SALARIOS Y PRODUCTIVIDAD: EUROPA Y SUS PETICIONES.


Españoles, Europa ha hablado.

El Ecofin, un órgano de la UE, formado por los Ministros de Economía y Finanzas de los países miembros, nos ha puesto deberes recientemente. Este organismo, que vela para salvaguardar la estabilidad económico financiera de la Europa en que vivimos, como si de un buen profesor se tratase, nunca deja de prestar especial atención, a los alumnos de la clase con mayores problemas de aprendizaje y adaptación.

¡Sorpresa!

España, nosotros, estamos en ese grupo, en el pelotón de los torpes. Los hay peores, que alivio, piensan desafortunadamente algunos. Y es que ya sabemos todos que mal de muchos, consuelo de tontos. El látigo del desempleo sigue azotando con fuerza a muchas familias españolas, que mientras escuchan incrédulas, las noticias y rumores de que hay recuperación económica, siguen ahogándose en la ciénaga del paro.

El Ecofin ha pedido a los de arriba, a los que gobiernan el estado, que vigilen afanosa y esmeradamente el presupuesto, para tratar de reducir el déficit público. Por si alguno lo dudaba, seguir conteniendo el gasto, es lo que toca.

Por otra parte, ha vuelto a insistir y a pedirnos, el giro que viene promoviendo en los últimos años en cuanto a la ligazón que debe existir entre salarios y productividad.

Este segundo punto, será hoy objeto de debate y explicación en el post semanal de La Bolsa De Lanza.

La productividad, ¿Cómo explicarla? Así:

Con 100 kg de madera, el señor Pérez, es capaz de fabricar 100 sillas. Sin embargo, también con 100 kg de la misma madera, el señor González consigue producir 150 sillas iguales que las de Pérez.

También puede ser entendida de esta otra manera:

El señor González es capaz de producir 150 sillas en una hora de trabajo mientras que el señor Pérez, con mucha menos experiencia en el puesto, sólo puede alcanzar el tope de 100 sillas.

En ambos casos, podemos afirmar que el señor González, es más productivo que el señor Pérez.

Con la idea de productividad explicada a grandes rasgos, podemos seguir avanzando en el asunto que estamos tratando.

Ligar los salarios a la productividad es entonces, pagar a cada trabajador en función de su rendimiento real. La idea y la propuesta en un principio parece justa, pero hay que tener cuidado, ya que encierra muchos matices y problemáticas.

En este caso, lo que preocupa a la Unión Europea no es que se esté aplicando de manera generalizada. Lo que nos pidió el Ecofin en su última reunión es que se vigile el hecho de no aumentar el salario, más de lo que aumente la productividad, ya sea a nivel individual o sectorial.

¿Por qué nos pide esto? A Europa, lo que más le preocupa de España, es su poco halagüeño nivel de desempleo. La tasa de paro en España es un lastre y una sucia mancha en el maravilloso pero probablemente utópico concepto de Europa que ellos pretenden concebir y amamantar.

¿Y qué tiene que ver el salario con todo esto?

La teoría económica ha postulado desde sus comienzos que un excesivo nivel del salarios, produce desempleo. Con un ejemplo se ve más claro. Si por ejemplo, todas las empresas del sector pesquero, decidiesen aumentar el salario de todos sus trabajadores por encima del aumento de su productividad, llegado este momento, el coste salarial de las empresas habría aumentado, disponiendo ahora de menos dinero en sus arcas para contratar a personal nuevo. Contratar personal nuevo es disminuir la tasa, pero claro, con menos dinero disponible, la probabilidad de bajar el paro, se verá claramente influida en sentido negativo.

Parece claro, pero no. Esto se puede y de hecho, está siendo debatido. Hay quiénes tienen derecho a pensar que si aumentamos los sueldos de forma generalizada, la gente saldrá a la calle a comprar más (aumento del consumo), con esto, las empresas ganaran más dinero y podrán crecer a mayor velocidad, generando entonces, nuevos puestos de trabajo.

A mi personalmente, me llama mucho la atención, como se puede ver y analizar la relación entre paro y salarios desde prismas opuestos y encontrarle un sentido lógico a cada una de las posturas.

Una vez explicado lo que nos han pedido desde la Europa desarrollada de los países que tenemos al norte, vamos a entrar un poco en si estamos en condiciones de realizar con éxito, los deberes que nos han mandado para el verano.

Partiendo desde la idea inicial, la de relacionar el salario de cada uno con su rendimiento o productividad, comienzan a avistarse los problemas en el horizonte.

Problemas de medición de la Productividad del trabajo.

No conozco vuestras circunstancias personales, pero supongo, y creo que acertadamente, que la mayoría de nosotros, de los que estamos trabajando, tenemos un salario completamente fijo. Puede que algunos, los que trabajen actualmente en puestos comerciales, cuenten en sus nóminas con un componente variable en función de sus ventas. En unos casos la parte fija puede suponer un alto porcentaje del sueldo final, y en otros casos, lo que nos pagan de sueldo fijo puede ser insignificante. Ya es cuestión de gustos.

Medir el trabajo de un comercial y pagarle un sueldo en función a su productividad parece fácil. Le pago en función de lo que venda. Con un operario de fábrica, puedo pagarle en función de las piezas que procese al día. Puedo ser empresario, querer hacer esto de ligar salarios y productividad y hacerlo muy fácilmente, unificando a trabajadores y pagándoles en función de los resultados del equipo.

¡Pues ya está, Europa! No se preocupe usted: We are ready.

One moment, please.

Tenemos un problema. En los puestos de tipo comercial o en puestos de fábrica, parece sencillo medir la productividad. Pero, ¿cómo mediría por ejemplo, la productividad de un puesto directivo? ¿Y la productividad de un administrativo?

He escuchado alguna que otra vez esas frases que dicen: “Son trabajadores no productivos” “Por sus características, tengo que pagarles un sueldo fijo”. Esto, puede ocurrir y ocurre ante la falta de recursos o de ganas para medir el desempeño de los que trabajan en esos puestos.

Si es por recursos, tiene su lógica. Si es por falta de ganas, deberíamos empezar a ponernos las pilas.

La mayoría de las veces, estaremos ante un problema de falta de recursos.

Supongamos que me dispongo a hacerlo, debería movilizar a todo el departamento de RRHH, si es que lo tengo, durante un tiempo a analizar el trabajo de cada individuo o de cada equipo de trabajo. Dinero gastado en observación, en análisis, en diseño de planes retributivos justos. Todo esto, en medio de el trajín diario que por suerte mantienen algunas empresas en relación con su actividad profesional. Y ya es una suerte mantenerlo, el panorama no invita mucho al lanzamiento de cohetes.

Pues no, como ya estáis pensando por adelantado algunos, la mayoría del las empresas del tejido empresarial español, no están preparadas para implantar esto que nos piden. La inmensa mayoría de las empresas españolas son PYMES o MicroPYMES y la productividad, aunque nos duela reconocerlo es una actriz secundaria y en muchas ocasiones, casi un extra, que sólo aparece “de refilón” en los asuntos del día. Tendrán que armarse de paciencia, los amigos del Ecofin.

Si bien en las empresas de gran dimensión, la brecha entre la productividad europea y la española no es tan acentuada, en las empresas con pocos empleados, las diferencias entre Europa y España, se disparan. Como hemos dicho antes, en España lo que hay mayoritariamente, son muchísimas empresas pequeñas, de ahí en que estemos tan lejos del resto de Europa en términos de productividad y por consiguiente, de salarios. He aquí una explicación muy significativa de porqué los sueldos en España son más bajos que en Europa.

Dicho todo esto la conclusión final puede ser comprensible y admisible:

En España no van a aumentar los sueldos hasta que no nos igualemos sectorialmente en niveles de productividad. Uno de los factores principales para aumentarla es mejorar la cualificación de los trabajadores que tenemos. El panorama generacional en este sentido no parece ser el más indicado. Ese insuficiente porcentaje de capital humano cualificado que poseemos deberá competir en inferioridad numérica, redoblar su esfuerzo, etc.

¿Tenéis paciencia y un confortable sofá?

Por vuestro bien, espero que sí.

Bye bye friends

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