Tecnolíderes: la nueva gestión del liderazgo.

Año 2018, las empresas de todo el mundo se encuentran abordando el paradigma de la transformación digital. Cada cual a su ritmo porque la importancia que le dan los organismos de gestión de las mismas es desde inexistente hasta vital para la supervivencia a largo plazo.

En este escenario y tras ser un servidor invitado a hablar de liderazgo 2.0. en una escuela de marketing digital, acuño el término de tecnolíder para analizar cómo la tecnología puede ayudar a complementar las habilidades clásicas que se le piden a un líder.

¿Qué es un tecnolíder?

Es aquel profesional en gestión de personas, concienciado con la transformación digital y que trata, a través de la tecnología, conseguir impactos positivos en el desempeño de los trabajadores de una organización.

La siguiente pregunta que me hago es la siguiente:

¿Debe necesariamente un tecnolíder poseer altos conocimientos tecnológicos?

Definitivamente no, pero si que debe estar concienciado con los beneficios de la transformación digital y reunir estas premisas.

  • Conocimientos medios en tecnología.
  • Tener a su disposición una red de colabores internos o externos expertos en tecnología que transformen sus necesidades en realidades.
  • Debe comportarse como un vendedor tecnológico con las personas que gestiona, transmitiendo el uso de la tecnología como una herramienta imprescindible para mejorar la calidad en el trabajo y por tanto, la facilidad con la que las personas pueden desarrollar sus funciones profesionales.

En contrapartida al Tecnolíder y debido a que aún vivimos en un tejido empresarial vetusto, algunos más que otros, aparecen los Dinolíderes o los Lidersaurios, personas que por no poseer conocimientos tecnológicos, privan a la organización de cualquier mejora tecnológica a favor del desarrollo. Si yo no lo comprendo, no lo implemento. Siguen inmersos en su modelo de gestión “Juan Palomo” correlacionando el crecimiento de la organización con sus inexistentes ganas de crecer a nivel profesional.

No va a venir un meteorito a exterminarlos, pero su papel cada vez será menos protagonista en los entornos de gestión empresarial.

A continuación analizaremos algunas habilidades clásicas de los líderes y veremos como la tecnología puede ayudar a mejorar estas skills.

1. DESEO DE CAMBIO.

El tecnolíder debe mirar siempre al medio y largo plazo y no pensar nunca que el escenario actual es el definitivo. Debe anteponerse a los cambios y mostrar a las personas que tiene a su cargo, este continuo deseo de cambio. Decía un filósofo que “Lo único permanente es el cambio”, pues bien, esta debería ser su manera de pensar. Por tanto, debe ser flexible y huir de procesos de gestión rígidos y deshumanizados.

Labrando su marca personal en redes sociales debe exhibir como suyas, las incesantes ganas de cambio y desarrollo que desea, tanto para él, como para la organización. Debe estar comprometido con la formación continua y predicar con el ejemplo, comunicando sus inquietudes formativas a través de la tecnología, en este caso, a través de las redes sociales.

2. COMPROMISO

El objetivo del tecnolíder debe ser siempre tratar de obtener el compromiso de su plantilla. El tecnolíder es un profesional de nuestros tiempos y obtiene el compromiso del equipo a través de la generación de carisma. Es curioso como podemos relacionar habilidades tan humanas como el carisma, con habilidades puramente técnicas. Para generar carisma el tecnolíder debe poseer altas habilidades comunicativas y trasladar a sus personas, el mensaje que ellos quieren oir.

Para ver cómo la tecnología puede ayudarnos, se me ocurrió basar mi estrategia en uno de mis principios básicos a la hora de gestionar personas, el reconocimiento.

Para ello, al final de cada semana utilizaba Whatsapp para comunicar al equipo, los buenos resultados que habían obtenido durante la semana. Simplemente les enviaba una foto de ellos mismos junto con un sencillo mensaje de reconocimiento.

“Esta semana habéis superado mis expectativas, enhorabuena equipo”

A todos nos gusta que se nos reconozca el trabajo bien hecho y recibir reconocimiento de nuestros superiores, aviva nuestro ego y nuestro afán de superación, que sin dudas, se transformará en una mayor productividad del trabajo.

3. INICIATIVA.

El tecnolíder debe tirar del carro y plantear siempre iniciativas distintas a lo que se está haciendo y no funciona. No debe quejarse por lo que no funciona, sino pensar en lo que sí va a funcionar.

Uno de los aspectos que observé rápidamente, era el inexistente acceso que tenían los trabajadores a conocer el resultado numérico de su trabajo, por lo que estaban completamente desinformados y por tanto, al no tener ningún baremo de medición, no tenían deseo alguno de mejorar.

De nuevo la tecnología me echó un cable y se me ocurrió la idea de darles acceso al ERP de producción para que pudieran observar la evolución de sus resultados y ponerse objetivos de superación.

Era una gozada verlos alrededor de la hasta entonces temida pantalla del ordenador y  escuchar frases como: José Manuel, esta semana superamos los 2000 Kg diarios de media, ya verás. Lo hicieron, superaban sus resultados jornada a jornada porque sólo lo que se puede medir, se puede mejorar. La información para ellos se convirtió en posibilidades de realización.

4. COMBATIR EL MIEDO TECNOLÓGICO.

Existía, sin duda existía. En un sector tan tradicional como el pescado y marisco, las lagunas tecnológicas eran habituales en todos los escalafones de la escala jerárquica y había que combatir eso. Hasta entonces, la información se diluía constantemente ya que siempre se proporcionaba de forma tácita. Para combatir esto no inventé la pólvora, sino que les enseñamos a usar el correo electrónico como herramienta de comunicación para que actuara como soporte físico de los comunicados que la organización quería trasladar a sus personas. Todos tenían hasta el momento Whatsapp en su móvil hasta que a partir de un día, tuvieron también el correo electrónico, que podían usar recordar y repasar los mensajes de la empresa. Otra vez funcionó el valor de lo sencillo.

5. COMPRENDER EL ENTORNO.

El tecnolíder debe comprender el entorno en el que opera y por tanto, debe aprender a escuchar a su plantilla. Escuchar de forma activa sus necesidades y actuar de forma diligente para satisfacerlas. ¿Puede la tecnología ayudar? De nuevo la respuesta es sí. Por ejemplo, implementar un CRM interno o una trazabilidad digital en entorno web para que el líder pueda realizar maniobras de coaching digital. Sólo tenemos que querer hacerlo. El tecnolíder lo hará, el dinolíder aplazará esta tarea continuamente.

6. IMPLICAR A LAS PERSONAS EN EL PROYECTO.

El buen tecnolíder no crece sólo, crece siempre en equipo. Necesita inculcar a su equipo los valores y proyectos de la compañía, que están plasmados en la web corporativa pero que los trabajadores no visitarían a no ser que se les incentive a hacerlo.

En este caso la tecnología también ayudo, y lo hizo a través de una combinación de dos herramientas tecnológicas sencillas: La web corporativa y Whatsapp.

Se me ocurrió crear para tal fin, unos concursos que consistían en hacer una pregunta por Whatsapp cuya respuesta estaba en la web y que otorgaban al ganador algún premio simbólico en especie, desde una muestra de producto de la empresa, hasta entradas para ver diferentes eventos deportivos. El trabajador estaba contento con sus premios y la organización estaba consiguiendo implicar a las personas, que ahora sí conocían los valores que propugnaba su empresa.

7. RECONOCER PÚBLICAMENTE.

Este axioma nace de la famosa frase de management: Se reconoce en público y se reprende en privado. De nuevo me topaba con mi palabra favorita, el palíndromo reconocer. ¿Podía la tecnología ayudarme a conseguir este fin? Definitivamente sí…

Usé entonces Facebook para reconocer individualmente a los trabajadores en la página corporativa de la empresa. Mediante una foto en la que aparecían con su vestimenta corporativa, se ensalzaban las habilidades de estas personas.

Se podía observar entonces, la alegría que les causaba ser el protagonista del mes, pero esta alegría no era nada comparada con contemplar como los familiares de estas personas, compartían con orgullo en sus perfiles, lo que la empresa decía de sus seres queridos. Habíamos traspasado la barrera, estábamos conmoviendo más que motivando. Todos querían ser el siguiente, aunque no lo decían, quería serlo.

8. EL LÍDER GENERA LÍDERES.

Al igual que los jefes clásicos generan como mucho, seguidores. Los líderes o tecnolíderes en este caso, debían generar líderes. Había que generar liderazgo digital en la plantilla y para ello, me propuse formar a ciertos perfiles de la organización, para conseguir tener una presencia profesional en Linkedin acorde con el desarrollo que estaba experimentando la marca.

Por otra parte, puedo recomendar a las empresas a generar una plataforma digital interna donde se vuelque contenido corporativo de valor, para que los trabajadores puedan a partir del mismo, inspirarse y crear su propio contenido, convirtiendo a la persona en el mejor embajador de la marca.

Podríamos continuar enumerando habilidades y tratar de de pensar cómo la tecnología nos puede ayudar a generar un liderazgo tecnológico que impacte positivamente en los procesos de la organización. Os animo a ello…a pensar que tipo de líder queréis ser o tener dentro de vuestra empresa.

Hasta la próxima revolución, queridos lectores.

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S.O.S. – tenibilidad.

Hace más de una década, cuando yo era un jovenzuelo completamente ajeno al mundo empresarial, sonaba en España un grupo musical llamado “El último de la fila”.

El nombre de este grupo musical, es lo primero que se me ha venido a la cabeza hoy cuando he decidido abordar el tema de la sostenibilidad en las empresas.

¿Qué es la sostenibilidad en una empresa?

Formalmente, no hablamos de sostenibilidad, sino de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), para referirnos a aquellas actuaciones que hacen las empresas con el fin de compaginar su crecimiento en competitividad con el desarrollo social y medioambiental.

Oye…¡este rollo apesta a gastos supérfluos! Pongo la mano en el más estuoso fuego que nos podamos encontrar y afirmo con la cabeza erguida, que es este,el pensamiento que recorre la mente de cualquier empresario medio español, cuando se le propone alguna medida relacionada con este aspecto.

Gasto, gasto, gasto…esto de la RSE suena a gasto, inversión. Tal y como está el panorama empresarial con las cuentas de resultados en rojo, las deudas y compromisos de pago azotando con virulencia el tejido de nuestras Pymes , no tenemos tiempo para estas actuaciones freakys.

Os voy a contar una anécdota curiosa en este campo de la Responsabilidad Social empresarial.
Como ya supongo que imagináis, a mí, si me preocupaba implementar este tema en la compañía para la que trabajo en la actualidad. Poniéndome manos a la obra, y tras investigar un poco por las RRSS profesionales, me puse en contacto con una empresa para que me explicara por encima cómo se implementaban estas actuaciones en materia de sostenibilidad.

“Nosotros trabajamos más con mercados exteriores, son pocas los empresas españolas que se interesan por estos temas”

¡Ooooooooooolé toro!

Y es que la mayoría de empresas españolas, pasan olímpicamente de este tema por el simple hecho de que son completamente inconscientes, de que medidas de este tipo pueden suponer ahorros importantes de costes e incluso ingresos, ya sean estos, provenientes de la gestión de eficaz de residuos o provenientes de subvenciones recibidas, que aunque escondidas, existen en los organismos públicos con los que contamos en este país.

¿Qué beneficios o ventajas podremos conseguir?

La primera es clara, evitar sanciones por incorrectas actuaciones medioambientales. También podríamos hablar de que podríamos encontrar nuevos nichos de mercado. Muchas empresas están obteniendo beneficios derivados de la gestión eficaz de sus residuos. Se han dado cuenta de que lo que antes tiraban, o incluso lo que antes pagaban porque se les retiraran estos desperdicios, se ha convertido en una potencial fuente de ingresos. Han descubierto que existen otras empresas, que pagan por ellos. Los residuos de una empresa, son ahora la materia prima principal de otra.

En mi sector y en la empresa para la que trabajo, llevábamos muchos años tirando las vejigas de la rosada. No sabíamos que para ciertas empresas de cosméticos, ese asqueroso trocito de tripa, era el principal ingrediente. Desde que investigamos un poco en el tema, obtenemos ingresos cuantificados en miles de euros.

También, para hacer negocios con el exterior, generalmente más desarrollado que España, nos van a exigir cuestiones en materia de RSE. Si no las tenemos correctamente implantadas, estaremos en fuera de juego a la hora de aprovechar ese nicho de mercado derivado del comercio exterior.

La tercera y última gran ventaja que quiero mencionar es la obtención de Sellos de calidad ambiental y RSE. Prestigio y mejora de imagen en estado puro para nuestra compañía.

Hemos hablado antes de ahorro de costes y de generación de ingresos. La generación de estos ingresos la hemos visto con el ejemplo de la venta de residuos que antes tirábamos a lo más abisal de nuestros contenedores. El ahorro de costes en este campo, aparece súbitamente cuando analizamos el consumo de energía eléctrica, agua u otros suministros. Tras realizar estudios relacionados con este ámbito, podremos descubrir toda la energía que “se escapa” sin que nos demos cuenta por las rendijas de nuestra empresa. Poner medios para subsanar estas fugas, no nos generará otra cosa que ahorro. El que no quiera verlo es ciego. La utilización de energías renovables, también nos permitirá ahorrar, sustituyendo las fuentes tradicionales energéticas por otras, más comprometidas con el medio ambiente, y además, más baratas.

Que sí, que ya sé que algunas de estas instalaciones suponen una importante inversión inicial. Pero joder, no vivimos sólo en el corto plazo. Vamos al menos a analizar en cuantos años amortizaríamos inversiones de esta índole y vamos a ponerlas en marcha ya.

Invertir en activos poco rentables a corto y nada rentables a largo plazo, lo hacemos todos los días: Edificios, flota, maquinaria, etc. Invertir en cosas tan rentables a largo plazo como la sostenibilidad, es una quimera a día de hoy en España.

A los que ya me conocéis, no os resultará extraño que me ponga a hablar de personas. En materia de RSE, la concienciación del personal para que aprenda a ahorrar costes con sus prácticas cotidianas, debe ser piedra angular cuando se pretende instaurar esta filosofía de sostenibilidad en las empresas.

Concienciar a los empleados mediante divertidas dinámicas de grupo, son herramientas que están utilizando y ofreciendo empresas como BIOTZGROUP, que además posibilitan el acceso a la sostenibilidad de una manera progresiva, económica, adaptada a la realidad financiera de la empresa y lo que más me gusta, rápida y ágil.

Han pasado ya catorce años desde que la Comisión Europea, nos enseñase su Libro verde para fomentar la Responsabilidad Social de las empresas y aquí sólo un pequeño porcentaje de las compañías fomentan estas prácticas. Para salvar el culo y huir de sanciones administrativas, todos nos apretamos los machos en España.

Como fuente generadora de ahorro y de ganancia de competitividad, estamos a años luz de otros países y avanzamos como en casi todo. Como siempre, llegaremos a la meta. Sí, llegaremos, pero tarde y mal.

No pasa nada, todos los políticos nos dicen que estamos saliendo de la crisis y que estamos mejorando nuestro tejido empresarial.

No creáis lo que vean vuestros ojos, mejor creed lo que os cuentan en la tele.

Total, si en mi ciudad, Málaga, ayer “celebramos” que el paro había bajado del 30%

Acaso y valga la redundancia , ¿me va a sorprender que se sorprendan de que una empresa española vaya a apostar por temas de RSE?

Rotundamente, NO.

Nosotros vamos a mejorar en esto…¿Vosotros?

Un abrazo sostenible para todos mis lectores.

🙂