EL TRABAJADOR INCOMPETENTE MODÉLICO.


En el mercado de trabajo, las competencias de un determinado trabajador se definen como las habilidades innatas o adquiridas que este posee, para el correcto desempeño de sus funciones.

Las competencias innatas son aquellas que nacen con el individuo y se desarrollan a medida que se forma la personalidad o a medida que se produce el desarrollo físico. Como veis, podríamos clasificarlas en competencias psicológicas o fisiológicas.

Veamos un ejemplo:

Agustín, de padre español y madre alemana es un joven de 24 años que mide 190 cm de altura y pesa 87 kg. Trabaja como operario en un barco que practica la pesca de arrastre. Debido a su corpulencia y agilidad, destaca entre sus compañeros cuando llega la recogida de la pesca, pues es capaz de canalizar mayor cantidad de pescado hacia las bodegas del barco que el resto de la tripulación. Además, la empresa que le paga, está contando con él cuando la mercancía llega a puerto, ya que su forma de ser, le hace congeniar a las mil maravillas con los potenciales compradores que acuden cada semana a la lonja y debido a esto, ha cerrado algunas operaciones interesantes en los últimos meses.

Este físico y esa forma de ser y de relacionarse con el cliente, permiten definir y calificar como excelentes las competencias innatas de Agustín.

En la misma empresa, y para ser más concretos, en el departamento de Administración y Contabilidad, trabaja Eugenia, como Responsable de Contabilidad. Empezó a trabajar en la compañía hace ya 12 años, prestando servicios de limpieza. Al año de entrar, compaginaba su trabajo de limpiadora con un curso de formación profesional de la rama administrativa en el que se había matriculado recientemente. A los dos años desde la fecha de comienzo del curso, Eugenia obtuvo una titulación, comunicó este hecho a su empresa, aunque de momento seguía cada mañana acudiendo puntualmente a su cita diaria con el mocho y la lejía. Independientemente de todo esto, Eugenia había desarrollado una competencia o habilidad nueva, ahora ya entendía lo que era un asiento contable por lo que tenía una oportunidad única de promocionar dentro de su compañía. Con el esfuerzo de aquellos años, regados con pocos litros de sueño, en los que compaginaba trabajo y estudios, había desarrollado una nueva competencia, el descubrimiento y conocimiento de la contabilidad financiera.

Entre marea y marea, pasó otro año y mientras una mañana, Eugenia escurría con vigor las desgastadas cerdas de aquella vieja fregona, una voz no habitual, pero que le sonaba de algo, pronunció su nombre desde la distancia y en tono amigable.

Quince minutos después, Ricardo, el Responsable de Recursos Humanos de la empresa para la que trabajaba Eugenia, le había comunicado que a partir de mañana, tendría un puesto como Auxiliar en el Departamento de Administración y Contabilidad.

El inexorable pero por suerte ficticio transcurrir de años al que estamos siendo sometidos como consecuencia de leer este post, sumó cinco años más a este imaginario relato.

En la foto de la compañía seguían figurando Agustín y Eugenia.

Agustín seguía desempeñando funciones de operario y también ayudaba en la venta, cuando el fruto de la pesca llegaba a buen puerto.

Eugenia era ahora, Responsable de Contabilidad, pues al margen de cumplir su trabajo con excelentes resultados, se había matriculado en un Master de Finanzas de precio prohibitivo para un sueldo de limpiadora, pero es que ella, cobraba cuatrocientos veinte euros más cada mes desde que entró en su nuevo departamento. Sin darse cuenta, sus conocimientos en esta compleja materia, eran los más fornidos con bastante diferencia, de toda la compañía.

Dos buenos trabajadores, Agustín y Eugenia, que vivieron su carrera profesional hasta los sesenta y cinco años en la misma compañía.

Bueno lectores, salgámonos ahora mismo del cuento para analizar un fenómeno que se produce desde que se inventó la palabra empresa: El nivel de incompetencia.

Hace uno o dos meses leí no sé donde un fragmento que hablaba de este hecho. Hoy el tema, es alimento para mí blog. Yo, personalmente lo definiría como el estado que se alcanza cuando una persona es incapaz de progresar más en el desempeño de sus funciones. Es decir, es incapaz de hacerlas de forma más eficiente, gastando menos recursos.

Haber alcanzado el nivel de incompetencia no significa que se esté haciendo mal el trabajo, sólo sirve para detectar estancamientos profesionales. En el relato, vemos que aún siendo dos trabajadores ejemplares, fruto de no desarrollar a tiempo sus competencias adquiridas, Agustín permanece en su mismo puesto muchos años, es decir alcanza mucho antes su nivel de incompetencia.

Por el contrario, Eugenia, que no poseía ninguna competencia innata que la hiciera destacar entre la muchedumbre, desarrolló de forma continuada sus competencias adquiridas, alcanzando su nivel de incompetencia mucho más tarde que Agustín.

Quedando ligeramente mal parado el pobre de Agustín en esta comparación, este mal dato pasó totalmente inadvertido para la dirección de la empresa, convirtiendo para siempre a Agustín, en un Trabajador Incompetente Modélico.

Conclusiones:

El Nivel de incompetencia de un trabajador no depende de la posición en la escala jerárquica, aunque alcanzarlo con la mayor tardanza posible, ayuda en la promoción interna del trabajador.

Todos los trabajadores alcanzarán tarde o temprano este estado.

Es la función directiva la encargada de analizar esta variable.

La formación y los planes de carrera internos, combaten la rápida consecución de este nivel por parte de los trabajadores.

El nivel de incompetencia del trabajador es inversamente proporcional a la productividad y al crecimiento de la empresa.

Todas estas afirmaciones ayudan a explicar este curioso fenómeno que se produce todos los días en los tejidos empresariales del planeta.

A mí, únicamente me quedaría preguntar al trabajador:

¿Has alcanzado ya tú nivel de incompetencia?
¿Cuánto te falta para hacerlo?

Y al empresario le preguntaría:

¿Has tenido en cuenta alguna vez el análisis de esta variable?
¿Piensas hacerlo?
Me gustaría leer vuestra opinión.

Agradecería vuestra sincera difusión.

Hasta el próximo post.

Firmado: Un trabajador lejano a su nivel de incompetencia 😉

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