espero que no.

Muchas gracias por compartir si de verdad os ha parecido interesante.

Hasta el próximo post amigos.

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LA TRAMPA DE LA LIQUIDEZ

Buenos días fenómenos y “fenómenas”, antes de que este fenomenal domingo dé a su fin, me gustaría enseñaros un poco acerca de un fenómeno económico cuyo nombre proporciona título a este post.

Para ello, vamos a usar un análisis gráfico, mucho más intuitivo que el analítico, con el cual os bombardearía a fórmulas que de momento, son totalmente incompatibles con la ideosincracia de este blog.

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El gráfico, muestra el equilibrio en el mercado de bienes. Las infinitas combinaciones de renta y tipo de interés que hacen que se iguale la oferta y la demanda agregada de bienes, para entendernos, la recta IS. Esta recta nace de una situación en la que existe un nivel de precios en el que los consumidores, las entidades públicas y las empresas consumen exactamente lo que desean consumir. La pendiente (inclinación) es negativa (va cuesta abajo) muy resumidamente porque un aumento del tipo de interés, no provocado por movimientos en este mercado, origina niveles inferiores de renta o producción (Y). Resumiendo, la RECTA IS, describe situaciones de equilibrio en el mercado de bienes, en el cual, un aumento de los precios provocará menores consumos en los habitantes.

En segundo lugar y utilizando, el siguiente y ya, penúltimo gráfico del post, viajamos al mercado de dinero, donde la RECTA LM, describe una situación en la cual existe equilibrio entre la oferta de dinero y la demanda del mismo. Es decir, los billetes y monedas que el Banco Central ha puesto en la “calle” son los que demandamos los consumidores y los demás agentes económicos.

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En la economía, como en la vida, pocos caminos son rectos, las rectas IS y LM, son en realidad CURVAS. Ocurre que, se usan rectas en los gráficos para hacer más fáciles las explicaciones teóricas.

Dicho esto, si ahora cogemos y trasladamos a estas dos curvas, al mismo escenario, veremos que se cortan en un punto, en el cual, todo está en perfecto equilibrio, bienes y dinero.

Para información de todos, estas dos curvas se mueven en ambos sentidos y en todas direcciones, cuando se mueven los componentes de la economía: consumo, inversión, cantidad de dinero, tipos, etc. Como era de esperar, la LM, se mueve con políticas monetarias y nuestra amiga, la IS, hace lo propio ante políticas fiscales.

Entrando de lleno en el tema que nos conscierne, La trampa de la liquidez, muestra una situación en la que una política monetaria expansiva, se vuelve “inútil de cara a estimular o dinamizar la economía. Una inyección de dinero del Banco Central, no estimula los precios, la inversión, los tipos, ni nada que se le parezca.

La explicación viene dada en que, en tiempos de recesión económica, si cogiésemos un prisma distinto de visión, veríamos que la LM, partiendo desde la izquierda del gráfico, tiene un largo camino en el que su posición es totalmente horizontal, lo que origina que aunque aumente la demanda de bienes (que hace que se mueva la IS hacia la derecha), la demanda de dinero no haga lo esperado, aumentar. Necesitaríamos evolucionar a una fase más avanzada en niveles de renta o producción (Y) para conseguir este objetivo.

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Visto esto, podremos ya tener alguno de los porqués, muchas de las Políticas implantadas por tito Mario, de caracter monetario expansivo, no han logrado los objetivos deseados. El problema radica en que una vez puesto el dinero en circulación, este deberá ser movido por los bancos de forma eficiente para la globalidad y no ser movido con el objetivo de maquillar sus desastrosos balances de situación. Las inyecciones de liquidez no son tampoco efectivas cuando los tipos son tan bajos que la gente sólo puede esperar que suban. El bajo nivel de los tipos hace que retener líquido en vez de invertirlo tenga un bajo coste de oportunidad. Por otra parte, no ven tampoco aconsejable invertir en Bonos , pues su precio es ya muy alto debido a los bajos tipos. Los inversores, advertidos del panorama de tipos, prefirieron renta fija. Más vale pajaro en mano… El dinero no terminó donde tenían pensado, los políticos que terminase, es decir, en inversiones productivas.

Bueno, pues creo que con esto, algo más claro ha debido de quedar lo que es la trampa de la liquidez, situación que muestra la debilidad, inutilidad o ineficaz acción de las Políticas Económicas de nuestros políticos de alto coste.

Hasta más ver, lectores.

¡Saludos a todos y tod@s!