Microblogging: Escriba

“Ponte a trabajar y conviértete en escriba, porque así serás guía de hombres”

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VIENE CHINA Y NOS ARRUINA…¿SEGURO?

Dicen desde tiempos remotos aquello de “poderoso caballero es Don Dinero” y la verdad es que es difícil rebatir ese célebre refrán. Ese dinero que gobierna la felicidad de las personas, que mueve el sistema y además, nunca lo hace sin dejar rastro. Es más peligroso que la dinamita pero pocos lo saben. Con él, podemos comprar cosas tan abstractas como la verdad de una persona. Con él, podemos investigar y desarrollar los procesos de una empresa. Con él, podemos ser los más felices del mundo y su vez, arruinar nuestras vidas y la de los que nos rodean.

Si los korenanos, tenían y tienen acongojado al mundo con su completa y reluciente colección de Uranio empobrecido, nuestros amigos los chinos tenían un arma escondida que poco a poco ha ido perdiendo lustre. El arma de China se llamaba Exportaciones y no explota ni destruye físicamente, al menos no de forma directa.

Las exportaciones, que en 2008 representaban un 40 % del PIB chino se lucían por casi todos los países del mundo desarrollado. Conceptualicemos PIB como la valoración de la producción de bienes y servicios una vez descontados los recursos que hemos utilizado para conseguir dicha producción. Es cómo si alguien le pusiese precio a todo lo que produce un país. 

Las exportaciones de sus mugrientos productos, que tanto daño han hecho a las economías locales pero que hoy por hoy, infectan los hogares de medio mundo, estaban bajando aceleradamente debido a que otros países asiáticos como Tailandia, Indonesia o Singapur estaban ganando competitividad devaluando sus monedas como descosidos. Los últimos datos la sitúan en el 25%. Han perdido un 15% de protagonismo desde el año 2008. Pues nada, a jugar con el dinero.

No quiero avanzar si alguno de mis lectores se ha perdido…Estos países, al devaluar su moneda con respecto al dólar, hicieron que sus productos fuesen más baratos y atractivos para el resto del mundo, lo que aumentó las exportaciones de éstos, en detrimento de las chinas.

Pues bien, China, al ver que esas devaluaciones de sus vecinos no frenaban, decidió el pasado once de agosto de 2015, hacer lo propio. Lo que hizo fue romper la hebilla del cinturón que unía con descomunal fuerza, la evolución de su moneda con la  del dólar. Ese mecanismo de control no permitía que la relación Yuan-Dólar se fuese más lejos del 1%.

Pasó un año y ese 1% pasó a ser un 2%, sospechoso movimiento dónde los haya, pero no apreciado por todos los que ahora se quejan.

El pasado 11 de agosto, China instrumentó una política monetaria que desligaba la paridad de su moneda con el dólar. Empezaba con esto su particular guerra de divisas, una guerra donde el dinero es la munición y donde la Banca Central China es el general que dirige ese ejército monetario. Estas variaciones actuales del 5% han hecho derrumbarse a la Bolsa China ya que ahora, aunque puedan vender más y más barato, las empresas productoras del gran monstruo asiático, que compraban sus materias primas en el extranjero han visto como se han disparado sus costes de producción. Esto anterior, desde el punto de vista macroeconómico. Si abandonamos “lo macro”, es decir, las empresas y nos adentramos en “lo micro” que son los consumidores, el pueblo o nosotros mismos, concluimos sin hacer aspavientos que la bajada del poder de su moneda con respecto a otras, les impide comprar con holgura cualquier bien o servicio de fuera. Si estos gobiernos tienen excesiva dependencia, por ejemplo en determinadas ramas agro alimentarias, observarán atónitos como sus ciudadanos ya no tienen acceso a esa comida que compraban fuera. He dicho atónitos y no es así, los responsables saben perfectamente a lo que se atienen con estas políticas devaluatorias que históricamente, tantos problemas han tenido en cuanto a estabilidad de precios, empleo, generación de crecimiento, etc.

Es impresionante como a estas alturas de siglo, los grandes bancos centrales favorecen las burbujas especulativas y juegan con los tipos de cambio a su antojo para que los capitales viajen de país a país sin criterio económico alguno. Pero, ¿es que esta gente se piensa que todos desconocemos su bazofia de estrategia basada en el pan para hoy y hambre para mañana?
A lo mejor piensan que lo importante es maquillar su trabajo de estos pocos años en los que chuparán la sangre de los ciudadanos a costa de las penurias que éstos tendrán que aguantar en un futuro demasiado cercano para el pueblo y demasiado alejado para estos generales corruptos del dinero.

Pues eso, China, al ver que sus competidores devaluaban y ganaban competitividad frente a ellos, no le ha quedado más remedio que devaluar con los consabidos efectos bursátiles. Mientras tanto, en sus altares de mármol de Carrara, los Bancos lejos de luchar por la estabilidad del tipo de cambio, permiten y seguirán permitiendo la especulación. Total, el pueblo ni se entera.

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Consecuencias

Para ir terminando, en este escenario tan globalizado, estamos viendo como el desplome chino está manchando de caca al resto de parqués europeos y del mundo, pero no por igual.

Los países desarrollados, con menor dependencia de las exportaciones, verán únicamente frenadas sus expectativas de aumento de tipos, reduciendo la velocidad a la que entren los capitales, pero no sufrirán una crisis productiva.

En cambio, países emergentes como por ejemplo Brasil o Rusia, con casi el 50% de sus exportaciones dirigidas hacia el gigante, si sufrirán más.

Multinacionales que venden en China artículos de lujo, automóviles de alta gama y otros bienes superfluos, están sufriendo, pero no tanto ya que sus ventas van dirigidas a la parte de la población sin tantas estrecheces económico-financieras.

China, ha sufrido un descenso bursátil desde junio de un 45%, pero este dato tan malo siempre estará ligado a un crecimiento previo superior al 150%, que le permite decir a viva voz que sigue siendo un país con una importante rentabilidad.

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China no va a parar de crecer aunque va a hacerlo a un ritmo menor.

Con Estados Unidos y las países de Europa, la cosa es muy similar, a menor ritmo, pero crecerán. El panorama de tipos bajos junto con el petróleo a los precios actuales, deben paliar y compensar las décimas de retroceso que experimenten estas economías, consecuencia de la debacle bursátil que atraviesa China.

直到下一次 lectores, hasta el próximo post de labolsadelanza.com

 

😊

LA PRIMERA GRAN CRISIS

Me habréis leído alguna que otra vez, que la economía es una ciencia muy social. Lejos del falso mito que la envuelve y relaciona estrictamente con aspectos meramente técnicos, esta apasionante ciencia a la que este blog se dedica, encierra muchas vivencias y acontecimientos sociales. Algunos de ellos, como el que vamos a ver hoy, pienso que deberían ser conocido por todos ustedes, al menos, de forma general. Estoy hablando del Crack de 1929, la primera y gran crisis económica de la historia. En ella se destaparon los comportamientos humanos más irracionales e impulsivos jamás vistos hasta el momento. Dichos comportamientos fueron ocasionando unos efectos adversos en el mercado financiero que terminaron desencadenando la gran crisis. ¿Qué es lo que sucedió? Veámoslo.

Estados Unidos, año 1919. Una inmensa alegría recorre cada rincón del país. La causa, haber salido victoriosos de la Primera Guerra Mundial. Las calles se visten de gala, cada vez más automóviles recorren las ciudades. La sensación de euforia es generalizada entre la población. A este acontecimiento, se le suma la irrupción de la electricidad en las ciudades. Un momento, parémonos a pensar. No pasemos tan rápido, ¿os imagináis el cambio que supuso? Las ciudades se iluminaron para alegría de los ojos de las millones de personas que veían por primera vez enormes manzanas regadas por una infinidad de bombillas que adornaban las fachadas de los edificios más emblemáticos. Luces que invitaban a comprar. La industria, también beneficiada por esto, crecía como nunca. Los avances tecnológicos en múltiples campos eran algo cotidiano. Esta espiral positivista en la que estaban inmersos mis amigos americanos estaba propiciando que artículos que hasta entonces eran considerados de lujo, se convirtiesen en bienes de primera necesidad. Cada Maria o Mary, en este caso, necesitaba imperiosamente una aspiradora en su casa para “poder vivir”. El caso de la aspiradora se propagó cual plaga bíblica a todos los artículos que iban naciendo de la nada y de la potenciación en la cual el sector industrial se encontraba inmerso. Los nuevos sistemas de producción, el Taylorismo y el Fordismo empujaban toda esta bola de consumismo. La industria del automóvil, era la estrella del momento. Todo el mundo necesitaba un Ford o un Chrysler. Todo esto parece muy fácil de entender pero por las tripas financieras americanas estaban pasando cosas que más tarde conllevarían una tortuosa digestión. En esta época apareció por primera vez el pago a plazos, lo que hacía alcanzables, bienes impensables hasta el momento. Ahora se podía pagar poco a poco.

La economía era boyante y para colmo, de fondo había correteando una cosa llamada mercado de valores y en dónde se rumoreaba, se podía ganar dinero de forma cómoda y fácil. Hasta el momento, los únicos que operaban en Wall Street, eran los economistas y otros profesionales afines y conocedores del sector, hasta que la limpiadora del hotel, escuchó la enfática conversación mantenida entre aquellos dos opulentos empresarios que concluía con la frase, invierte todo en “Yokesé Society” y llamó a su marido, fontanero de profesión para animarle a que fuese a aquella oficina, en aquel edificio, cerca de Central Park,para depositar allí todos sus ahorros comprando acciones de la citada y en este caso, ficticia compañía.

No había ningún problema, en este mercado todos los valores eran alcistas. ¡Qué chollo! ¡He ganado equis mil dólares en una semana! serían frases y el pensamiento de moda en aquellos años, digo yo. El endeudamiento se introdujo sutilmente en este mercado también. La gente pedía prestado para especular y ganar más en bolsa. No requerían ningún tipo de asesoramiento financiero, invirtieses en el valor que invirtieses, este, no hacía otra cosa que subir.

En 1928 la bolsa arrojó beneficios de un 50% en sólo doce meses. El dinero se multiplicaba a espuertas.

Esta euforia se vivía hasta que un día, el economista, agotado tras una densa jornada laboral, escuchó al camarero contar varias historias de éxito al señor que vendía periódicos a la vez que lo invitaba a realizar una apuesta segura en el mercado de valores. El economista pensó que esta situación, por una parte de inversores sin ningún tipo de conocimientos y en segundo lugar, de constantes subidas, no podría sostenerse mucho en el tiempo. Sacó fuerzas de flaqueza y se apresuró a vender todas sus acciones. Había presagiado lo que se avecinaba. Cuando los demás entendidos se dieron cuenta de lo que había impulsado al economista a vender sus acciones, que seguían subiendo, hicieron lo propio, vendieron. Cuentan que un poco antes de la crisis, Rockefeller, tras escuchar a su limpiabotas hablar con cierto desparpajo sobre el comportamiento de unas acciones que el humilde trabajador tenía compradas, decidió dar la orden de vender todas sus acciones. Algo le olía mal al gran industrial estadounidense.

El jueves 24 de octubre de 1929, más conocido como el Jueves Negro (Black Thursday) había estado precedido de un final de jornada de miércoles en la que los precios de las acciones de las compañías automovilísticas habían descendido bruscamente. Nadie sabe muy bien el porqué, aunque puede que fuese debido a esas ventas masivas que estaban realizando los entendidos.

En estos días, los americanos se agolpaban en las puertas de la bolsa observando desesperados y sin poder hacer nada, como se esfumaban todos los ahorros de su vida. Para aquellas personas que habían pedido prestado el dinero para invertir en bolsa y ganar dinero fácil, el problema era doble. No tenían el dinero invertido inicialmente pero lo que ahora si tenían era una deuda que no podían pagar. Iban a pagar el precio de haber especulado, el precio de la codicia del ser humano.

Los arruinados crecían en progresión geométrica, de la mano de los suicidios. Las habitaciones de las plantas altas de los hoteles se encarecían con respecto a las bajas, porque eran más apropiadas para quitarse la vida.

Debido a esta repentina desaparición del dinero, las empresas empezaron a acumular stocks, no había quién comprase nada. Consecuencia de esto, comenzaron los despidos y nació el paro. Se habla que cerca de 14 millones de americanos se quedaron desempleados. Las empresas cerraban día tras día y unos seiscientos bancos quebraron en este dramático acontecimiento de la historia económica mundial.

En cinco jornadas veinticinco mil millones de dólares del Patrimonio de las familias estadounidenses se habían esfumado para siempre. Los elegantes mocasines de antaño se convirtieron en zapatos hechos de cartón y periódicos. La pobreza estaba haciendo una fuerte mella en la sociedad de aquella época.

Pronto, el caos económico y social americano cruzó el charco y se instaló sin preguntar en la dependiente economía europea. El desempleo fue el caldo de cultivo que engendró el movimiento Nazi entre otros movimientos radicales en divergentes extremos políticos. El pueblo consideró que un gobierno autoritario controlaría o calmaría la tan delicada situación que estaban atravesando. Sólo la economía de la URSS, ajena al libre mercado, no se vio afectada.

Por suerte para todos en 1933, un señor llamado Roosevelt, aterrizó en el gobierno estadounidense y estableció un plan de acción, llamado New Deal inspirado en ideas del famoso economista John Maynard Keynes, que aunque defendía el comercio libre, era consciente de que en determinadas ocasiones había que cerrar la economía de cara al exterior. Combatió el desempleo fomentando las inversiones, el crédito y el consumo. Subvencionó el sector agrícola, uno de los que más había caído con el crack del 29. Se subvencionó a los bancos, se crearon plazas en la Administración Pública. Se cambió el sistema de pensiones y jubilaciones, junto a una disminución de la jornada laboral como medida para combatir el paro.

En definitiva, en el año 1933 el gobierno supo reaccionar y actuó con cierta eficacia sobre la gran depresión del 29. Estamos en 2015, ¿estará nuestro actual gobierno adoptando medidas encaminadas a combatir en el sentido correcto la actual crisis que vivimos?

En este post, que abarca la crisis del 29 y los años posteriores, hemos contemplado el nacimiento de fenómenos tan importantes como el consumismo, las compras a plazos, el desempleo, los ultranacionalismos, entre otros. Es ese el motivo por el que hoy he querido dedicarle un hueco en LA BOLSA DE LANZA.

Espero que os haya gustado, enseñado o refrescado la memoria un poco.

Hasta la próxima, amigos.

Gracias por leer hasta aquí.

HUMANIDAD Y DESARROLLO: UNA RELACIÓN INVERSA (Unas líneas sobre mi visita a Marruecos)

Todo comenzó una gélida mañana de Noviembre. Era lunes y mi jornada laboral estaba a pocos minutos de comenzar. De pronto, el teléfono móvil, que descansaba plácidamente  en mi bolsillo, vibró advirtiéndome de que alguién había escrito un comentario en mi blog, para mi pesar, algo poco habitual aún. Al leerlo, la mueca habitual que tiene un servidor un lunes, a eso de las ocho de la mañana, se tornó raudamente en una sonrisa que elevó la comisura de mis labios casi por encima de mis orejas.
Era un viejo amigo de mi padre, antiguo compañero suyo de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Málaga. En muchas ocasiones, esta persona había intentado, sin éxito, saber algo de mi padre o de mi familia, a los que no veía desde los años setenta.
Fueron Google, la constancia de Omar y posiblemente “el cabeza” desde el cielo, los ingredientes que se conjugaron para que se obrara este pequeño milagro y para que de nuevo este blog sirviese para algo.
Pues bien, tras esta serie de coincidencias, acepté encantado la invitación de hoy mi amigo Omar. Sin pensármelo  mucho, decidí emprender el trayecto que separa Málaga – Mi tierra – de este país desconocido hasta ese momento para mí.
Estoy hablando de Marruecos.
Tuve la inmensa fortuna de pisar por primera vez suelo africano acompañado por esta persona, la cual posibilitó que me pudiese olvidar de aspectos como la planificación del día, alojamientos apropiados, etc. y así poder imbuirme de lleno en la sociedad marroquí.
Este que escribo ahora, es un post sobre todo social, hecho que no me preocupa. He comentado alguna vez, que un buen economista deber ser una buena combinación entre lo meramente numérico o analítico y lo humano.
Ahora mismo diviso mi tierra desde unos 5000 metros y la concepción que tenía sobre Marruecos ha cambiado de manera significativa.
No se el porqué, pero me ha sorprendido su paisaje, mucho más verde de lo que esperaba.
Me ha sorprendido su desarrollo, que en metrópolis como Rabat , Casablanca y Marrakech, se hace palpable en multitud de grúas que nos enseñan orgullosas, el hecho de que aquí no se ha parado de construir. Modernas estructuras incluso me hacen sentir envidia sana de lo que ellos tienen ahora y nosotros perdimos hace ya algunos años fruto de nuestra avaricia y nuestro consumismo sin mesura.
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No quiero llevar a confusión a mis lectores y hacer pensar que aquello es Disneylandia. La desigualdad en la distribución de la renta implica una brecha bastante amplia entre las clases altas y los más desfavorecidos, más profunda que en nuestro país. Aproximadamente sólo un 15% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Un 40% de la población se dedica a la agricultura.
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Marruecos ha crecido durante la crisis, aproximadamente un 5% lo que lo califica como un país emergente. Sin duda, lo es. Y es este hecho lo que te sorprenderá si lo visitas por primera vez.
Marruecos, el país de las cuatro capitales, tal cual me dijo un improvisado guía que nos encontramos en nuestro segundo día en Rabat.
Rabat, capital diplomática.
Casablanca, capital financiera.
Marrakech, capital turística.
Fez, capital cultural.
Un recorrido que no debes perderte y en el que encontrarás a gente que te ayuda, sin esperar nada a cambio y posiblemente, poseyendo muy poco.
Este emergente, aunque por ahora, inferior nivel de desarrollo contiene personas maravillosas y por desgracia  también contiene una fama errónea de cara al exterior que pienso yo, que no le hace justicia ni por asomo.
La relación humanidad/desarrollo, analizada desde esta óptica, es claramente inversa y este hecho me ha dado bastante que pensar estos últimos días.
Con este artículo sólo pretendo animaros a que visitéis Marruecos y sintáis su esencia. Yo os puedo asegurar que os hago esta invitación sin esperar nada a cambio. No tengo intereses económicos allí. Puede que algún día sí.
😉
Hasta otra amig@s!
Nunca lo he hecho antes, pero hoy quiero dedicar este artículo a dos personas: A mi padre, allá donde esté y a su amigo Omar, de quién hemos recibido un trato espectacular tanto mi señora como yo. ¡Va por ustedes, maestros!

El sentimiento laboral español

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Hola a todos:

Hoy es mi segundo día como bloguero y como aún estoy madurando los temas a tratar en las próximas entradas, voy a rescatar un mini artículo que escribí en una nota de Facebook allá por Octubre de 2011. La lectura que hago a día de hoy, dos años y algunos meses después es que el panorama ha cambiado poco o nada, por lo que el fenómeno del Brain Drain se sigue dando de forma alarmante para nuestra economía.

“En los tiempos que corren y viendo como está de maltrecho el mercado laboral español, me ha rondado la idea de lanzar mis redes, en busca de alguna oportunidad, hacia el mercado extranjero. Si este pensamiento rondara por la cabeza de demasiados jóvenes en búsqueda activa de empleo, (Pueden estar seguros de que esto sucede) estaríamos ante una delicada situación para el mercado nacional.
Países como Estados Unidos, Inglaterra o Australia, ofrecen a los trabajadores cualificados un abanico mucho más extenso de oportunidades profesionales en las que desarrollar su carrera. Estos últimos se están aferrando a este movimiento migratorio, que es conocido como Brain Drain (Fuga de talentos).
Esta situación impedirá que crezca el número de emprendedores potenciales que operen en España, muy necesitada de estos perfiles, impedirá el desarrollo tecnológico español y sin una tecnología que absorba el problema demográfico que se ve venir (Pocos trabajadores para soportar las pensiones) llevará posiblemente a España a una situación aún mas desesperada de la que vivimos hoy.
Entonces, ¿qué debe hacer un español? ¿Mirar por su futuro personal o identificarse y ayudar a un país que tan pocas oportunidades le ofrece? La respuesta parece clara.”

Bueno, pues habiendo refrescado el tema, me despido hasta el próximo post.