TRABAJANDO EN EQUIPO: LA CARRETA. 


Buenos días querido empresario.

Buenos días queridos jornaleros.

Buenos días lectores. Como veréis, he saludado a los dos principales actores de este post. Con esto, pretendo conseguir que el artículo pueda ser leído desde el punto de vista de un trabajador o de un empresario. Si actualmente te encuentras en uno de estos dos grupos, te animo a seguir leyendo. Si por el contrario, aún sigues buscando empleo, aprovéchalo también. Imitar o parecer un PRODUCTOR, durante una entrevista de trabajo, te pondrá las cosas un poco más fáciles.

Para adentrarnos en la cuestión,sólo os pido que imaginéis una tradicional carreta de madera. De uno de sus laterales, cuelga un cartel que reza: SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Ante la carreta, una empinada cuesta y un enrevesado trayecto. Alrededor de la vieja estructura de madera, un grupo de personas, concretamente, un grupo de trabajadores.

De pronto, uno de ellos, mira apresuradamente su reloj y aunque aún faltan algunos minutos para el comienzo oficial de la jornada, agarra firmemente la carreta por sus dos pértigos y emprende, sin pensárselo dos veces, el escarpado camino que tiene que recorrer la carreta. Es un PRODUCTOR, sabe perfectamente a donde ir y como hacerlo. Es un emprendedor dentro de la empresa, o lo que es lo mismo, un intraemprendedor. Es proactivo y aporta ideas. Por poner un ejemplo, la semana pasada descubrió que engrasando los ejes de la carreta, el trabajo diario se hacía más fácil, tanto para el, como para sus propios compañeros. Un día le preguntaron en tono jocoso:

– Oye, ¿tú qué pretendes, heredar la empresa?
– Por supuesto, mi objetivo no es otro que llegar alto en la empresa, quiero dirigirla.

Esta firme respuesta, dejó patente el hambre el afán de superación de esta persona e incluso llegó a abrir un ápice, los ojos de aquel que hizo la famosa pregunta.

Unos minutos después, otro de los trabajadores, sujetó con fuerza y con sus dos manos, la carreta por uno de sus laterales. Empujaba vigorosa y eficientemente la carreta. Era un HACEDOR. Todavía no tenía la técnica ni la experiencia suficiente de su compañero de equipo, pero mostraba un enorme interés por aprender y mejorar. El Productor, era su espejo. Con un poco de orientación y entrenamiento, no hay dudas de que llegaría a ser un futuro Productor.

Habían pasado ya unos minutos desde la hora de inicio de la jornada laboral y un tercer trabajador, se incorporó al trabajo. De un salto, se subió en la parte trasera de la carreta y con su mano derecha, acompañaba el giro de la enorme y pesada rueda de madera. Haciendo honor a la verdad, su esfuerzo también contribuía a mover la carreta. Se trataba de un HACEDOR MENOS EFICIENTE, pero a fin de cuentas, un Hacedor. El muchacho, contaba con algo de voluntad para ayudar a su equipo, pero su presencia en el mismo, no afectaba en demasía, al resultado final de la empresa, a la velocidad con la qué se movía la carreta.

Veinte minutos más tarde, entró en escena una cuarta persona, otro integrante del equipo de trabajo. Con un dudoso y no testado método, empujaba la carreta simplemente dejando caer su propio peso. Hoy no estaba para grandes esfuerzos. Sin embargo, la semana anterior su actitud había sido bastante positiva e indudablemente su contribución había sido beneficiosa para el trayecto recorrido por la vetusta carreta de madera. Este tipo de trabajadores se denominan PTS, del inglés: Potential Trouble Source que traducido al castellano, hace referencia a una Fuente Potencial de Problemas. Su rendimiento era bastante irregular y a su vez imprevisible. Pasaba de ser el mejor a ser un lastre para la organización. Y lo peor de todo, su comportamiento era impredecible, trasladaba con demasiada “completitud”, lo personal a lo profesional y para ser honrados y claros, tenía mareados al resto del equipo.

En último lugar y con una excusa poco convincente, se había incorporado al trabajo un nuevo integrante de la plantilla. Entre perdones y risas, y eso sí, en la mayoría de los casos, con una actitud incluso amable para el resto de componentes del equipo de trabajo, comenzaba su jornada. Hoy tampoco era su día. Se sujetó con las dos manos de la parte trasera de la carreta y dejó caer todo su peso hacia atrás, en sentido opuesto a la dirección que debía tomar la carreta, la empresa. Sus pies horadaban el terregoso terreno, del que se componía la implacable y la vez empinada cuesta, e impedían el avance del carromato. Era un SP, del inglés: Suppressive Person, es decir, una persona supresiva, que aparte de contribuir negativamente al trabajo, hacía descender el rendimiento del equipo. Interrupciones, bromas de mal gusto, constantes perdidas injustificadas de tiempo, envidias, habladurías y otras acciones de similar naturaleza, eran su carta de presentación diaria. Un SP es el equipo, es una amenaza muy seria para cualquier empresa y debe ser detectado de inmediato. Una actitud SP, es un billete premiado con un despido inminente si eres un trabajador de este tipo.

De pronto y aparecida de la nada, una moderna carreta de madera de roble, pasó como un rayo por la derecha de nuestra carreta. Parecía una potente locomotora, su estruendo al pasar, no había sido nunca escuchado por los trabajadores de SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Era la competencia, que arrastraba velozmente su carreta. Tres productores tiraban de los pértigos y un hacedor ayudaba por la parte derecha. Eran sólo cuatro y nosotros cinco. Sin embargo, nos estaban ganando la carrera. De pronto, nuestro Productor, detuvo la carreta unos instantes, se dirigió hacia la parte trasera y le dijo en tono muy serio, pero de forma correcta:

– ¡No quiero verte más por aquí, fuera de nuestra carreta!

Antes de emprender de nuevo el camino, el Productor, organizó a sus trabajadores fijándose en cómo lo estaban haciendo los trabajadores de la carreta de roble.

Alcanzaron velocidades hasta ahora nunca experimentadas por SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Y lo mejor de todo, llegaban a sus casas menos fatigados, debido al reposicionamiento de su forma de empujar la carreta. Ahora todo rodaba mejor.

Bueno lectores, pues ahora toca el “Colorín Colorado”.

El objetivo del post debrería ser responder a esto:

¿Qué tipo de trabajador soy?

¿Qué tipo de trabajadores tengo?

Hasta más ver, lectores.

Un abrazo.

El post que acabáis de leer, es una redacción, más o menos acertada, que he querido hacer de este video que el otro día me encontré en YouTube.

VER VÍDEO

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