LA GRAN MORRALLA CHINA


Según la RAE, el término morralla hace referencia a un conjunto de cosas inútiles y despreciables o a una multitud de personas de escaso valor.

Para un pescador la morralla sería ese conjunto de pececillos enanos que destrozan su cebo e impiden al mismo, obtener piezas mayores.

Para un servidor, la gran morralla china, sería esta invasión incesante y paulatina, que nuestro tejido empresarial está sufriendo desde hace ya algunas décadas.

Poca gente acude ya a una papelería cuando necesitan unas tijeras para que su hija recorte ese bonito dibujo. El chino está más cerca y las tijeras me cuestan menos. Además, es domingo.

Este post que hoy escribo surge de mi reciente visita a Venecia. Pasear por sus calles y canales, sigue siendo un majestuoso homenaje para cualquier retina humana que tenga la oportunidad de visitar esta original ciudad del noreste italiano. El problema aparece cuando después de caminar muchas horas, tu imprudente estomago empieza a sonar y te pide amargamente visitar alguno de los miles de bares, restaurantes o cafeterías que oferta esta localidad.

¡Pizza, me apetece pizza!
Vale cariño, vamos a buscar algún sitio para comer.

Empezamos a dar una vuelta por la laberíntica ciudad y en cada pizzería que entrábamos, teníamos que salir huyendo despavoridos al ver que era el padre adoptivo de Karate Kid, el que se encontraba atento detrás de la barra. Con una mano se sacaba un moco a la par que con la otra, agarraba vigorosamente el tirador de la puerta de su obsoleto congelador, para sacar la pizza ultracongelada que más nos gustase.

En el local contiguo, ocurrió lo mismo. Y en el otro, y en el otro…

Al entrar por fin en un negocio regentado por un italiano, tenía más ganas de darle un abrazo, que de comer la tradicional pizza italiana con ingredientes naturales y masa recién hecha. Sin dudas, yo estaba estremecido y solidarizado con todas aquellas familias italianas que habían tenido que vender sus negocios, sin prisa pero sin pausa, y labrarse el futuro lejos de su querida Venecia.

Ahora era la abundante morralla, quien invadía cada mañana la eficiente red de transportes públicos de nuestros amigos transalpinos.

La conocida estrategia de compra y venta de productos de la mínima calidad comestible permitida, era la misma que había arruinado a miles de familias locales.

El problema se agravó cuando decidimos ir a buscar unos souvenirs para recordar este bonito viaje. Las figuritas de cristal producidas en masa en el lejano oriente habían fagocitado al célebre cristal de Murano. Las máscaras de carnaval…

¡A dos euros! Perdón, ¡A dos eulos! Eso sí, de asqueroso plástico.

Seguro que los artesanos de la zona están entusiasmados.

Pasarse las leyes laborales europeas por el forro de sus huevos es la filosofía que impera en esta clase trabajadora, que compite deslealmente por toda Europa amparada y escudada principalmente en dos factores:

1. La falta de conciencia por parte del consumidor medio europeo.

Sin lugar a dudas, el primer factor que ha propiciado el triunfo de este modelo chino en toda Europa, es el desconocimiento por parte de la población, del peligro que supone para las economías locales el hecho de alimentar a estos negocios, en detrimento de los locales, que a corto, medio y largo plazo expulsará severamente a las empresas locales, que se convertirán en una minoría del tejido empresarial de los países, dominado por las multinacionales chinas.

Luego, vendrán cambios no deseados en las reglas del juego. Pero en ese momento, será tarde para recular. El gigante se habrá comido a la mayor parte de la población, imponiendo sus leyes, cultura y costumbres. Muchos no se reirán tanto cuando un mandamás oriental, con incipientes rasgos occidentales, lo mande a la cámara de gas antes que emplearlo en nada.

2. La falta de medios en cuanto a regulación y control del trabajo de estos negocios existente en algunos países de Europa.

Si apenas podíamos controlar a los nuestros, ¿cómo íbamos a controlar ahora que estos negocios cumplieran leyes tan básicas como el número de horas trabajadas, la edad mínima para trabajar o el control de la calidad de los productos vendidos.

Es una realidad fehaciente que en muchas ocasiones, cuando pedía comida china, venía un niño de 14 años a traerme mi pedido. Un error mío el no denunciar estos hechos. Eran tiempos en que no pensaba tanto las cosas.

Detrás de mucho producto que nos traen de allí para nuestra compra, ¿qué hay? Dicen que explotación infantil y condiciones infrahumanas de trabajo. Eso dicen.

¿Quién viene de China?

Primero a los restaurantes chinos, después a los Todo a 100, posteriormente a las fruterías y tiendas de alimentación. Ahora, a la hostelería autóctona.

No hay que ser un lince para clasificar a estas personas dentro de un estrato social determinado en su país: Su educación, su nivel de integración, el trato impersonal ofrecido al cliente y otros aspectos que podría seguir enumerando pero que no proceden.

De China ha venido y viene lo que sobraba de su país: la clase baja. Esos a los que Mao les reventó la cabeza, les hizo maleducados y en ocasiones asalvajados, alejándolos de todo lo bueno del confucianismo.

Actualmente, como este escenario infectado empieza a serles conveniente, se arriman como cucarachas reinas, otras personas de más alto estrato para ver que pueden sacarnos y llevarse posteriormente a su país.

Escasa generación de empleo.

Su modelo familiar de negocio, en el que mucho de los que trabajan no están dados de alta o como hemos mencionado anteriormente, ni siquiera posee la capacidad legal de obrar, es una casi inexpugnable barrera a la entrada de trabajadores locales a estos negocios. Sólo en aquello relacionado con la restauración, acuden a personal autóctono para generar algo de confianza y esconder su consabida reputación en cuanto a gastronomía se refiere.

Compra por importes desorbitados de edificios emblemáticos en la capital de nuestro país, de equipos de fútbol como el Atlético de Madrid, el Valencia. Gigantes como Alí Babá (Aliexpréss) en la cúspide empresarial…

A mí todo esto, cuanto menos, me inquieta un poco.

Hace unas semanas que decidí no comprarles.

¿Aguantaré?

Anuncios

Un pensamiento en “LA GRAN MORRALLA CHINA

Me gustaría conocer tu opinión:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s