Tecnolíderes: la nueva gestión del liderazgo.

Año 2018, las empresas de todo el mundo se encuentran abordando el paradigma de la transformación digital. Cada cual a su ritmo porque la importancia que le dan los organismos de gestión de las mismas es desde inexistente hasta vital para la supervivencia a largo plazo.

En este escenario y tras ser un servidor invitado a hablar de liderazgo 2.0. en una escuela de marketing digital, acuño el término de tecnolíder para analizar cómo la tecnología puede ayudar a complementar las habilidades clásicas que se le piden a un líder.

¿Qué es un tecnolíder?

Es aquel profesional en gestión de personas, concienciado con la transformación digital y que trata, a través de la tecnología, conseguir impactos positivos en el desempeño de los trabajadores de una organización.

La siguiente pregunta que me hago es la siguiente:

¿Debe necesariamente un tecnolíder poseer altos conocimientos tecnológicos?

Definitivamente no, pero si que debe estar concienciado con los beneficios de la transformación digital y reunir estas premisas.

  • Conocimientos medios en tecnología.
  • Tener a su disposición una red de colabores internos o externos expertos en tecnología que transformen sus necesidades en realidades.
  • Debe comportarse como un vendedor tecnológico con las personas que gestiona, transmitiendo el uso de la tecnología como una herramienta imprescindible para mejorar la calidad en el trabajo y por tanto, la facilidad con la que las personas pueden desarrollar sus funciones profesionales.

En contrapartida al Tecnolíder y debido a que aún vivimos en un tejido empresarial vetusto, algunos más que otros, aparecen los Dinolíderes o los Lidersaurios, personas que por no poseer conocimientos tecnológicos, privan a la organización de cualquier mejora tecnológica a favor del desarrollo. Si yo no lo comprendo, no lo implemento. Siguen inmersos en su modelo de gestión “Juan Palomo” correlacionando el crecimiento de la organización con sus inexistentes ganas de crecer a nivel profesional.

No va a venir un meteorito a exterminarlos, pero su papel cada vez será menos protagonista en los entornos de gestión empresarial.

A continuación analizaremos algunas habilidades clásicas de los líderes y veremos como la tecnología puede ayudar a mejorar estas skills.

1. DESEO DE CAMBIO.

El tecnolíder debe mirar siempre al medio y largo plazo y no pensar nunca que el escenario actual es el definitivo. Debe anteponerse a los cambios y mostrar a las personas que tiene a su cargo, este continuo deseo de cambio. Decía un filósofo que “Lo único permanente es el cambio”, pues bien, esta debería ser su manera de pensar. Por tanto, debe ser flexible y huir de procesos de gestión rígidos y deshumanizados.

Labrando su marca personal en redes sociales debe exhibir como suyas, las incesantes ganas de cambio y desarrollo que desea, tanto para él, como para la organización. Debe estar comprometido con la formación continua y predicar con el ejemplo, comunicando sus inquietudes formativas a través de la tecnología, en este caso, a través de las redes sociales.

2. COMPROMISO

El objetivo del tecnolíder debe ser siempre tratar de obtener el compromiso de su plantilla. El tecnolíder es un profesional de nuestros tiempos y obtiene el compromiso del equipo a través de la generación de carisma. Es curioso como podemos relacionar habilidades tan humanas como el carisma, con habilidades puramente técnicas. Para generar carisma el tecnolíder debe poseer altas habilidades comunicativas y trasladar a sus personas, el mensaje que ellos quieren oir.

Para ver cómo la tecnología puede ayudarnos, se me ocurrió basar mi estrategia en uno de mis principios básicos a la hora de gestionar personas, el reconocimiento.

Para ello, al final de cada semana utilizaba Whatsapp para comunicar al equipo, los buenos resultados que habían obtenido durante la semana. Simplemente les enviaba una foto de ellos mismos junto con un sencillo mensaje de reconocimiento.

“Esta semana habéis superado mis expectativas, enhorabuena equipo”

A todos nos gusta que se nos reconozca el trabajo bien hecho y recibir reconocimiento de nuestros superiores, aviva nuestro ego y nuestro afán de superación, que sin dudas, se transformará en una mayor productividad del trabajo.

3. INICIATIVA.

El tecnolíder debe tirar del carro y plantear siempre iniciativas distintas a lo que se está haciendo y no funciona. No debe quejarse por lo que no funciona, sino pensar en lo que sí va a funcionar.

Uno de los aspectos que observé rápidamente, era el inexistente acceso que tenían los trabajadores a conocer el resultado numérico de su trabajo, por lo que estaban completamente desinformados y por tanto, al no tener ningún baremo de medición, no tenían deseo alguno de mejorar.

De nuevo la tecnología me echó un cable y se me ocurrió la idea de darles acceso al ERP de producción para que pudieran observar la evolución de sus resultados y ponerse objetivos de superación.

Era una gozada verlos alrededor de la hasta entonces temida pantalla del ordenador y  escuchar frases como: José Manuel, esta semana superamos los 2000 Kg diarios de media, ya verás. Lo hicieron, superaban sus resultados jornada a jornada porque sólo lo que se puede medir, se puede mejorar. La información para ellos se convirtió en posibilidades de realización.

4. COMBATIR EL MIEDO TECNOLÓGICO.

Existía, sin duda existía. En un sector tan tradicional como el pescado y marisco, las lagunas tecnológicas eran habituales en todos los escalafones de la escala jerárquica y había que combatir eso. Hasta entonces, la información se diluía constantemente ya que siempre se proporcionaba de forma tácita. Para combatir esto no inventé la pólvora, sino que les enseñamos a usar el correo electrónico como herramienta de comunicación para que actuara como soporte físico de los comunicados que la organización quería trasladar a sus personas. Todos tenían hasta el momento Whatsapp en su móvil hasta que a partir de un día, tuvieron también el correo electrónico, que podían usar recordar y repasar los mensajes de la empresa. Otra vez funcionó el valor de lo sencillo.

5. COMPRENDER EL ENTORNO.

El tecnolíder debe comprender el entorno en el que opera y por tanto, debe aprender a escuchar a su plantilla. Escuchar de forma activa sus necesidades y actuar de forma diligente para satisfacerlas. ¿Puede la tecnología ayudar? De nuevo la respuesta es sí. Por ejemplo, implementar un CRM interno o una trazabilidad digital en entorno web para que el líder pueda realizar maniobras de coaching digital. Sólo tenemos que querer hacerlo. El tecnolíder lo hará, el dinolíder aplazará esta tarea continuamente.

6. IMPLICAR A LAS PERSONAS EN EL PROYECTO.

El buen tecnolíder no crece sólo, crece siempre en equipo. Necesita inculcar a su equipo los valores y proyectos de la compañía, que están plasmados en la web corporativa pero que los trabajadores no visitarían a no ser que se les incentive a hacerlo.

En este caso la tecnología también ayudo, y lo hizo a través de una combinación de dos herramientas tecnológicas sencillas: La web corporativa y Whatsapp.

Se me ocurrió crear para tal fin, unos concursos que consistían en hacer una pregunta por Whatsapp cuya respuesta estaba en la web y que otorgaban al ganador algún premio simbólico en especie, desde una muestra de producto de la empresa, hasta entradas para ver diferentes eventos deportivos. El trabajador estaba contento con sus premios y la organización estaba consiguiendo implicar a las personas, que ahora sí conocían los valores que propugnaba su empresa.

7. RECONOCER PÚBLICAMENTE.

Este axioma nace de la famosa frase de management: Se reconoce en público y se reprende en privado. De nuevo me topaba con mi palabra favorita, el palíndromo reconocer. ¿Podía la tecnología ayudarme a conseguir este fin? Definitivamente sí…

Usé entonces Facebook para reconocer individualmente a los trabajadores en la página corporativa de la empresa. Mediante una foto en la que aparecían con su vestimenta corporativa, se ensalzaban las habilidades de estas personas.

Se podía observar entonces, la alegría que les causaba ser el protagonista del mes, pero esta alegría no era nada comparada con contemplar como los familiares de estas personas, compartían con orgullo en sus perfiles, lo que la empresa decía de sus seres queridos. Habíamos traspasado la barrera, estábamos conmoviendo más que motivando. Todos querían ser el siguiente, aunque no lo decían, quería serlo.

8. EL LÍDER GENERA LÍDERES.

Al igual que los jefes clásicos generan como mucho, seguidores. Los líderes o tecnolíderes en este caso, debían generar líderes. Había que generar liderazgo digital en la plantilla y para ello, me propuse formar a ciertos perfiles de la organización, para conseguir tener una presencia profesional en Linkedin acorde con el desarrollo que estaba experimentando la marca.

Por otra parte, puedo recomendar a las empresas a generar una plataforma digital interna donde se vuelque contenido corporativo de valor, para que los trabajadores puedan a partir del mismo, inspirarse y crear su propio contenido, convirtiendo a la persona en el mejor embajador de la marca.

Podríamos continuar enumerando habilidades y tratar de de pensar cómo la tecnología nos puede ayudar a generar un liderazgo tecnológico que impacte positivamente en los procesos de la organización. Os animo a ello…a pensar que tipo de líder queréis ser o tener dentro de vuestra empresa.

Hasta la próxima revolución, queridos lectores.

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FALTA HUMILDAD Y CONOCIMIENTO.

Ya estoy cansado y voy a contarlo. Desde el corazón, que es la mejor herramienta para escribir.En las PYMES españolas no termina de germinar la preocupación por el conocimiento, tanto a nivel de sus personas (formación), como a nivel estratégico (innovación). Una apestosa mancha de excusas asoma por la faringe del CEO de turno, cuando tiene que decidir sobre un proyecto relacionado con el conocimiento, con la mejora de las competencias de sus empleados o por ejemplo, con un proyecto de I+D para mejorar procesos o productos en su compañía.

Me aburre, deprime y ofusca profundamente ver a diario estas carencias en la esperpéntica orgía de empresas en la que cohabitan en el panorama nacional. Actores carentes de formación alguna, ahogados por el día a día y por su propia ineficiencia que lamentablemente ni ven, ni quieren ver. Eso es lo que mas me preocupa, esos directivos que no son realmente conscientes de las carencias que poseen. El entorno y los grupos de interés no paran de avanzar y evolucionar, más aún si cabe con la revolución tecnológica que estamos experimentando, pero la cosa no parece ir con ellos.

Ellos saben hacerlo todo bien y no necesitan actualizarse, a diferencia del resto de mortales, que nadamos en un océano de reciclaje profesional por miedo a quedarnos obsoletos.

Son la fuente de la perfección y conocen su empresa al milímetro. Sí, su empresa: esa en la que han incorporado a trabajadores como el pastor que llena de ovejas su corral. Su innata e infalible intuición hace inservible y poco valioso el trabajo de los pocos profesionales que viven temporalmente en su corral. Ellos gobiernan el corral con su política del miedo, y pueden estar seguros de que ninguna oveja se descarriará del rebaño. Probablemente porque esas ovejas tan feas, no encuentren hospicio en ningún otro lugar.

Tienen sin duda lo que merecen y lo único a lo que pueden aspirar dada su actual preocupación por el conocimiento: trabajadores de medio pelo que parecen zombis pero que en realidad son más inteligentes que ellos. Han conseguido reunir una plantilla de cumplidores dispuestos a arrastrar su culo las horas que haga falta con unos niveles de productividad tan negativos como el mismísimo averno.

¿Me estoy pasando? ¿Exagero?

No, sin dudarlo, no. Yo no juego a inventar, yo juego siempre a observar lo que pasa más allá de las puertas de la organización. Basta con ver economías medianamente desarrolladas para ver que el papel de los RRHH y la innovación aplicada a la adaptación digital de las empresas son parte fundamental para la supervivencia de las empresas hoy día. Son los departamentos más importantes en países como por ejemplo Estados Unidos.

Mientras tanto, aquí en el país de los sabelotodo, se condena a los RRHH y a la innovación a un papel tan secundario, que apenas tiene protagonismo relevante.

Las empresas se mueven en un marco tan cortoplacista que les impide mejorar a nivel de procesos. Se mueven así porque sus directivos no tienen ni la más remota idea de cómo gestionar su tiempo ni de cómo rodearse en términos profesionales.

Prefieren el pelota de turno que le diga sí a todas sus ideas, por incoherentes que sean, a alguien que les diga que toda su estrategia es una auténtica basura con fecha de caducidad.

Alguien que le diga que toda su estrategia es una auténtica basura, una consultora por ejemplo especializada en mejorar procesos… ¿Tienen cabida en las PYMES actuales? Lamentablemente en muy pocas.

¿Cómo va a venir alguien de fuera para decirle como trabajar en su empresa? Ojo, que puede que quieran medir su productividad, sí, esa que ellos mismos llevan midiendo a ojo de mal cubero toda la vida. También, al aceptar esto, podrían descubrir que llevan toda su vida equivocándose en la gestión de personas. Tranquilos lectores, su inmensa falta de humildad le impedirán darse cuenta de esto.


Empresas y directivos que no tienen en cuenta el entorno, que no miran más allá de sus puertas y que mantienen una opacidad propia del acero cómo sistema impecable de gestión. Algunas sobreviven de las rentas del pasado esperando a ser devoradas por el nuevo paradigma y otras, nacen sólo para morir a los pocos años o incluso meses de vida.

No me gustaría irme sin culpabilizar a los empleados que lo permitimos, permitimos que se nos denigre por un miserable sueldo, anteponemos el salario a los ideales y nuestro miedo siempre vence a nuestra valentía. Hay que pasar a la acción y abandonar a estas personas y empresas que sólo quieren ganar dinero a nuestra costa. Hay que abandonar estas organizaciones y abandonar a estos directivos que viven en fuera de juego gracias a que han comprado a ciertos árbitros. Si estamos en una de estas empresas, vamos a empezar a preparar un plan de escape. ¿Cuánto tiempo llevamos sin actualizar nuestro CV y salir al mercado? ¿Cuántas toneladas pesa el miedo a emprender? 


Este es el país donde me ha tocado trabajar y para solucionarlo, sólo se me ocurre un remedio.

Gracias por leer hasta aquí y sólo decir que me encantaría leer vuestros comentarios.

 

LA TEORÍA DEL POSICIONAMIENTO VERTICAL EQUILIBRADO.

Allá lejos quedaron aquellos tiempos en los que los dueños de las empresas eran los reclutadores de éstas. Nadie entraba en la empresa sin la supervisión o el visto bueno de los propietarios. Al menos, querían verlos, querían saber quién era esa nueva persona que iba a trabajar en la empresa creada por ellos. En un país caracterizado por la invasión de micropymes, este fenómeno se sigue dando en el día a día.

Por suerte, en España también existen empresas que han sabido crecer y abandonaron hace tiempo el prefijo de micro. El aumento de la dimensión de la organización y un entorno cada vez más competitivo propició la profesionalización de la empresa, que se caracterizó por ser un proceso gradual mediante el cual, accedían al control y a la toma de decisiones personas o profesionales ajenos a la propiedad.

Acercándonos un poco más al tema que queremos analizar hoy, irrumpieron en las organizaciones profesionales de diversos ámbitos que poseían capacidad de control sobre otros trabajadores de la misma compañía, entre ellos los directores de Recursos Humanos, aunque también podríamos incluir en el saco a algunos mandos intermedios o directivos profesionales con funciones ajenas a la dirección de personas.

La propiedad, desbordada por el aumento de su empresa se vio obligada a recurrir a estas figuras profesionales que, a día de hoy, son un elemento fundamental para las compañías.

Estos profesionales en la actualidad canalizan la información entre la capa de propietarios y la escala operativa de la compañía. Transmiten las exigencias de la propiedad a los escalafones inferiores de la empresa y a su vez, deben conducir los comentarios o apreciaciones de los empleados hacia los propietarios de las compañías.

Pues bien, en este terreno de juego se enmarca la Teoría del posicionamiento vertical equilibrado, creada en mi cabeza hace ya varios meses y escrita por primera vez en este frío enero del año 2017. Esta teoría esta hecha a medida de los Directores de RRHH, o como hemos comentado anteriormente, está diseñada para mejorar el desempeño de aquellos profesionales que se encuentran entre estos dos estados jerárquicos, propietario y empleado.

Visualicemos una delgada línea imaginaria entre los propietarios y los profesionales encargados de dirigir a las personas de la empresa. Pensemos en una línea que se ha trazado entre la cúspide de la pirámide y el corazón de la misma. En un extremo siempre se encuentra la propiedad y en el extremo opuesto, como hemos comentado anteriormente, se encuentran aquellos directivos o mandos intermedios que nada tienen que ver en el accionariado de la compañía.

La información fluye incesante por esta línea y la toma de decisiones depende muy estrechamente de las características de la misma.

Gráficamente, podemos ver cómo la línea conecta Propiedad con Profesionales de la Dirección o en su defecto con mandos intermedios. Esta diferencia del extremo inferior vendrá determinada por las características del organigrama de la empresa. Hay propietarios que huyen de directivos profesionales, por lo que en estos casos la línea unirá a la propiedad con los mandos intermedios.

Generalizando, con el peligro que ello conlleva, es normalmente el extremo inferior el que se mueve desde la estación inferior hacia la cúspide de la extendida estructura piramidal. Es aquí donde aparece el actor principal de esta teoría, el extremo inferior o para que nos entendamos, el director de Recursos Humanos.

Dos factores deben estar equilibrados según esta teoría:

La velocidad y la imparcialidad. Analicémoslos.

1. La velocidad en la transmisión.

Está claro que cuando el propietario comunica, los enanitos (entre los que me incluyo) corren despavoridos a trasladar esa información hacia la escala operativa. No hay espacio para la duda, la información cae desde arriba por su propio peso. Pero, ¿Qué ocurre cuando la información quiere circular en el otro sentido? Nace el miedo, se alumbran las dudas y la cobardía o falta de profesionalidad de estos profesionales, ralentizan la velocidad con la que fluye esta información, alargando los tiempos excesivamente y en muchas ocasiones, haciendo perder el sentido práctico de la información que en esta ocasión se debía mover. Nos encontramos con profesionales incapaces, llenos de miedos y temores a la hora de gestionar algo tan sencillo como la petición de un día de asuntos propios o de vacaciones para un trabajador a su cargo. Por miedo a perder su cómodo puesto de trabajo, pisa el freno conforme avanza hacia la estación superior y produce un desequilibrio en la empresa, generando entre otros fenómenos perniciosos, desmotivación en el empleado con la consiguiente pérdida de productividad. Recuerdo un caso en el que la información llegó tarde y el operario perdió la posibilidad de disfrutar de ese viaje de fin de semana que tanto tiempo llevaba esperando. El había comunicado en plazo, pero el interlocutor había sido incapaz de hacer llegar la información a una velocidad adecuada.

En el otro extremo y no por ello menos dañino, podemos encontrarnos con el Robin Hood Social, quien constantemente reclama, reclama y reclama al propietario exigencias que en muchas ocasiones no son adecuadas. Si estamos atravesando una dura inspección, puede que no sea el momento de entrar a la estación superior a toda velocidad aunque nuestro personal a cargo nos mire con cara de perro hambriento.

pira

Hola Director de RRHH…¿Te has parado a pensar si comunicas a una velocidad equilibrada?

2. La imparcialidad entre las estaciones.

Se presupone, aunque en España no siempre ocurre, que los encargados de transmitir la información que circula por esta línea son profesionales formados y/o de dilatada experiencia profesional. Por desgracia, esto no ocurre siempre. Nuestro egocentrismo nos conduce a posicionarnos en uno de los extremos de la línea.

Sí, ahora se trata de observar de manera abstracta cuál es nuestra opinión profesional sobre una determinada información que debe circular. Los propietarios nos han contratado porque quieren que les ayudemos a mejorar su empresa, entonces, ¿tiene sentido comunicar hacia abajo esa información que choca bastante con nuestros conocimientos de gestión de personas?

Aparecen dos tipos de desequilibrios:

Superior: en este contexto encontramos un profesional que actúa como una marioneta comunicando como un papagayo toda la información que recibe de sus superiores sin pararse a pensar acerca del contenido del mensaje. Esta conducta puede ser explicada por el propio temor del profesional a perder su puesto de trabajo a la hora de rebatir o debatir las consignas de la propiedad. Para la compañía a L/P es un desequilibrio bastante perjudicial ya que frena la innovación y la creación de nuevos procesos y mejoras en el ámbito de la gestión de personas. La dirección de RRHH se vuelve entonces ineficaz, ya que no aporta nada de valor.

Inferior: el desequilibrio inferior se produce también como consecuencia del comportamiento humano. En este caso el profesional no quiere perder prestigio o carisma entre su plantilla, no quiere ser percibido como el malo de la compañía por lo que apuesta por posicionarse claramente en el lado inferior de la línea, convirtiéndose en un estorbo para el desarrollo de la organización. Antepone los intereses individuales frente a los organizacionales para “salvar” el corto plazo y bajo mi punto de vista, tiene los días contados en la compañía, pues no ha conseguido alcanzar un equilibrio dentro de la línea que une ambos estratos jerárquicos.

Una vez analizado todo esto sería un buen ejercicio tratar de analizar y detectar dónde nos encontramos como profesionales, en que parte de la línea estamos y cuál es la velocidad a la que comunicamos dentro de nuestra compañía.

¿Estás muy desequilibrado?

Espero que no.

Muchas gracias por compartir si de verdad os ha parecido interesante.

Hasta el próximo post amigos.

LA MERMA: FÍSICA Y MORAL.

Aquello que se pierde, suele decirse que merma. En el ámbito del trabajo, la merma esta normalmente muy relacionada con los sistemas de producción, distribución y venta. Para la producción, la merma se podría definir como la pérdida voluntaria o involuntaria que se produce en la cantidad de factor productivo , como consecuencia de su sometimiento al proceso de transformación.

Veamos un ejemplo muy claro en una fábrica de mesas. En cada corte que se produce por el hecho de usar la sierra para cortar los tablones, estamos generando involuntariamente una pequeña pero continuada pérdida de materia prima. Podemos apreciar está pérdida al mirar hacia abajo en la zona de corte, y observar que todo el suelo está lleno de serrín. El tablón inicial que habíamos usado y que pesaba 12 Kg, ha experimentado una pérdida de peso fruto de su incorporación al proceso productivo.

En realidad, el hecho es voluntario, está claro. Si no cortásemos con la sierra, no tendríamos serrín ni por lo tanto, mesa. Pero para referirnos a este tipo de merma, hemos dicho anteriormente que se trataba de una merma involuntaria y es que vamos a llamarla así porque, dado el nivel de tecnología actual, no existe otra combinación de factores productivos (capital y trabajo) que nos proporcione una mesa, sin aminorar la madera y convertirla en serrín.

Si la sierra que usásemos, tuviese un mantenimiento insuficiente, contaría con una serie de dientes desgastados por el uso. El operario, debería hacer más fuerza para realizar el corte, ocasionando un corte más imperfecto y una cantidad más elevada de serrín. Dado el mal estado de los dientes de la sierra, hemos tenido que retocar el corte inicial y repasarlo dos veces para obtener el mismo acabado que se obtiene al realizar el proceso con una herramienta en buen estado.

Podríamos llamar a este tipo de merma, voluntaria o negligente. Una mejor gestión y control del proceso, habría evitado parcialmente la aparición de esta merma.
En ocasiones, la merma de la materia prima se produce fuera del proceso productivo. Veamos cuándo se produce antes:

Pensemos en una fabrica de perfumes y lamentémonos: cada vez que el operario abre el tanque en el que guarda el alcohol para retirar la cantidad que le demanda un determinado proceso, se produce al instante una evaporación, que no siendo considerable individualmente, si lo será cuando se analice el proceso durante uno o varios años.

Ahora, veamos cuando la merma, se produce después del proceso de producción. Aquí van algunos casos:

La caducidad o el vencimiento: este tipo de merma se produce durante la estancia del producto en la superficie donde va a ser vendido. Está estrechamente relacionada con la habilidad del empresario individual o del departamento de compras de las empresas. Si no se calcula con meticulosidad, el volumen de compras óptimo, nos encontraremos en muchas ocasiones con el fenómeno de la caducidad, en ocasiones visible y patente mediante la observación de la pérdida de aspecto y aroma del producto. Sin embargo, ¿No os ha dado alguna vez la sensación de que estáis tirando a la basura algo caducado cuyo aspecto y aroma no presenta diferencias con respecto al momento de la compra? A mí me ha pasado infinidad de veces. Es más, en ocasiones la etiqueta no ha sido capaz de convencerme y por consiguiente he consumido algún que otro producto vencido por varios días. Sigo vivo.

Las roturas son otro tipo de mermas y generalmente, están muy relacionadas con el nivel de exposición al público de nuestro producto, con las habilidades del profesional que las manipula, etc. La mala estiba de productos de los lugares de almacenamiento y el traslado de la mercancía a los distintos puntos de venta, desde el proveedor o desde los centros de distribución, son otras de las causas por las que se produce este fenómeno.

MERMA = STOCK TEÓRICO – STOCK FÍSICO

Tras mostrar esta sencilla fórmula, para la percepción clara del concepto de merma, sigamos viendo las causas determinantes de la aparición de las mermas.

Sin lugar a dudas, el robo es otra, y en muchas ocasiones, el tipo de merma que más porcentaje representa sobre la merma total. Puede ser detectado o no detectado. El robo detectado se da cuando a posteriori de que se produzca, la empresa ha detectado y visto, como se producía el mismo, por lo general, a través de una cámara de seguridad.

También podemos hablar de robo detectado cuando nos encontramos con packaging, sin el producto o sin alguno de sus complementos. Cuando existe robo y no se producen ninguno de los hechos anteriores, hablaremos de robo no detectado. El robo no detectado puede ser imputable al cliente, al trabajador o en el peor de los casos, a la combinación de ambos agentes.

Dentro del concepto físico de merma y para terminar con él, deberíamos nombrar los errores administrativos, como otra de las posibles fuentes de merma. Errores en el traspaso de datos, en el traspaso de mercancías entre distintos centros de trabajo y en el conteo físico del stock, originan importantes pérdidas a la compañía.

La merma es algo que tenemos que soportar. Algunos economistas dicen que no existe el concepto de merma cero, por tanto, vigilar la merma muy de cerca se convierte en piedra angular de la rentabilidad de cualquier negocio.

Después de analizar estos aspectos tangibles del concepto de merma, quiero pasar a tratar de ver si el concepto o el fenómeno de la merma, puede darse dentro de la empresa en el plano psicológico o moral.

¿Existe la merma moral? ¿Cohabitan en la compañía factores psicológicos y sociológicos susceptibles de producir pérdidas en el balance? ¿Es importante vigilarlos? ¿Es costumbre generalizada tenerlos en cuenta?

Por la propia naturaleza de las empresas, las personas son el eje de las compañías y entre ellas, se producen infinitas relaciones que sin lugar a dudas, originan el fenómeno de la merma moral.

Cuatro son los principales factores que pueden ser fuente de generación de merma moral en el ámbito del trabajo y que hoy analizo:

El mobbing: Del inglés, asediar, se produce cuando existe una conducta humana en la empresa, destinada a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en un trabajador desde otro trabajador o grupo de trabajadores. Puede darse a nivel horizontal, ascendente o descendente. Es mobbing horizontal el que se produce entre trabajadores del mismo rango. Cuando va desde un superior hacia un subordinado se define como descendente y se le llama mobbing ascendente cuando es el subordinado, el que acosa a su superior. El fenómeno también se conoce con el término “Acoso Laboral”.

El burnout, es un término tomado del inglés y se refiere a aquellos casos en los que el trabajador está viendo mermado su rendimiento por una causa generada por el mismo. Comúnmente lo llamaríamos “estar quemado”. El burnout no debe confundirse con el mobbing, pero si tienen en común que son causas generadoras de merma moral en la compañía.

El estrés: Ocasionado por una elevada y excesivamente continuada carga de trabajo, puede ocasionar a medio-largo plazo una merma brusca e inesperada en el rendimiento o en la productividad de los trabajadores.

La falta de formación: origina mermas morales en la plantilla cuando debido a su ausencia, el subordinado es incapaz de comprender la misión y visión empresarial produciéndose una brecha entre las maneras de comprender el crecimiento. Cuando hay una falta de formación severa en los superiores, se produce merma moral en los subordinados más cualificados, que ven frenado su potencial de crecimiento. Los jefes necesitan más tiempo o recursos para analizar la viabilidad de los proyectos potenciales creadores de nuevo valor.

Como conclusión final y después de haber dado a conocer la importancia de este tipo de merma, quedaría concluir con que debe ser importante y urgente obligación de los directivos o del departamento de Recursos Humanos de las empresas, vigilar estos cuatro fenómenos para no disparar los índices de absentismo, que a la larga, van a lastrar vigorosamente el resultado de las empresas, su crecimiento y su competitividad a nivel internacional.

Acabemos con la merma moral.

DESENTERRANDO TALENTO

Más aplicado tradicionalmente al mundo del arte y espectáculo, el talento es el conjunto de competencias innatas que confieren al ser humano la facultad de ejecutar sus acciones de una manera ágil, eficaz e innovadora con el objetivo de alcanzar un propósito determinado sea cual sea el horizonte temporal.

Me gustaría matizar que aunque yo defendería con vigor el carácter innato de esta cualidad, si puedo aceptar que el talento puede tener un componente adquirido ya que en cierta medida, es una cualidad “entrenable” cuando el objetivo es alcanzar ya un nivel muy exigente de aprovechamiento personal.

En el ámbito de empresa, el talento está cobrando cada vez más protagonismo como herramienta para fomentar la creatividad e innovación y así permitir a las empresas diferenciarse de su competencia.

“El talento es un árbol, no su fruto”

Pensad en una apetitosa manzana, podemos cogerla, observarla, morderla…Casi la totalidad de la información que emite esa manzana, está delante de nuestros ojos.

Ahora, retirémonos unos metros y miremos al manzano. ¿Bonito, verdad? Del mismo, vemos crecer y nacer sus frutos, pero, ¿Sabemos cómo lo consigue?

No.

El secreto está en sus raíces, que están fuera del alcance de nuestros ojos. Ellas, eligen la proporción justa y el momento adecuado para absorber la cantidad exacta de un nutriente en cuestión.

El talento es un árbol plantado dentro de nuestra empresa y aunque podemos ver algo de él, y por su puesto ver su fruto, no podemos al menos de forma tan sencilla, ver el proceso íntegro de generación de las ideas innovadoras, que posteriormente este singular árbol, convierte en fruto para impactar en el beneficio de nuestra compañía.

En un entorno tan competitivo como el actual, el talento parece estar tomando cada vez un papel más importante. Detectar y desenterrar el talento existente dentro de nuestra empresa o en el mercado, de cara a su máximo aprovechamiento, puede ser un elemento diferenciados a la hora de acceder a la mayor y mejor parte del pastel.

A continuación, vamos a comentar brevemente dónde se encuentra o dónde debiera encontrarse el talento si es que la búsqueda de este, fuera nuestra actual preocupación como empresario o profesional.

1.- El talento está en nuestros cajones.

Sí, de verdad. En nuestros cajones o archivos, muy probablemente lo habrás tirado a la papelera en alguna que otra ocasión, pero estoy seguro de que a partir de ahora te lo vas a pensar mejor antes de arrugar o meter en la trituradora ese currículum que tienes en la mano.
Gestionar con eficiencia los Recursos Humanos de tu empresa te permitirá acceder a personas talentosas para poder incorporarlas a tu compañía, incluso a precios inferiores al de mercado.
Por ejemplo, la semana pasada me sorprendió y llamó la atención un currículum vitae por lo bien hecho que estaba, y eso que estaba ejecutando un proceso, para un perfil operativo muy básico. Bien estructurado, redactado y compactado. Claro, fresco, cómodo de visualizar. Desde ese momento, este currículum se había diferenciado de los demás. Mis ganas de conocer a la persona que estaba detrás, crecían como la espuma. Se trataba de una persona que había tenido la humildad de aceptar ayuda de una asociación de ayuda a la empleabilidad para mejorar la elaboración de su currículum. Tomando esta ayuda estaba aplastando al menos al 75% de sus competidores en este proceso de selección. Para colmo, cuando esta persona fue llamada a la entrevista de trabajo, derrochó interés y curiosidad. No tenía nada de experiencia en el puesto pero hoy está trabajando de forma indefinida. Gracias a su talento, quien posteriormente, le permitirá evolucionar profesionalmente.

2.- Al talento le decimos buenos días pero no lo sabemos.

No lo dudes. En tu plantilla hay talento o sí no:

Tú eres talento por descubrir para tu empresa.

Poner más atención por tratar de ver quién está poniendo mucho esfuerzo de su parte para contribuir al crecimiento, propio y/o colectivo es vital. Potenciar estas iniciativas con una ayuda a la formación específica, puede convertirse en una vía rápida de alcanzar futuras fuentes de ventajas competitivas. Analizar y recompensar a quienes están siendo pro activos, es un proceso que empieza a demandar con fuerza, una gestión más detenida por parte del empresario.

Desde el punto de vista del trabajador, solicitar o mostrar ganas por acceder a una determinada formación con el objetivo de crecimiento y desarrollo profesional, puede ser la pila que encienda la sirena que le muestra a tu jefe quién es el que tiene verdaderas ganas de remar.

3.- Sé que está, pero no lo encuentro.

Esta es la tercera posibilidad que quiero plantear hoy. Seamos realistas, el día a día nos impide pensar en este activo intangible para nuestra empresa. Dedicarle horas de nuestra jornada sería una posible solución pero puede que no la más eficiente, teniendo en cuenta nuestro dominio sobre la gestión de los recursos humanos. En este momento, es cuando debemos ser humildes y conceder dicha gestión a una empresa externa y especializada en dicha materia. Nosotros podremos centrarnos en nuestro “core”, en lo verdaderamente importante para nosotros, en lo que realmente hacemos como nadie, en aquello en lo que somos o pretendemos ser los números uno.

La economía que nos rodea está basada en una fuerte y cada vez más progresiva tendencia a externalizar todo aquello que no es vital para nuestro proceso productivo o de generación de un servicio. Esta externalización debe ser pieza clave siempre que no queramos o podamos gestionar directamente alguna de las problemáticas actuales que van surgiendo en los entornos competitivos tan inestables y turbulentos en los que nos desenvolvemos día a día.
¿Sabes qué es un Análisis de Puestos de trabajo? ¿Una evaluación del desempeño? Son servicios que prestan empresas especialistas y que dotan a la dirección de la compañía, de una fotografía precisa y reciente de su principal factor productivo, que aunque muchos empresarios aún ni se han enterado, es el Capital Humano de las empresas.

El talento no se puede dejar enterrado, hay que sacarlo a la luz como sea, proporcionarle herramientas y dejarlo trabajar.

Tranquilo. No te van a copiar, no ven sus raíces.

¿Has preparado ya el pico y la pala para mañana?

LO QUÉ NO GRABARON LAS CÁMARAS: Una Historia de Lucha con Final Feliz (II Parte).

Para un mejor conocimiento y comprensión de la finalidad este post, es altamente recomendable leer la primera parte si es que aún no lo has hecho.
Aquí la tienes: UNA HISTORIA DE LUCHA CON FINAL FELIZ.

Las horas de aquella larga noche jugueteaban a los pies de mi cama perturbando el silencio de mi habitación. El hecho de comenzar una nueva aventura profesional en OP Plus, empresa del grupo BBVA, había acentuado el habitual insomnio que padezco desde niño. No sé en qué medida, pero había contribuido.

Galopaba incesante el mes de noviembre de 2014 y eran ya casi veinte, los meses que llevaba golpeando con fuerza las estrechas aunque robustas puertas del mercado laboral.

Tras el volante de mi Opel Astra, escondido entre una densa neblina, comenzaba a divisarse el Parque Tecnológico de Andalucía, evocándome al instante, etapas pasadas de mi vida laboral, pues allí había comenzado en su día mi andadura profesional por cuenta ajena, como becario en una empresa del Grupo Vértice.

También era el lugar donde se había gestado mi primer gran fracaso como emprendedor, la creación de una fuerza de ventas, Sales Professional Solutions. Bendito fracaso, aprendí tanto de él, que hoy día no me arrepiento de ninguno de los segundos que invertí en ese proyecto. Del proyecto, que como comentaba anteriormente, no llegó a buen puerto, surgieron interesantes contactos con los que trabajé posteriormente, con los que trabajo actualmente y muy posiblemente con los que trabajaré en un futuro. Algunas de estas personas, incluso me prestaron de manera altruista su ayuda, durante mi posterior, y para mí traumática, etapa como desempleado. A mi parecer, son algo más que contactos y aunque no mantengo una relación de amistad con ellos, sí que están más cerca de ser amigos, que de ser mercancía profesional. Lo siento, pero no uso la palabra amigo con facilidad, todo lo contrario. Eso sí, nunca se irán de mi recuerdo y contarán con mi ayuda siempre que lo necesiten.

Memoria.

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No voy a contar cómo fue mi trabajo en OP Plus, eso ya lo hice en SOY UN TORNILLO.
Voy a contar públicamente por primera vez, lo que no grabaron las cámaras, lo que acontecía en la sombra durante los cuatro meses que trabajé allí.

“Cada mañana me tiraba de la cama mucho más temprano de lo necesario para llegar hasta una hora y media antes de mi horario de entrada al trabajo. Desde bucólicos amaneceres hasta impetuosas mañanas de lluvia y barro, acogían a mi vehículo y le daban los buenos días cada vez que mi coche inauguraba aquel lodazal que tenía y tiene el Parque Tecnológico por aparcamiento.

Armado con mi termo de hirviente y muy concentrado café, gastaba el tiempo y la pantalla de mi iPhone intentando provocar algo que no sabía muy bien lo que era. Vitalizaba mis perfiles profesionales aportando, leyendo y reconociendo contenidos interesantes. Seguía instintivamente generando entradas en mi blog, este que lees ahora y cuya finalidad, que era ser ayudante fiel en mi búsqueda de empleo, debería por aquel entonces, haber llegado a su culmen. No fue así.

Día tras día y con muy contadas excepciones, repetía mi ritual cada mañana. Más freaky, imposible.

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En la media hora que tenía para comer, no leía el Diario Marca ( y eso que me gusta mucho el fútbol), de nuevo instintivamente y ya casi de forma robótica hacía lo mismo…Blog, Redes Sociales, Economía, Empresa…

Un auténtico enfermo.😜

Fueron cuatro meses bonitos, formaba parte un equipo de trabajo joven, gente agradable y simpática, pero yo no estaba del todo cómodo por algunas de las razones que se pueden leer en SOY UN TORNILLO.

Hubo días, en los que me pasé las siete horas que duraba la jornada, sin hacer absolutamente nada relacionado con el trabajo. No había trabajo, nuestra única obligación era estar sentados en una puñetera silla contando las horas que restaban para que finalizara la jornada. Todo esto le estaba pasando a cientos de personas a la vez, pero era yo, el novato, el único que no parecía entenderlo. Tenía hambre, y en días como esos, sentía que estaba perdiendo mi tiempo.

El año 2015 se detuvo para mí un ocho de febrero, un miembro del equipo directivo de una histórica empresa de Málaga, se había tropezado con uno de mis artículos del blog que había compartido a través de la red social, Facebook.

¡Facebook!

¡Facebook!

Era con bastante diferencia el canal que menos usaba para difundir mis contenidos y el que parecía que al final, había dado resultado.

Resulta que a las personas responsables de esta empresa les había gustado mi blog, y que precisamente en ese momento, estaban buscando una persona de mi perfil para desarrollar un nuevo e importante puesto dentro de la compañía. El acuerdo fue rápido y sencillo.

WordPress + Facebook, esa había sido la inesperada y sorpresiva fórmula mágica.

Yo seguramente hubiera apostado por InfoJobs + Linkedin, pero en este caso, el resultado del esfuerzo llegó por un camino diferente.

A los diez días de ese importante ocho de febrero, el despertador de mi iPhone sonó a las cinco menos cuarto de la madrugada.

Mi jornada comenzaba a las 6:00

Un nuevo reto, que actualmente vivo con intensidad, desempeñando las funciones con las que había soñado toda mi vida.

Ha pasado algo más de un año y todo está yendo sobre ruedas. El proyecto parece interminable y tiene unos cimientos de contrastada calidad.

Nada ha sido fruto de la casualidad.

El único secreto se llama trabajo.

Hasta la próxima y mucho ánimo.

Nada es imposible.”

😊