MIDIENDO LA MISERIA: LA CURVA DE LORENZ Y EL COEFICIENTE DE GINI.


Hambruna, pobreza, mortalidad infantil, exceso, opulencia, salarios desorbitados…¿Cuántas veces habremos exclamado o habremos escuchado la frase “Ay hijo, que mal repartido está el mundo”? Esta expresión, que por cierto, no la pondría como ejemplo en un manual de gramática, ha sido y es utilizada en innumerables ocasiones cuando percibimos que algo no es justo, mejor dicho, que algún reparto no es justo.

Pronunciamos con énfasis e ironía aquello de “Igualitos somos todos” o “Pa los desgraciaos se hizo la horca” cuando vemos al vecino aparcar su fastuoso vehículo recién comprado, en su plaza de garaje privada. Seguro que también nos indignamos profundamente cuando la prensa nos desvela el último dato sobre el salario anual de ese conocido o desconocido futbolista que acaba de aterrizar en España.

El corazón se nos encoge a la par que nuestro estómago nos demanda saliva, cuando el telediario de turno nos muestra las desgarradoras imágenes de un hospital infantil de un país tercer mundo, donde miles de angelitos, hacen cola para aferrarse a una muerte muy próxima.

A las pocas semanas de empezar la carrera de economía ya me había dado cuenta que el principal problema de la economía era sin lugar a dudas, la mala distribución que nosotros los individuos, hacemos de la renta. La riqueza, recurso que mece al mundo, de un lado para el otro, debiera estar más equitativamente distribuida para subsanar algunos de los males mencionados con anterioridad.

Todos sabemos esto, pero, ¿Sabemos cómo se mide? Puede que muchos no así que hoy en LA BOLSA DE LANZA, vamos a ver dos instrumentos creados por el hombre para medir el grado de desigualdad en la distribución de la renta dentro del mundo, de un continente, de un país o de cualquier muestra de población objeto de análisis.

Estos instrumentos son La Curva de Lorenz y el Coeficiente de Gini.

La Curva de Lorenz es una magnífica herramienta visual para ver esto. En el eje horizontal del gráfico se representa la población a estudiar, medida en tantos por ciento. Por su parte, en el eje vertical se mide, también de forma porcentual, la renta, el ingreso de las familias de susodicha población. La línea negra, que es una recta de 45°, muestra las situaciones hoy utópicas, puntos en los que el reparto de la renta es perfecto. Si tomásemos como muestra por ejemplo, al 30% o al 50% de la población, veríamos que esta posee el 30% y el 50% respectivamente, del dinero que existe en esta economía.

La línea azul es la curva de Lorenz de un país imaginario azul, que reparte la renta peor que el otro país imaginario que tenemos que visualizar mentalmente al observar la curva de Lorenz del país imaginario de color rojo.

El país azul distribuye su renta horrorosamente mal, el 40% más pobre, recibe menos del 20% del dinero disponible.

El país rojo lo hace un poco mejor y en él, el 40% más pobre, dispone de un poco más del 20% del dinero disponible.

Visto esto, sería relativamente fácil representar la curva para cada país y así poder ver quién tiene su renta, mejor repartida.

También podemos visualizar lo bien o mal repartido que está el dinero viendo el tamaño del área comprendida entre la linea negra y la curva de Lorenz de cada país. A mayor tamaño, peor distribución. A este aréa se le llama formalmente, area de concentración.

Y a partir del área de concentración, se obtiene otro famoso intrumento medidor de la desigualdad en el mundo, el coeficiente de Gini. Con este gráfico, lo entenderemos perfectamente pues el coeficiente es justamente el resultado de dividir la parte amarilla “a” entre la suma de “a” y la parte blanca “b”. En resumidas cuentas el coeficiente se obtiene aplicando esta sencilla fórmula.

G = a / (a + b)

Al multiplicarlo por cien, obtenemos el Índice de Gini, que tomaría valores entre cero y cien.

Dejando al índice y volviendo al coeficiente, tenemos que saber que este está comprendido entre cero y uno, significando los valores próximos a uno, redistribuciones inadecuadas de la renta. Por ejemplo, si fuese exactamente uno, una sóla persona, poseería toda la riqueza…¡Buf! Huyamos de eso.

Como dato curioso os diré que Noruega tiene un coeficiente de 0’226 y que en las Seychelles el coeficiente anda por el 0’65. ¡Qué bien se lo montan los ricachones allí! En fin. Para los más curiosos os dejo este gráfico mundial, donde podréis ver como se parte y reparte “el bacalao” en los diferentes países del globo.

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