¿MÉXICO LINDO?


Fueron pocas las palabras de aquel honrado conductor de un taxi turístico que contraté en mi reciente y primer viaje a la Riviera Maya, para darme cuenta de cuál podía ser la causa principal de la abismal brecha que separaba a los turistas, del perfil medio de un trabajador mexicano en cuanto a calidad, nivel de vida y poder adquisitivo.

Otra vez estaba en un país azotado por la desigualdad en el reparto de la renta, un país en el que los turistas éramos atendidos y rentabilizados por necesidad por un sector predominante de aquella población trabajadora. Una clase trabajadora de bajo poder adquisitivo cuyo salario dependía principalmente de la bondad o generosidad de los turistas. Un salario poco o nada ligado a ningún tipo de productividad. Un salario cuya base mínima ponía el nivel de salarios del país, a niveles de economías subdesarrolladas o en vías de desarrollo.

Eran rostros marcados por el incensante trabajo realizado a lo largo de años y que adoctrinados en su inmensa mayoría para no mostrar ningún gesto de pedir o necesitar alguna propina, facilitaban que el turista estuviera lo mejor posible, para que así, el sustento de su numerosa familia, que le esperaba en una de las miles de humildes construcciones que adornan la primera línea de sus interminables carreteras, no se viese sometido a ningún tipo de peligro.

El conductor del taxi-guía, era una buena persona. Al menos, mi intuición me indicaba eso. Parecía sacado de un manual de atención al cliente y respondía con claridad y asombrosa eficiencia, a cualquier tipo de pregunta que de mi boca saliese. Durante todo el viaje, mantuvo esta actitud, perfectamente aderezada con cercanía, educación y otra serie de virtudes, dignas de ser reconocidas en estas líneas.

Amigos míos, en esta cocina estaban todos los ingredientes necesarios para hacerse una idea real de cómo era la realidad de aquella zona de México, la que no muestran las agencias, el verdadero motor de aquellos lujosos Resorts perdidos en medio de la espesa jungla.

Las primeras conversaciones, versaron sobre el precio de los alimentos básicos, dándome cuenta tras ellas, que los precios eran sólo muy ligeramente inferiores a los de España. En cambio, algunos artículos, eran más caros. Bueno, eso es lógico. Ahora bien, ¿cómo eran los salarios?

Pues mucho más bajos y lo que es peor, inciertos. En 2013, el salario medio mexicano superaba por poco los 450€, un importe que sabe a poco frente a los 1800 €/mes que tenemos en España que a su vez, dista mucho del de la Europa de desarrollo precoz. El problema de México está siendo que su IPC, está subiendo más que los salarios, ocasionando la mencionada pérdida de poder de compra a sus habitantes.

El litro de gasolina, está un poco por debajo del euro, lo que hace del combustible un artículo caro. Teniendo en cuenta que estamos en un país productor de petróleo, debería tener un precio más accesible y acorde con los sueldos.

El PIB per capita se situó en 8.114 € situándose en el puesto 69 de 196. Esto da señales de baja calidad de vida si tenemos en cuenta que México ocupa el puesto 15 por volumen de PIB. Tiene un IDH (Índice de Desarrollo Humano) de 0,75, lo que le sitúa en la posición 72 de los 196 países que participan.

Ocupa México el puesto 38 de 189 según el Índice Doing Business, que mide la facilidad para hacer negocios en el país.

El dato empieza a ser más preocupante cuando analizamos el Índice de percepción de la corrupción del sector público, ocupando el puesto 107 de 172, siendo los países peor clasificados, los más corruptos.

Entre visita y visita a los múltiples vestigios de antiguas ciudades mayas (La Riviera Maya no es sólo Chichén Itzá y Tulum) me sorprendió la cantidad de policía que había por sus carreteras. El aspecto de estos, no desprendía esencia alguna de formación o de profesionalidad, no inspirando mucha confianza, la verdad. Me confirmaron, que a excepción de la policia federal, los otros dos cuerpos de policía que cohabitan velando por la seguridad de todos, no cuentan con un personal cualificado y los aspirantes acceden a dichos puestos, sin ningún tipo de prueba imparcial que valore las capacidades de esto. Un diez para el gobierno que permite esto. El enchufismo es el único filtro de selección.

Aunque nunca debe generalizarse, un pequeño tufo a mafia se apreciaba cuando alguno de los agentes del orden se acercaba a cualquier humilde trabajador mexicano. No pasa nada, con unos cuantos pesos, se soluciona cualquier tipo de infracción, podía fácilmente explicarte cualquiera a quien le preguntases por allí. Para ellos, parecía y parece algo natural, para mí no.

A mayor escala, también parece que es una cuestión de tener más o menos dinero el hecho de ingresar o no en alguna de las múltiples prisiones de las cuales se intuyen pésimas condiciones sólo con pasar por la puerta. La verdad es que tienen más pinta de establo que de algún lugar acondicionado para seres humanos.

El Acceso a Estudios Superiores, está reservado para unos pocos. De esto se cuidarán muy bien los gobernantes, de que las personas no puedan evolucionar según sus competencias y habilidades. Allí, sin dinero, no tienes derecho a eso. Las fuertes barreras al acceso a estudios superiores son y serán el abrigo de la corrupción. Históricamente, son las personas más formadas las que han hecho evolucionar a los países y alejarlos de modelos de gestión gubernamental arcaicos que propician una nefasta distribución de la renta.

Si yo fuese un lector de este artículo, estaría ya con la mosca detrás de la oreja, esperando leer algo sobre el impacto que tiene la economía sumergida dentro de la economía mexicana. Y es que lamentablemente, los cárteles mexicanos de la droga, son conocidos mundialmente. Hay que tener en cuenta que México es la barrera que separa toda la droga de Sudamérica de un potente consumidor mundial, como es el caso de Estados Unidos.

Y antes de pasar a dar alguna cifra escalofriante, ¿Por qué no repasar lo que es un cártel?

En economía, un cartel o cártel, es un acuerdo informal entre determinadas empresas de un mismo sector cuyo fin es acabar con la competencia de un determinado sector y cuyo objetivo final es controlar la producción y la distribución de ese mercado, convirtiéndose en estructura casi monopolística de alto poder en el mercado, que obtiene beneficios en el mercado a costa de los consumidores.

Trasladando este concepto a el ilícito mercado de la droga, ya nos podemos hacer una idea más clara de lo que es un cartel del la droga.

La presencia de este tipo de mafias desalienta a muchas empresas a invertir en el país. Sin embargo, en la Riviera Maya, la zona turística del país y a su vez paso fronterizo entre Sudamérica y toda la producción de estupefacientes de Centro América, nada parece perturbar la calma y la sensación de seguridad. De los muchos países que he visitado, me he sentido por sus calles, seguro como en ninguno. Si cruzamos el charco otra vez, en España, las zonas turísticas suelen coincidir con las áreas donde se concentra la delincuencia. En México pasa todo lo contrario. La península de Yucatán es la que menor tasa de homicidios representa con un nivel 2 frente al nivel 58 que presenta Sinaloa. Se rumorea en las calles que a los verdaderos dueños del país, les interesa que la zona por donde entran buena parte de sus “compras”, sea una zona tranquila y sosegada, ajena de las altas tasas de homicidios de otros estados. Seguramente, los cuerpos de seguridad, bien untados por estos señores, se preocupan más en coaccionar y sobornar a los ciudadanos trabajadores y a algún que otro alocado turista borracho que le de por orinar en la vía pública, que a otras causas más importantes y lógicas.

En este vídeo, podemos ver un ejemplo de ética y profesionalidad.

En fin, mientras en esta parte reina esta triste, pero para muchos, tranquilizadora calma, en otros estados más al norte el impacto económico a causa de la violencia ha supuesto cerca de un 12% de su PIB. En los últimos cuatro sexenios la tasa de crecimiento promedio del PIB no ha hecho sino descender.

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Mientras tanto, los cárteles mexicanos, según datos de 2011, se embolsaron unos beneficios estimados de 60.000 millones de dólares, lo que suponía un 5% de su PIB.

La siguiente gráfica muestra el porcentaje que la economía informal supone sobre el PIB.

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Como bien podremos observar en el gráfico, nuestro país destaca también en este dudoso honor.

Volviendo al problema de distribución de renta que vive el país latino, donde las cuatro personas más ricas, representan el 9% del PIB, unos 50 millones de habitantes que representan al 54% de la población mexicana, viven en situación de pobreza.

Esto debe y puede reconducirse desde el gobierno, a través de un sistema impositivo justo, que haga pagar también a sectores, que históricamente no han pasado por el fisco, a pesar de sus importantes beneficios.

Debe llegar la solución con verdaderos profesionales llevando las riendas del país, imitando modelos de países sin este tipo de problemas. A lo mejor debe deshacerse en parte de esa excesiva dependencia de Estados Unidos, cuyas relaciones comerciales, suponen un 85% del total de las exportaciones (lo que venden a EEUU) mexicanas y un 65% si hablamos de importaciones (lo que compran a EEUU). Reducir esta dependencia y acercarse más a otras economías latinas, es lo que proponen los expertos para llegar a un desenlace que origine una economía más solidaria y acorde con los tiempos que corren.

Mucha suerte a mis amigos mexicanos.

Fue un verdadero placer para mis sentidos, disfrutar de la exuberante riqueza natural y cultural de aquella zona del país y por supuesto: de sus gentes.

Volveré.

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