Otra cara del Mundial de fútbol.

En Senegal una persona vive de media con 836 euros brutos al año. En cambio, en Islandia, el PIB por habitante es de 70.019 euros.

Es otra cara del mundial, la cara en la que se ve la desigualdad en renta del planeta, pero también el carácter integrador de este deporte, capaz de unir a ricos y pobres. Un arte u oficio en el que los que menos tienen no siempre pierden.

¡Pasad un buen fin de semana!

España: 27.718 euros anuales.

Portugal: 20.407

Marruecos: 2.495

Irán: 4.398

Rusia: 10.001

Arabia Saudí: 17.786

Egipto: 10.197

Uruguay: 15.330

Francia: 33.863

Australia: 50.007

Perú: 10.847

Dinamarca: 52.139

Argentina: 11.891

ISLANDIA: 70.019

Croacia: 11.345

Nigeria: 1.916

Brasil: 8.572

Suiza: 67.183

Costa Rica: 9.845

Serbia: 4.894

Alemania: 37.475

México: 8.281

Suecia: 43.433

Corea del Sur: 47.608

Bélgica: 35.206

Panamá: 12.641

Túnez: 2.887

Inglaterra: 30.040

Polonia: 13.732

SENEGAL: 836

Colombia: 5.277

Japón: 33.099

🙂⚽️🙃

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HUMANIDAD Y DESARROLLO: UNA RELACIÓN INVERSA (Unas líneas sobre mi visita a Marruecos)

Todo comenzó una gélida mañana de Noviembre. Era lunes y mi jornada laboral estaba a pocos minutos de comenzar. De pronto, el teléfono móvil, que descansaba plácidamente  en mi bolsillo, vibró advirtiéndome de que alguién había escrito un comentario en mi blog, para mi pesar, algo poco habitual aún. Al leerlo, la mueca habitual que tiene un servidor un lunes, a eso de las ocho de la mañana, se tornó raudamente en una sonrisa que elevó la comisura de mis labios casi por encima de mis orejas.
Era un viejo amigo de mi padre, antiguo compañero suyo de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Málaga. En muchas ocasiones, esta persona había intentado, sin éxito, saber algo de mi padre o de mi familia, a los que no veía desde los años setenta.
Fueron Google, la constancia de Omar y posiblemente “el cabeza” desde el cielo, los ingredientes que se conjugaron para que se obrara este pequeño milagro y para que de nuevo este blog sirviese para algo.
Pues bien, tras esta serie de coincidencias, acepté encantado la invitación de hoy mi amigo Omar. Sin pensármelo  mucho, decidí emprender el trayecto que separa Málaga – Mi tierra – de este país desconocido hasta ese momento para mí.
Estoy hablando de Marruecos.
Tuve la inmensa fortuna de pisar por primera vez suelo africano acompañado por esta persona, la cual posibilitó que me pudiese olvidar de aspectos como la planificación del día, alojamientos apropiados, etc. y así poder imbuirme de lleno en la sociedad marroquí.
Este que escribo ahora, es un post sobre todo social, hecho que no me preocupa. He comentado alguna vez, que un buen economista deber ser una buena combinación entre lo meramente numérico o analítico y lo humano.
Ahora mismo diviso mi tierra desde unos 5000 metros y la concepción que tenía sobre Marruecos ha cambiado de manera significativa.
No se el porqué, pero me ha sorprendido su paisaje, mucho más verde de lo que esperaba.
Me ha sorprendido su desarrollo, que en metrópolis como Rabat , Casablanca y Marrakech, se hace palpable en multitud de grúas que nos enseñan orgullosas, el hecho de que aquí no se ha parado de construir. Modernas estructuras incluso me hacen sentir envidia sana de lo que ellos tienen ahora y nosotros perdimos hace ya algunos años fruto de nuestra avaricia y nuestro consumismo sin mesura.
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No quiero llevar a confusión a mis lectores y hacer pensar que aquello es Disneylandia. La desigualdad en la distribución de la renta implica una brecha bastante amplia entre las clases altas y los más desfavorecidos, más profunda que en nuestro país. Aproximadamente sólo un 15% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Un 40% de la población se dedica a la agricultura.
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Marruecos ha crecido durante la crisis, aproximadamente un 5% lo que lo califica como un país emergente. Sin duda, lo es. Y es este hecho lo que te sorprenderá si lo visitas por primera vez.
Marruecos, el país de las cuatro capitales, tal cual me dijo un improvisado guía que nos encontramos en nuestro segundo día en Rabat.
Rabat, capital diplomática.
Casablanca, capital financiera.
Marrakech, capital turística.
Fez, capital cultural.
Un recorrido que no debes perderte y en el que encontrarás a gente que te ayuda, sin esperar nada a cambio y posiblemente, poseyendo muy poco.
Este emergente, aunque por ahora, inferior nivel de desarrollo contiene personas maravillosas y por desgracia  también contiene una fama errónea de cara al exterior que pienso yo, que no le hace justicia ni por asomo.
La relación humanidad/desarrollo, analizada desde esta óptica, es claramente inversa y este hecho me ha dado bastante que pensar estos últimos días.
Con este artículo sólo pretendo animaros a que visitéis Marruecos y sintáis su esencia. Yo os puedo asegurar que os hago esta invitación sin esperar nada a cambio. No tengo intereses económicos allí. Puede que algún día sí.
😉
Hasta otra amig@s!
Nunca lo he hecho antes, pero hoy quiero dedicar este artículo a dos personas: A mi padre, allá donde esté y a su amigo Omar, de quién hemos recibido un trato espectacular tanto mi señora como yo. ¡Va por ustedes, maestros!