LAS REDES ANTISOCIALES


Me vais a permitir que abandone el plano estrictamente técnico empresarial, para adentrarme hoy en algo meramente social y que está en el día a día de todos y cada uno de nosotros. Bueno, hay excepciones, pero no os preocupéis que también hablaremos de estas personas.

Estaba diciendo que iba a romper temporalmente la ligazón que une a este blog con el mundo de la economía y empresa, pero tengo que desdecirme, ya que a lo largo del post, observaremos que, la importancia que le demos y nuestro comportamiento dentro de las redes sociales, pueden condicionar hasta nuestra realidad laboral, que a posteriori, trasladaría al plano personal las posibles afecciones, fruto de nuestro uso de las mismas.

Este artículo, como todos los de la categoría Sociedad, expresa mi punto de vista de este asunto y no pretende ofender ni molestar a nadie, pero sí que pretende agitar algún cerebro que otro y ponerlo a reflexionar, a trabajar.

El motivo de que hoy esté escribiendo este post, surgió de una de las quinientas mil “foto frases” que circulan por las redes sociales. Atónito, pasmado a la vez que asombrado y enfurecido, contuve toda mi ira para no proceder a comentar aquella foto frase que rezaba algo así como “Menos contar tu vida en Facebook y más disfrutar en secreto con tus seres queridos”

Bien, cada uno es libre de mostrar en Facebook lo que le salga de las narices siempre que la ley lo ampare, pero criticar a quien hace o pedir que no se haga tal cosa, me parece cuanto menos discutible. Pero vamos a ver, ¿tenemos que pedir permiso a alguien para publicar lo que consideremos oportuno? Analicemos la frase con detenimiento y relacionémosla con el concepto de Red Social.

Red Social:

Una red social es una estructura social formada por un grupo de actores (tales como individuos u organizaciones) que están relacionados de acuerdo a algún criterio (relación profesional, amistad, etc.).

En el caso de Facebook, los actores serían los amigos y el criterio la amistad.

¿No pensáis?

Yo lo creo firmemente así, pero a su vez, reconozco que en muchas situaciones es complicado determinar dónde empieza la difusa línea de la amistad. Me explico, es difícil y puede resultar muy antisocial pero si esos son los actores y ese es el criterio, ya estamos tardando en llevar a cabo ese trabajo aunque debamos ejecutar una buena limpia.

Volviendo a la dichosa foto frase y empezando a leerla contemplamos:

“Menos contar tu vida en Facebook”

¡Pero buen hombre!, en Facebook tengo a mis amigos y me encanta contarle cómo me va en la vida, sobre todo a ese buen amigo que tengo trabajando en Bélgica y que estoy seguro de que se alegra cuando me ve comiéndome un chuletón. No le voy a colocar en su muro todo mi menú diario compuesto por platos anodinos ni tampoco cuando me hago mi lasaña de microondas, pero sí una vez al mes, o cada seis meses me como un chuletón que tiene un aspecto escandaloso, pienso que soy libre de compartirlo con mis amigos, ya que a estos, les alegrará saber al menos, que sigo vivo dando guerra en esta vida.

Ojo. Si te vas de viaje y tienes en frente un bucólico paisaje, ni pienses en compartir en tu muro esa bonita foto que acabas de hacer, te pueden tachar de presumido o como se dice coloquialmente, “fardón”. Mi opinión, es que no se debe juzgar a nadie porque haya estado de vacaciones en un bonito destino y posteriormente, haya querido enseñar alguna de sus fotos a sus contactos, que recordemos, debieran ser sus amigos. Todo parte de ahí.

La, bajo mi punto de vista, desacertada frase continúa diciendo que “disfrutes en secreto con tus seres queridos”. Por favor: hazlo, disfruta, diviértete, culturízate, conoce y aprende de otras culturas y amig@, si te apetece, inunda Facebook con cada uno de los rincones de ese maravilloso lugar que has visitado. Es totalmente procedente mantenerlo en secreto y que forme parte de tu intimidad familiar, pero lo que no tiene sentido, es leer esa frase reclamando secretismo en una red social, es como ir a pedir silencio a un concierto de Heavy Metal.

Cambiando de tema pero muy relacionado con el incorrecto uso que le damos a la red, está el tema de la fotografía de perfil.

Opciones posibles: Poner nuestra fotografía, poner nuestra fotografía junto a nuestra familia o amigos, poner cualquier otra fotografía en la que no aparecemos, no poner nada.

A día de hoy, Facebook es una herramienta muy utilizada en los procesos de selección de muchas empresas. Pienso que las dos últimas opciones, no nos benefician. Cuidado, cuando hay mucha competencia , cualquier mínimo detalle puede desequilibrar la balanza.

A fin de cuentas una red social está formada por una serie de nodos (puntos) unidos por líneas, en este caso nosotros y cada uno de nuestros amigos somos los nodos y la información que intercambiamos son esas líneas de las que hablamos anteriormente. Dejar sin poner esa foto es romper la línea, y por tanto, la red. Bajo mi perspectiva, es realizar un mal uso de la misma. Esa intimidad que probablemente buscamos, no tiene sentido ni con tus amigos, ni con el resto del mundo.

Es posible que en unos años, salga al mercado una tecnología que reconozca competencias atendiendo a los rasgos faciales. Si tú fotografía no está indexada en Google, seguramente estés en desventaja. Tal vez, no puedan reconocer tu identidad si estás inconsciente y necesitas ayuda. ¿Quién sabe?.

Los tiempos cambian y generalmente sobreviven aquellos que mejor se adaptan al cambio.

En este sentido adaptarnos a la revolución tecnológica es lo que nos queda. Mi opinión es que aquellos que se están resistiendo al cambio, partirán con desventaja en aspectos tan dispares como pudieran considerarse crear una vida sentimental o encontrar un trabajo. ¿Podríamos aplicar la famosa frase de empresa de Bill Gates: “Si no estás en internet no existes”, al plano individual que formamos como persona? ¿Qué pensáis?

Con los amigos se juega, sí, mucho. Pero de mutuo acuerdo, importunarlos con millones de invitaciones o tener tu propio muro construido al 98% de información relativa a que has superado cierto nivel de un juego de cultivar aguacates con peras o de amontonar piruletas y regalices, no va a desprender una imagen tan positiva de ti como pensabas.

A los amigos se les cuentan los problemas personales, pero normalmente no se reúne a toda la pandilla y se le relata al dedillo, todas y cada una de tus penas.

Para ir terminando y a modo de resumen, la situación es tal, que nosotros mismos, en función de la calidad de amigos que tenemos en nuestra red, debemos establecer el límite entre lo normal y lo ostentoso, entre lo social y lo íntimo. Pero, ¿puede existir el concepto de ostentación cuando estamos hablando de amigos? ¿Y el de intimidad? Este último sí, de ahí que no sea buena idea o buen uso convertir tu muro en el de las lamentaciones.

El equilibrio perfecto no lo vamos a encontrar, pero yo abogo por ser más naturales, más claros, más transparentes y generosos, abandonar envidias, críticas no fundamentadas y empezar a comportarnos de una forma más parecida a como somos en el mundo real. Dejemos de pedir permiso a nuestra consciencia para compartir y huyamos de los miedos injustificados sobre la privacidad. Adaptémonos al nuevo escenario antes de que sea tarde.

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Gracias por leer hasta aquí y hasta la próxima.