SOY UN TORNILLO (Originalmente publicado el 29 de diciembre de 2014)


Fue durante una comida navideña con unos amigos, cuando uno de ellos me comentó que había leído mi artículo “Soy un tornillo” y que le había gustado pero que le parecía, podía perjudicarme al ser visto por la empresa para la que he trabajado durante los últimos meses. Con este comentario, ya habían sido dos las personas que me habían indicado que el post no era apropiado para la situación en la cual me encontraba. De este modo, decidí quitarlo, con todo el dolor de mi inspiración. Hoy 16 de febrero decido volver a compartirlo con vosotros, esta vez para siempre.

(Originalmente publicado el 29 de diciembre de 2014)

Soy un tornillo.

Un pequeño tornillo, de unos diez gramos, que habita aparentemente tranquilo en un majestuoso engranaje de toneladas de peso. Eso es lo que soy. Ser un tornillo es un privilegio que me ha concedido OP PLUS, empresa del Grupo BBVA, encargada de toda la gestión administrativa del Banco y en la que trabajo desde hace poco tiempo.

Nunca olvidaré que fue la primera empresa que me abrió las puertas tras un largo periodo en el paro y eso, se lo agradeceré siempre. A los pocos días de conseguir el empleo, un amigo me felicitó pero a su vez me advirtió de que mi metamorfosis desde humano hacia tornillo estaba a la vuelta de la esquina.

Mi nueva vida de tornillo me está generando sensaciones tanto positivas como negativas.

Hay días que siento que soy un tornillo imprescindible e importante y que, sin la sencilla labor que estoy realizando, no saldrían adelante los cientos de préstamos y refinanciaciones, que se producen a diario, en el Universo BBVA.

Otros días me siento como un tornillo de la marca Ferrari, que han pegado con silicona de los chinos, en un vetusto Seiscientos. Yo creo que debido a mi mentalidad emprendedora, me siento fuera de mi zona de confort cuando carezco de responsabilidades o cuando me falta mi montón de folios con nuevas materias que aprender para seguir desarrollándome profesionalmente.

Soy un tornillo feliz. Trabajo con tornillos, tuercas, clavos, etc, que me han acogido muy bien. El lugar de trabajo cuenta con todas las herramientas necesarias para desarrollar las tareas que se me encomiendan. En otros entornos profesionales, no he podido aseverar lo mismo.

Veo muchos tornillos a diario como yo, y veo también muchas llaves inglesas, pero lo que aún no he visto, es una llave maestra. Estoy hablando de que trabajo en un entorno cuya dirección está muy diluida y diversificada en exceso. Esto, tiene cosas positivas en el sentido de proximidad a tus inmediatos superiores, pero, también se echa en falta la posibilidad de interaccionar de una forma más directa con aquella persona que lleva tatuado a fuego, el logotipo de la empresa para la que trabajo. Esto complica dirigirme a el para proponerle iniciativas, mejoras en los procesos, preguntar por el plan de carrera, etc.

Ser un tornillo en un lugar con tantas roscas, donde insertarme, me da mucha tranquilidad. Se amplían mis posibilidades de continuidad pero también peligra mi coherencia curricular (preferiría seguir en temas hipotecarios). No obstante, son mayores los beneficios que los perjuicios trabajando en esta compañía, grande en dimensión.

¡Trabajar en equipo! ¡Guau! ¡Qué ilusión! Qué bonito! Aprenderé de los demás!… Grandes verdades, de verdad lo pienso. Pero, cuidado con las rémoras y los que trabajan al mínimo, podrían condicionar mis resultados.

Soy un tornillo europeo. Los buenos horarios en jornadas casi contínuas y las mejoras en el convenio, junto a beneficios financieros por ser empleado del grupo, asemejan este trabajo a los entornos laborales que se cuecen por la Europa de los Pirineos hacia arriba. Muy contento con esto.

Soy un tornillo curioso, me he convertido en tal. La inexistencia de un Plan de Acogida me ha obligado a investigar por mi cuenta el funcionamiento global del departamento, sus divisiones y su organización jerárquica. En realidad comprendo que debe ser costoso implementar esto en una compañía con un número tan alto de incorporaciones. Además, no todo el mundo siente esa curiosidad, no todos los tornillos son tan inquietos como un servidor.

Bueno, pues hasta aquí mi pequeña crónica acerca de mi aterrizaje en OP PLUS.

Es muy pronto aun, también pronto concluirá mi contrato temporal y quién sabe si podré continuar mi andadura en esta empresa. No obstante, a día de hoy, soy un tornillo agradecido y aunque intento aplacarlos y camuflarlos, hay miles de pensamientos en mi cabeza encaminados a superar con nota, posibles retos que el futuro se me presenten dentro de esta organización.

Os espero en el próximo post.

Adiós y GRACIAS por aguantarme

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3 pensamientos en “SOY UN TORNILLO (Originalmente publicado el 29 de diciembre de 2014)

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