ESTO NO TIENE ARREGLO.

Con poco listo que uno sea, ya sabe la frase que le espera cuando uno piensa en llevar a reparar esa televisión que había comprado hace apenas cuatro años:

“Eso no merece la pena arreglarlo”.

“Le va a salir más cara la reparación que un aparato nuevo”.

“Lamento comunicarle que ya no se fabrican piezas de ese modelo”.

Pero en realidad, el dependiente está pensando algo más parecido a esto:

“¡Insensato! ¿Que hace trayéndome ese modelo de televisión de hace 4 años? ¿Acaso espera que se lo repare?”.

Y tu suegra, al enterarse de la triste noticia de que se ha estropeado la caja tonta, exclama:

“Si es que…¡Ya no hacen cosas como las de antes!”.

Que mala suerte tiene el ser humano, en estos últimos años de pillería pro consumista generalizada, la vida útil de una gran cantidad de artículos, ha disminuido drásticamente. Los avances tecnológicos constantes no han conseguido alargar ni mantener la duración en años de cualquier cosa que compremos. Eso si, en esa televisión curvada último modelo, puedes verle a tu actor favorito y con todo detalle, hasta el más insignificante vello que le asome por la epidermis. Pronto, será suficiente con que las señoras, que en ese momento están fregando los cacharros de la última cena, a pesar de tener sus manos empapadas, digan desde la otra punta de la casa:

“Poner Sálvame, telecinco”.

Para que acto seguido, el aparato reconozca la orden de voz y encienda la tele de forma casi milagrosa.

Pero claro, avanzar tecnológicamente en aras de aumentar la durabilidad de un producto, no. Eso ni pensarlo, más bien todo lo contrario. Condenar al producto a una muerte segura, desde el momento que nace, es la moda que ha reinado y reina en estas últimas décadas.

Este fenómeno, para mí, un engaño en toda regla, se denomina obsolescencia programada y hoy será el protagonista de mi artículo.

El término obsolescencia, viene de obsoleto, que significa anticuado, inadecuado a las circunstancias actuales. Entonces, programar la obsolescencia, no es más que determinar a conciencia una fecha futura en la cual, el aparato tendrá muchas dificultades para sobrevivir. 

Por ejemplo, tras hacer una serie de pruebas, la empresa sabe aproximadamente, que ese chip que lleva dentro nuestro móvil, fallecerá quemado por el uso, dentro de dos años. Por supuesto, esa empresa, no tiene la más mínima intención de que el recambio de esa pieza, este disponible para cuando llegue ese momento. A ella, lo que le interesará en ese momento, es venderte a toda costa, su último estreno en telefonía móvil. Siguiendo con los móviles, a las compañías, se les ve el plumero en este sentido, cuando empiezan a sacar aplicaciones que ya no funcionarán en nuestros antiquísimos modelos.
Utilizar materiales de baja calidad y resistencia, es otra de las armas usadas, para obligarnos a comprar un producto, en intervalos más cortos de tiempo.

Investigando un poco sobre el tema, puedes leer datos tan escalofriantes como que el porcentaje de aparatos electrodomésticos que se deben reemplazar en sus cinco primeros años de vida se ha duplicado entre 2004 y 2012.
No siempre es culpa de los productores, dicen las estadísticas, que el 60% de los individuos que compran una televisión plana nueva, lo hacen porque ya se han aburrido de su viejo televisor. Pasa igual con los teléfonos móviles, somos nosotros mismos los que nos generamos la necesidad de cambiar un artículo que funciona a la perfección, por otro modelo reciente, cuya pantalla ha crecido medio centímetro. ¡Medio centímetro! ¡El tamaño importa! Además, con ese megapixel adicional que trae la cámara del nuevo modelo, saldré más favorecido en mis selfies.

Poner obstáculos a las reparaciones, es un síntoma evidente de programar obsolescencia. Tornillos fabricados para girar en una sola dirección, y piezas incrustadas en los lugares más inaccesibles de una lavadora, son ejemplos reales de prácticas llevadas a cabo en la actualidad.

Tostadoras, exprimidores, cafeteras, una maquinilla eléctrica de afeitar, sea lo que sea, podemos estar seguro de que pronto, estará en lo más profundo de nuestro cubo de basura. Podrían haber sido diseñados para resistir más eficientemente el uso y el paso del tiempo, pero no, no ha sido así. No se ha querido que sea así.

Hay un ejemplo histórico y posiblemente, de los primeros casos de obsolescencia programada. Ocurrió en Estados Unidos en el año 1924, cuando un grupo de empresarios y empresas, entre ellas General Electrics, acordó limitar la duración de sus bombillas, capaces de aguantar 2500 horas, a tan sólo 1000 horas. Según ellos, esto se hizo para regular el mercado e impedir la entrada de competencia que producía a baja calidad y a bajo coste. Muy bueno.

Cuentan los periódicos, que una vez Apple, allá por el año 2003, fue obligada por una sentencia judicial a retomar la fabricación de las baterías de repuesto de uno de sus modelos de mp3. Los demandantes, demostraron que el gigante de Cupertino, intencionadamente, había creado una batería cuya vida útil era considerablemente inferior a la del aparato al que alimentaban. Impresionante. Lo peor de todo, es que yo sospecho que estas mismas prácticas, se siguen repitiendo en nuestros días.

Otro argumento fabuloso para desenmascarar este fenómeno de obsolescencia programada, es la garantía ofrecida. En un pasado mejor, las empresas competían entre sí, por fabricar un producto de calidad, que resistiese estoicamente el paso del tiempo. Como eran tiempos mejores en lo que a honradez se refiere, con la compra de su producto, ofrecían al consumidor garantías de hasta diez años. ¿Hoy? Dos años que te ofrecen y porque les obliga la ley.

Países como Francia, ya luchan contra esta mala práctica y tienen en fase ya muy avanzada, una ley que pretende sancionar con multas de hasta 300.000€ y penas de hasta dos años de cárcel, para las empresas que deliberadamente, incurran en estos hábitos.  

Otra cuestión relacionada con esta temática, es el tema del medio ambiente, comprar un aparato nuevo cada vez con una frecuencia mayor, implica a su vez, deshacerse de otro, que pasará a tener la consideración de desecho. Es por esto, que en las propuestas legales efectuadas por nuestro vecino desarrollado, se incluyen medidas encaminadas a fomentar la utilización de piezas reutilizables en los aparatos eléctricos. Disminuir los residuos debe ser tarea de productores y consumidores, eso está cristalino.

En fin, hoy he querido esclarecer otra de las malas prácticas con las que convivimos y que para muchos pasan totalmente inadvertidas. Puede que alguno,de ustedes hayáis encontrado ahora una explicación a ese progresivo, misterioso y voraz deterioro que sufren los artículos que compramos en la actualidad. 

Pero no pasa nada, hay problemas aún más graves. Dejemos pues, que nos engañen un tiempecito más en este aspecto.

Pasad buena semana, amigos.

Anuncios

ADIÓS AL BIBLIA-CV

Las vueltas que da la vida. He pasado, de enviar curriculums como un poseso, a ser yo el que los reciba. En ellos, veo casi siempre, los mismos errores que yo cometía en mis inicios. Es por eso que he decidido escribir algo sobre esto.
Hace ya cerca de dos años era yo el que me encontraba frente a mi currículum, retándolo con una mirada penetrante y analítica, mientras pensaba en mis adentros: ¡Vaya montón de folios inútiles que tengo por currículum!

Las estadísticas de InfoJobs me recordaban todos los días el hecho de que había enviado mi CV a diferentes candidaturas más de cien veces. Y no, el resultado no llegaba. Esa obsoleta montaña de folios A4 no conseguía acaparar la atención de nadie.

Trabajo no había por ningún sitio pero las herramientas y sitios para la búsqueda de empleo se reproducían en estos tiempos como plaga de cucarachas: el monopolio en este mercado de InfoJobs ya no era tan patente. Ahora teníamos también Infoempleo.com, trabajar.es, buscotrabajo.es quierotrabajaraquialquierprecio.org, etc. De esta manera, podíamos seguir probando infinitas combinaciones en Google para encontrar cientos de webs que se dedicaban a lo mismo. A anunciar puestos de trabajo. Unas más serias, cercanas al impecable estilo de InfoJobs, pero también otras, sin mecanismos de control alguno, infectadas de trabajo basura e incluso de un amplio y variado surtido de estafas.

Poco después de la proliferación de estos sitios, empezaron a emanar, como lo hace el agua cuando atraviesa la roca, las redes sociales profesionales y los blogs relacionados con el empleo: LinkedIn, Xing, Viadeo, etc.
Como estaba parado y me aburría solemnemente, poco a poco, fui introduciéndome en ellas y generando casi sin darme cuenta, una considerable red de contactos. También me sirvieron para retomar el contacto, con antiguos compañeros de trabajo y profesores. Había de todo, empresarios consolidados, recruiters por doquier, personas buscando empleo con estrategias más o menos acertadas, trabajadores de perfil medio, por destacar algunos, de los muchos tipos de personas que podías encontrar por esos lares.

Pues bien, volviendo al tema, la cosa parecía clara. Seguro que podía usar toda esa maraña llamada empleo 2.0, para encontrar a algún alma caritativa, que le echase un vistazo a mi currículum. Y no para contratarme, sino para ayudarme a ser contratado por otros. 

Así lo hice.

Mi currículum fue revisado por tres personas. Miento. Por cuatro, sólo que uno de ellos, en su pleno derecho, quería cobrar antes de ofrecerme sus conclusiones y yo no estaba económicamente para tal dispendio. 
Aquel currículum que yo había elaborado artesanalmente y que creía bastante bueno fue remodelado en diversos sentidos:

En las tres aportaciones que obtuve, hubo modificaciones generales pero también específicas. Os las cuento:
Por supuesto, la foto inicial que tenía no era apropiada para el tipo de trabajo que andaba buscando. Con esto quiero decir que pongas una foto con chaqueta si estás buscando trabajo de comercial, pero no lo hagas si quieres entrar como vendedor de ropa, a una de las muchas firmas “modernas” que hay. Puede que para esto, sea mejor mostrar una foto con un look más desenfadado. Conclusión: adapta la foto al tipo de trabajo que estás buscando.

Era un montón de folios antiguo (tres páginas que parecían una maldita sopa de letras) y se transformó en un folio y tres o cuatro líneas mas, con varios links o enlaces a mis redes sociales y más tarde a mi blog. Lógicamente empecé a cuidar el contenido de mi Facebook, tuiter y compañía.

En cada experiencia profesional, ordenada cronológicamente en sentido inverso, comencé a venderme cual cargamento de sandías. Pasé de aportar información absurda a centrarme en los logros que había conseguido en cada puesto. También especifiqué, clara, pero brevemente las funciones realizadas y el motivo del cambio. Para añadir algunos de los logros, tuve que pensar concienzudamente a veces. En otros puestos si veía claro lo que había conseguido. También me pasó que en algunas de mis experiencias profesionales, no tenía logro alguno que contar. Da igual, al menos lo mucho o poco bueno que hayáis conseguido, debéis ponerlo sí o sí. Incluso en negrita, si procede. Véndete amig@, véndete.
También en este sentido, gusta mucho a los reclutadores conocer las causas o motivos del cambio.

Más tarde, llegó la hora de mantener pulsada un rato, la tecla de borrar. Cursos que todo el mundo tenía o que no guardaban relación alguna con el trabajo que yo estaba buscando fueron exterminados de mi currículum sin el menor atisbo de compasión. También borré todo rastro de trabajos esporádicos que ya no guardaban relación alguna con lo que buscaba en la actualidad. Así que ya sabes, si estás optando a un puesto de administrativo, no le cuentes al reclutador las experiencias inolvidables vividas aquel verano que trabajaste como camarero en el chiringuito de tu pueblo.

Cada vez que el Word, me confesaba que teníamos una página menos, sentía una inmensa sensación de euforia y alivio. Ahora que tenía una información menos abundante, pero más precisa, llegó el momento de ordenarla y hacerla atractiva visualmente o al menos, fácil de masticar con un simple bocado. El orden cronológico inverso, no era solo de aplicación para las experiencias profesionales, para los estudios y cursos, había que hacer lo mismo, destacando claramente, la de mayor relevancia. Las fechas de inicio y final, bien caritas. Pero las importantes, no las fechas del centenar de cursos que hayas realizado. Para estos, a lo mejor es mejor poner la duración en horas, que ocupa menos espacio.

En el nivel de inglés también estaba equivocado. Me había sobrevalorado y más tarde me di cuenta de que hacerlo, no tenía sentido alguno, ya que el “beneficio” que obtienes al ponerlo en el currículum se disipa fulminantemente ante una prueba oral o escrita. No mientas. Ojo, tampoco te infravalores en cuanto al nivel de tus idiomas.

Para hacerlo atractivo visualmente, debes cuidar los espacios y márgenes. Repito lo de no tener una sopa de letras por currículum. Usar distintos tamaños y fuentes (tipos de letra). Hay vida más allá de la Verdana y de la Times New Roman. Creedme, la hay. Otro aspecto a tratar, si lo vas a entregar físicamente, es la posibilidad de imprimirlo a color y en buena calidad. Abandona aquella vieja impresora, que deja mas rayas que un tractor en una plantación de patatas. ¿Qué es caro imprimir a color? En muchos casos, imprimir cinco CVs en condiciones, puede tener más efecto que hacer cien en ese tono blanco y negro desgastado. Todo cuenta amigos, todo.

No sé si me he dejado en el tintero, alguno de los consejos básicos sobre la redacción de tu CV. Espero que no. No obstante, antes de irme, quiero dar el último. Hay que ser creativos e intentar hacer algo diferente a los demás desempleados, tus competidores. Por ejemplo, ¿No te puede dar muchos puntos si copias y pegas tu CV en un folio o formato que contenga el logotipo de la empresa a la qué se lo vas a enviar? También por ejemplo, podrías usar de fondo, el color corporativo de la compañía a la que aspiras. Hacer algo más visual aún es también otra opción: ¿Qué te parece una silueta de la que salgan flechas hacia cuadros en los que se describan tus habilidades y experiencias adquiridas en cada puesto de los que aparecen? ¿Y si de la cabeza salen flechas que describan tus estudios? Yo pienso que estas cosas, que a bote pronto, pueden parecer muy transgresoras, pueden sin lugar a dudas, funcionar y ayudarte a conseguir ese trabajo que tanto ansías. 

Recuerda, diferénciate del resto.

Bueno lectores, con estas líneas espero haber aportado algo a alguien. Al menos, esa era mi intención. Puede que haya sido demasiado directo en algunas de mis afirmaciones y quiero pedir disculpas si a alguien he podido molestar, pero es que hay errores, que debemos dejar de cometer inmediatamente si queremos enderezar el camino en esta agotadora y afanosa búsqueda.

Mucha suerte y ánimo si estás buscando trabajo.

Sayonara Babies 😉
   

MANAGEMENT, COACHING, LIDERAZGO: ¿PATRAÑA?

Es tiempo de crítica.

Crítica que implica autocrítica.

Siempre he sido muy partidario de ella.

La primera burbuja de management no se produjo en este mundo virtual 2.0. en el que vivimos. Ya en la década de los noventa, hubo un boom. Se publicaban libros de temática empresarial como rosquillas, todos los métodos que surgieron como de la nada, se vendían como un éxito seguro para su compañía, no importaba el sector en el que operases ni la foto de tu situación en ese preciso momento. Todos esperaban salivando, la salida a las tiendas de un nuevo éxito, para leerlo y luego vomitar su jerga, sin pararse a pensar ni un momento, si existía una viabilidad física,económica y financiera, para hacer realidad esa nueva doctrina en mi empresa. 

Y después de esto,vino la segunda burbuja de management, la de nuestros días.
¡Estamos salvados, hemos encontrado la gallina de los huevos de oro! 

Con la explosión 2.0. que experimentamos por primera vez hace ya un tiempo considerable, se creó un vergel infinito en el que individuos como yo, podíamos retozarnos y revolcarnos como cerditos en barro, recibiendo y aportando información al libre albedrío y creando disciplinas en las que gastar parte de nuestro tiempo. Bueno en realidad, yo he empezado hace poco más de un año, pero me incluyo en la cesta para hacer ejercicio de auto crítica y puesto que escribo sobre estos temas en la actualidad.

Si hablamos de disciplinas como la organización empresarial, liderazgo, coaching, los recursos de los que disponemos para encontrar la clave del éxito son asfixiantes, innumerables, cuantiosos…

En este campo, pocos son los que se paran a pensar si todas las aportaciones teóricas de estas disciplinas son la causa del éxito o el efecto del mismo, el detonante de un gran logro o la consecuencia de dicho logro.
Veamos. Leer cien libros de temática y aplicar con pasión todos sus principios y recomendaciones…¿Es sinónimo de éxito?,¿Es siempre posible? ¿No necesitaríamos primero haber tenido algo de éxito para obtener los recursos que te permitan aplicar todas estas medidas? Acciones como: contratar verdaderos líderes, establecer unas medidas de conciliación laboral utópicas, recompensar generosamente, motivar con acciones vírales tienen un coste que no todo el mundo se puede permitir.

Yo pienso que no es tan fácil establecer una cultura corporativa de manual, cuando por ejemplo, la situación financiera de la empresa es crítica. Primero hemos tenido que haber tenido éxito para obtener los recursos que nos permitan implantar todo esto que tan buena imagen y tan buenos resultados proporcionará a mi empresa. No iba a ser tan fácil el asunto. ¿No lo suponíais?

Otro concepto muy de moda es el liderazgo y sus teorías. En la repetitiva frase, casi doctrina, que nos invita y casi coacciona para que tengamos líderes carismáticos en nuestra empresa, podríamos echar el freno de mano y pensar en si se puede introducir de golpe y porrazo un líder carismático en cualquier organización que se nos antoje. ¿No ha debido esta persona ganarse previamente ese carisma mediante talento comprado con recursos provenientes de éxitos previos? Parece claro, para alcanzar el nivel de carisma que tuvo Steve Jobs, necesitó altas dosis de éxito previo, ganadas a base de trabajo duro, inteligencia y otros atributos bien distintos del carisma, que por tanto, no parece causa del éxito.

Siguiendo con el pequeño repaso de conceptos, quiero adentrarme ahora en otra forma de trabajar muy de moda: Se comenta y se lee que una empresa obtendrá mejores resultados si fomenta la autonomía de sus trabajadores, evitando así tareas muy mecánicas y repetitivas en forma de mecanismos de control, que entre otros efectos perniciosos, como un alto coste de oportunidad (durante el tiempo que estamos controlando estamos dejando de hacer otras tareas que posiblemente nos reportarían mayores beneficios), minan poco a poco la moral del subordinado, que tiene pequeñas crisis emocionales cada vez que le revisan su trabajo. Ahora bien, puedo yo implementar este sistema de otorgar autonomía si el perfil de mis empleados es más bien poco talentoso. Puede que para esto necesite trabajadores con talento. Y el talento, créanme, se paga mediante un éxito prevío. Otra vez necesito del éxito para establecer medidas de autonomía que eviten el micromanagement (Serie de tareas repetitivas que establece el superior para controlar al subordinado). 

Ya el culmen lo alcanzamos cuando hablamos de la necesidad de tener pequeños emprendedores dentro de nuestra empresa. Pedir que todo el mundo aporte ideas, sea lanzado, proactivo, a veces y en determinadas ocasiones, no es la mejor solución. Cuidado, puede que sea altamente beneficioso para mi empresa de 100 trabajadores, que tres o cuatro de ellos (un 3% – 4% de la plantilla) tengan un marcado y claro perfil emprendedor. Pero si este porcentaje se elevase sin mesura, podríamos encontramos con graves problemas de indisciplina, altas asunciones de riesgo…No hay que olvidarse que la gente brillante es normalmente más difícil de dirigir y de encajar en las maneras tradicionales de trabajar de la compañía. También tendríamos que controlar el hecho de que suelen ser personas amantes del riesgo, que creen y apuestan con mayor frecuencia que otros, por cambios e inversiones difíciles, que no siempre tienen porque salir bien. A fin de cuentas son personas y también se equivocan. De esta manera, llenar tu empresa de emprendedores no es sinónimo de tener éxito garantizado, más bien de lo contrario. Sin embargo, con éxito previo, si podrás tener y mantener a ese pequeño porcentaje que tan importante es para tu compañía.

Uno de los sueños de última moda, y que yo mismo, también veía como causa del éxito, es el tema de conceder beneficios a los empleados con el fin de mejorar el clima laboral, la motivación. Ya nos gustaría a muchos poner siete PlayStations4 en el office, aumentar el tiempo de los descansos, regalarles maravillosos viajes a los empleados más productivos, dedicar más minutos a realizar juegos en equipo y otra serie de medidas aplicadas por gigantes como Google, Apple, etc. No amigos, para poder hacer eso, debimos o necesitaremos tener un éxito previo. Todo ese marco teórico práctico tan bonito requiere de una inversión en tiempo y dinero, que no todos los sectores, empresarios, empresas, pueden permitirse. Para que en un futuro sea posible, otra vez más habrá que emplear muchas horas de trabajo duro, esfuerzo, constancia. Sin mucho de esto, no llegará el éxito ni nada de lo anterior.

La idea de escribir este post surgió cuando un buen amigo, me invitó a leer esté artículo. Sin duda, la reflexión que analizaba la relación causa efecto de todas estas variables que hemos leído, me pareció de lo más interesante y me sirvió para llegar a entender que hasta que con mucho esfuerzo, trabajo, tiempo, haya alcanzado dignas cotas de éxito profesional, no consideraré como una causa del éxito de nadie, ninguna de las aportaciones que hago periódicamente en este blog. Como decía antes me autocritico y os advierto que muchos de los consejos personales que doy o que he dado son aún desde la inexperiencia, o al menos desde una experiencia profesional y personal a la que le queda mucho que crecer, por eso deben ser leídos e interpretados con cautela.

Entenderé desde hoy que cada consejo que doy, no va a funcionar en otros  si no van acompañados del trabajo y de los muchos y muy duros esfuerzos que en cada momento realicé. 

Tampoco funcionarán si no son guiados con cierto talento o al menos algo de cordura, claro. 

Y caerán en saco roto si no nos armamos de paciencia y constancia.

Esto es lo que pienso.

TRABAJANDO EN EQUIPO: LA CARRETA. 

Buenos días querido empresario.

Buenos días queridos jornaleros.

Buenos días lectores. Como veréis, he saludado a los dos principales actores de este post. Con esto, pretendo conseguir que el artículo pueda ser leído desde el punto de vista de un trabajador o de un empresario. Si actualmente te encuentras en uno de estos dos grupos, te animo a seguir leyendo. Si por el contrario, aún sigues buscando empleo, aprovéchalo también. Imitar o parecer un PRODUCTOR, durante una entrevista de trabajo, te pondrá las cosas un poco más fáciles.

Para adentrarnos en la cuestión,sólo os pido que imaginéis una tradicional carreta de madera. De uno de sus laterales, cuelga un cartel que reza: SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Ante la carreta, una empinada cuesta y un enrevesado trayecto. Alrededor de la vieja estructura de madera, un grupo de personas, concretamente, un grupo de trabajadores.

De pronto, uno de ellos, mira apresuradamente su reloj y aunque aún faltan algunos minutos para el comienzo oficial de la jornada, agarra firmemente la carreta por sus dos pértigos y emprende, sin pensárselo dos veces, el escarpado camino que tiene que recorrer la carreta. Es un PRODUCTOR, sabe perfectamente a donde ir y como hacerlo. Es un emprendedor dentro de la empresa, o lo que es lo mismo, un intraemprendedor. Es proactivo y aporta ideas. Por poner un ejemplo, la semana pasada descubrió que engrasando los ejes de la carreta, el trabajo diario se hacía más fácil, tanto para el, como para sus propios compañeros. Un día le preguntaron en tono jocoso:

– Oye, ¿tú qué pretendes, heredar la empresa?
– Por supuesto, mi objetivo no es otro que llegar alto en la empresa, quiero dirigirla.

Esta firme respuesta, dejó patente el hambre el afán de superación de esta persona e incluso llegó a abrir un ápice, los ojos de aquel que hizo la famosa pregunta.

Unos minutos después, otro de los trabajadores, sujetó con fuerza y con sus dos manos, la carreta por uno de sus laterales. Empujaba vigorosa y eficientemente la carreta. Era un HACEDOR. Todavía no tenía la técnica ni la experiencia suficiente de su compañero de equipo, pero mostraba un enorme interés por aprender y mejorar. El Productor, era su espejo. Con un poco de orientación y entrenamiento, no hay dudas de que llegaría a ser un futuro Productor.

Habían pasado ya unos minutos desde la hora de inicio de la jornada laboral y un tercer trabajador, se incorporó al trabajo. De un salto, se subió en la parte trasera de la carreta y con su mano derecha, acompañaba el giro de la enorme y pesada rueda de madera. Haciendo honor a la verdad, su esfuerzo también contribuía a mover la carreta. Se trataba de un HACEDOR MENOS EFICIENTE, pero a fin de cuentas, un Hacedor. El muchacho, contaba con algo de voluntad para ayudar a su equipo, pero su presencia en el mismo, no afectaba en demasía, al resultado final de la empresa, a la velocidad con la qué se movía la carreta.

Veinte minutos más tarde, entró en escena una cuarta persona, otro integrante del equipo de trabajo. Con un dudoso y no testado método, empujaba la carreta simplemente dejando caer su propio peso. Hoy no estaba para grandes esfuerzos. Sin embargo, la semana anterior su actitud había sido bastante positiva e indudablemente su contribución había sido beneficiosa para el trayecto recorrido por la vetusta carreta de madera. Este tipo de trabajadores se denominan PTS, del inglés: Potential Trouble Source que traducido al castellano, hace referencia a una Fuente Potencial de Problemas. Su rendimiento era bastante irregular y a su vez imprevisible. Pasaba de ser el mejor a ser un lastre para la organización. Y lo peor de todo, su comportamiento era impredecible, trasladaba con demasiada “completitud”, lo personal a lo profesional y para ser honrados y claros, tenía mareados al resto del equipo.

En último lugar y con una excusa poco convincente, se había incorporado al trabajo un nuevo integrante de la plantilla. Entre perdones y risas, y eso sí, en la mayoría de los casos, con una actitud incluso amable para el resto de componentes del equipo de trabajo, comenzaba su jornada. Hoy tampoco era su día. Se sujetó con las dos manos de la parte trasera de la carreta y dejó caer todo su peso hacia atrás, en sentido opuesto a la dirección que debía tomar la carreta, la empresa. Sus pies horadaban el terregoso terreno, del que se componía la implacable y la vez empinada cuesta, e impedían el avance del carromato. Era un SP, del inglés: Suppressive Person, es decir, una persona supresiva, que aparte de contribuir negativamente al trabajo, hacía descender el rendimiento del equipo. Interrupciones, bromas de mal gusto, constantes perdidas injustificadas de tiempo, envidias, habladurías y otras acciones de similar naturaleza, eran su carta de presentación diaria. Un SP es el equipo, es una amenaza muy seria para cualquier empresa y debe ser detectado de inmediato. Una actitud SP, es un billete premiado con un despido inminente si eres un trabajador de este tipo.

De pronto y aparecida de la nada, una moderna carreta de madera de roble, pasó como un rayo por la derecha de nuestra carreta. Parecía una potente locomotora, su estruendo al pasar, no había sido nunca escuchado por los trabajadores de SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Era la competencia, que arrastraba velozmente su carreta. Tres productores tiraban de los pértigos y un hacedor ayudaba por la parte derecha. Eran sólo cuatro y nosotros cinco. Sin embargo, nos estaban ganando la carrera. De pronto, nuestro Productor, detuvo la carreta unos instantes, se dirigió hacia la parte trasera y le dijo en tono muy serio, pero de forma correcta:

– ¡No quiero verte más por aquí, fuera de nuestra carreta!

Antes de emprender de nuevo el camino, el Productor, organizó a sus trabajadores fijándose en cómo lo estaban haciendo los trabajadores de la carreta de roble.

Alcanzaron velocidades hasta ahora nunca experimentadas por SUFRIMIENTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Y lo mejor de todo, llegaban a sus casas menos fatigados, debido al reposicionamiento de su forma de empujar la carreta. Ahora todo rodaba mejor.

Bueno lectores, pues ahora toca el “Colorín Colorado”.

El objetivo del post debrería ser responder a esto:

¿Qué tipo de trabajador soy?

¿Qué tipo de trabajadores tengo?

Hasta más ver, lectores.

Un abrazo.

El post que acabáis de leer, es una redacción, más o menos acertada, que he querido hacer de este video que el otro día me encontré en YouTube.

VER VÍDEO