SI NOS QUEDA ALGÚN DIENTE COMEREMOS TURRÓN

A menudo me llegan recuerdos de una clase de Econometría III, en la que un profesor, del que por cierto guardo muy buen recuerdo, trataba de enseñarnos y explicarnos algo sobre análisis de series temporales.

En concreto estábamos analizando cómo se comportaba la variable “gasto medio de los españoles en hoteles” a lo largo del tiempo. En el gráfico, con datos de periodicidad mensual, se veía claramente como este, se comportaba de manera claramente estacional, aumentando en la época estival y también algo en Navidades.

No importaba el año en qué nos encontrásemos, el consumo de hoteles por parte de los españolitos siempre hacía lo mismo, salvo en 1992, que presentó altos niveles en meses distintos al verano. ¿Sabéis por qué? A ver si alguien lo dice.

Volviendo al tema, este fenómeno no se da sólo en España, se da en todos los países desarrollados.

Rápidamente y viendo que nadie iba a hacer la pregunta, el profesor mostró en el gráfico, como incluso en 2008 y 2009, es decir, en plena crisis económica, la variable se comportaba igual, alcanzando niveles de años donde las crisis sólo salían en el telediario y en los mejores cines. Este fenómeno si que fue más acentuado en España, momento en el que le mostramos al mundo, como lo último a lo que renunciábamos era al chiringuito, a la cervecita y a cualquier marisquito que se nos antojase, aunque el precio de este no fuera el más indicado para nuestros maltrechos bolsillos. Todo daba igual, el vecino estaba cerca y teníamos que demostrarle que estábamos por encima o como mínimo a su altura.

Hemos sufrido más que nadie en la crisis, por nuestra incapacidad para ahorrar, a diferencia de otras economías, que se comportaron de manera más prudente. Y no es que dejaran de comerse el pavo, o lo que quiera que coman los nórdicos, sino que supieron ajustar mejor sus gastos con sus ingresos.

Se aproxima la Navidad, se volverá a repetir el fenómeno de gasto altamente desajustado con ingresos y dentro de unos años igual, también comeremos turrón,claro, si nos queda algún diente.

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LA TECNOLOGÍA: Aliada o enemiga del empleo.

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Érase una vez un planeta llamado tierra, que allá por el Siglo XVIII, comenzó un proceso llamado industrialización. Con este proceso llegaron muchos avances en los métodos de trabajo, como por ejemplo la utilización del ganado en la agricultura. Ya no eran necesarios 10 hombres para tirar de un arado, un sólo buey podía tirar perfectamente del mismo y soportar el peso no sabemos si con o sin problemas. La cuestión es que podía.

Más adelante, con la mecanización de los procesos productivos se comprobó que una sola máquina podía hacer el trabajo de siete hombres bien preparados. Y así, muchos ejemplos…

No tardaron en saltar los teóricos de la época, argumentando que estos avances tecnológicos estaban provocando una drástica sustitución de mano de obra por maquinaria, lo que claramente generaba desempleo. Este desempleo, acompañado de una mayor productividad, conllevaba un exceso de producción y una caída del consumo. La demanda no podía satisfacer la Oferta.

Ahora en nuestros tiempos, el símil de esta teoría sería, lógicamente que la tecnología que continuamente evoluciona, además, cada vez más rápido es la culpable del problema del desempleo. Ya no necesitamos tantos carteros, necesitamos Whatsapp!

En fin, todo esto se desmorona viendo el incremento que ha experimentado la población, tanto de la media europea, donde casi se ha duplicado y en la cual en medio de esta terrible crisis el desempleo medio está en torno al 10%, como de España que pese a soportar niveles de paro que rondan el 25%, también ha visto incrementada su población. De ser cierta la idea inicial, todos habríamos muerto de hambre y en el mundo seríamos menos, pero más ricos.

Así que, bajo mi punto de vista, estos avances en tecnología nos han hecho mejorar lo que ocurre es que ciertos países no hemos sabido ahorrar, para así aumentar la inversión y poder generar empleo de calidad y en la cuantía que necesitaríamos hoy. Países que lo han hecho mejor, ahorrando más, poseen empresas que invierten en nuevos proyectos y que están generando empleo a día de hoy.

Pero nada, aquí nos gusta gastárnoslo todo y si hay que pedir prestado para gastar más, se pide, aunque el interés roce la usura.

Estoy seguro de que algún día cambiaremos.

Un saludo a todos mis lectores (que serán uno o dos, nunca más de tres) 😛